Tres hojitas llenas de colores, como si hubieran caido de un árbol en plena primavera, indiferentes al inviernotoño que hace ahí fuera.
Tres hojitas de arcoiris, de corazones, de diamantes y sus luces, del cruce que el tiempo nos dió, y dios, si existe acá tiró para el lado del amor.
Tres hojitas que contienen un mundo de esos que aparecen en los cuentos para chicos (nosotros somos chicos, no de talle, pero sí en detalle, porque la risa y el juego, aunque no valgan en el curriculum, los tenemos bien desarrollados).
Tres hojitas, dos corazones, un amor.
martes, junio 10, 2008
Una esfera para tantos sueños...
Rueda, como la rueda que lleva adelante un sentimiento, una ilusión.
Rueda por la pasión que se deposita, ferviente, en la atención que le prestamos, que le regalamos.
Y gira, caprichosa e indiferente a las expectativas, sólo respondiendo al cariño que se pone en su cuidado, porque ella también late.
Como latimos al mismo ritmo las almas que nos empapamos en su fantasía, cuando jugamos a ser jugadores o cuando caemos en la hipnosis de sus berretines en el paño más irregular del mundo.
Y los colores, que cada uno valora sin concesiones a la razón, porque la gloria y los laureles no ganan el próximo partido, y el sufrimiento en la vida es otro condimento para no caer en la insensibilidad oficial.
O los artistas, que traducen la belleza a un contacto con el cuero, con el trazo más perfecto para describir lo que el deleite pretende, y conmover el entusiasmo de multitudes azoradas por un simple movimiento que nada de simple tiene.
¿Y los que hablan de suerte? El que hace cien agujeros y encuentra un tesoro, tiene suerte (y perseverancia). Pero el que se topa con 80 cofres... La casualidad tiene un límite.
También los guerreros, que ponen la frente en frente de la bota enemiga con tal de salvaguardar su trinchera.
Y mientras, sigue rodando... como el mundo, a su alrededor.
Rueda por la pasión que se deposita, ferviente, en la atención que le prestamos, que le regalamos.
Y gira, caprichosa e indiferente a las expectativas, sólo respondiendo al cariño que se pone en su cuidado, porque ella también late.
Como latimos al mismo ritmo las almas que nos empapamos en su fantasía, cuando jugamos a ser jugadores o cuando caemos en la hipnosis de sus berretines en el paño más irregular del mundo.
Y los colores, que cada uno valora sin concesiones a la razón, porque la gloria y los laureles no ganan el próximo partido, y el sufrimiento en la vida es otro condimento para no caer en la insensibilidad oficial.
O los artistas, que traducen la belleza a un contacto con el cuero, con el trazo más perfecto para describir lo que el deleite pretende, y conmover el entusiasmo de multitudes azoradas por un simple movimiento que nada de simple tiene.
¿Y los que hablan de suerte? El que hace cien agujeros y encuentra un tesoro, tiene suerte (y perseverancia). Pero el que se topa con 80 cofres... La casualidad tiene un límite.
También los guerreros, que ponen la frente en frente de la bota enemiga con tal de salvaguardar su trinchera.
Y mientras, sigue rodando... como el mundo, a su alrededor.
domingo, junio 01, 2008
"La historia de la esquina..."
Estaba el Diablo mal parado en la esquina de mi barrio
(ahí dónde doble el viento y se cruzan los atajos)
al lado de él estaba la Muerte con una botella en la mano
me miraban de reojo y se reían por lo bajo,
y yo que esperaba no sé a quién al otro lado de la calle del otoño
una noche de bufanda que me encontró desvelado
entre dientes oí a la Muerte que decía... que decía así:
-¿Cuántas veces se habrá escapado como laucha por tirante?
y esta noche que no cuesta nada, ni siquiera fatigarme,
podemos llevarnos un cordero con solo cruzar la calle.
Yo me escondí tras la niebla y miré al infinito
a ver si llegaba ese que nunca iba a venir.
Estaba el Diablo mal parado en la esquina de mi barrio
al lado de él estaba la Muerte con una botella en la mano.
Y temblando como una hoja me crucé para encararlos
y les dije "me parece que esta vez me dejaron bien plantado".
Les pedí fuego y del bolsillo saqué una rama pa' convidarlos
y bajo un árbol del otoño nos quedamos chamuyando:
me contaron de sus vidas, sus triunfos y sus fracasos,
de que el mundo andaba loco y hasta el cielo fue comprado,
y más miedo que ellos dos les daba el propio ser humano.
Y yo ya no esperaba a nadie, y entre las risas del aquelarre
el Diablo y la Muerte se me fueron amigando.
Ahí dónde dobla el viento y se cruzan los atajos.
Ahí dónde brinda la vida, en la esquina de mi barrio.
De mi barrio.
(ahí dónde doble el viento y se cruzan los atajos)
al lado de él estaba la Muerte con una botella en la mano
me miraban de reojo y se reían por lo bajo,
y yo que esperaba no sé a quién al otro lado de la calle del otoño
una noche de bufanda que me encontró desvelado
entre dientes oí a la Muerte que decía... que decía así:
-¿Cuántas veces se habrá escapado como laucha por tirante?
y esta noche que no cuesta nada, ni siquiera fatigarme,
podemos llevarnos un cordero con solo cruzar la calle.
Yo me escondí tras la niebla y miré al infinito
a ver si llegaba ese que nunca iba a venir.
Estaba el Diablo mal parado en la esquina de mi barrio
al lado de él estaba la Muerte con una botella en la mano.
Y temblando como una hoja me crucé para encararlos
y les dije "me parece que esta vez me dejaron bien plantado".
Les pedí fuego y del bolsillo saqué una rama pa' convidarlos
y bajo un árbol del otoño nos quedamos chamuyando:
me contaron de sus vidas, sus triunfos y sus fracasos,
de que el mundo andaba loco y hasta el cielo fue comprado,
y más miedo que ellos dos les daba el propio ser humano.
Y yo ya no esperaba a nadie, y entre las risas del aquelarre
el Diablo y la Muerte se me fueron amigando.
Ahí dónde dobla el viento y se cruzan los atajos.
Ahí dónde brinda la vida, en la esquina de mi barrio.
De mi barrio.
jueves, mayo 29, 2008
¿Hace frío?
Hay nudos que a la vista son la complejidad hecha cordón, enmarañados con más vueltas que la calesita del Parque Chacabuco, y sin embargo un tirón certero los desaparece mejor que cualquier Jorge Rafael.
Así es esto del amor, a veces: todo un lío de eras milenarias que de pronto se soluciona de modo tan fugaz que sorprende, con una sonrisa cómplice y tranquila.
Es tan sencillo nuestro latir cuando les sacamos protagonismo a las sombras y las depositamos en su lugar original (el de espectadoras de la pasión) que parece hoy absurdo el sufrimiento que a veces mella nuestros espíritus.
Todo un día de risas y sonrisas es el mejor antídoto. Que el frío pase de largo, porque acá no se siente más que el calor que dejamos durmiendo entre esas sábanas negras.
Así es esto del amor, a veces: todo un lío de eras milenarias que de pronto se soluciona de modo tan fugaz que sorprende, con una sonrisa cómplice y tranquila.
Es tan sencillo nuestro latir cuando les sacamos protagonismo a las sombras y las depositamos en su lugar original (el de espectadoras de la pasión) que parece hoy absurdo el sufrimiento que a veces mella nuestros espíritus.
Todo un día de risas y sonrisas es el mejor antídoto. Que el frío pase de largo, porque acá no se siente más que el calor que dejamos durmiendo entre esas sábanas negras.
jueves, mayo 22, 2008
Molinos.
Si aquel loco caminara hoy por Buenos Aires, caería rendido ante la inmensidad de los aggiornados molinos.
Carteleras de vacíos, colores eléctricos y visiones asesinas. Gigantes seres monstruosos que atacan nuestro mundillo y lo invaden como quien abre un caramelo y se lo mete en la boca.
No tienen aspas, no obedecen al viento. Sencillamente imponen su figura recortada en el horizonte, obligando a los sueños a no ir más allá de su fría rigidez.
Y amedrentan a las almas para que dejen su libertad en el piso como si fuera un arma.
Y se ríen con carcajadas macabras, mientras lo vigilan todo.
Molinos que muelen espíritus y con ellos hacen harina para alimentar su enormidad.
Tristes e inanimados dioses de un mundo que ya se veía venir.
Su romántica visión no era más que una profesía...
Carteleras de vacíos, colores eléctricos y visiones asesinas. Gigantes seres monstruosos que atacan nuestro mundillo y lo invaden como quien abre un caramelo y se lo mete en la boca.
No tienen aspas, no obedecen al viento. Sencillamente imponen su figura recortada en el horizonte, obligando a los sueños a no ir más allá de su fría rigidez.
Y amedrentan a las almas para que dejen su libertad en el piso como si fuera un arma.
Y se ríen con carcajadas macabras, mientras lo vigilan todo.
Molinos que muelen espíritus y con ellos hacen harina para alimentar su enormidad.
Tristes e inanimados dioses de un mundo que ya se veía venir.
Su romántica visión no era más que una profesía...
jueves, mayo 15, 2008
Otro suspiro (más cálido).
Como un duende que agarra al azar potes de pintura y reparte brochazos tecnicolores por todo el ojo. Una sonrisa se-cuela en el lugar y cambia la manera de sentir casi automáticamente.
Personas que cambian. Cambios que apersonan. La visión de la vida.
El loco mundo del amor, entre laberintos que elegimos y eternidades que nos abordan, todo hecho a medida de algo desmedido, capaz de demoler con sus formas todo lo que una mente estancada conoce.
El cielo nos da las buenas noches, esas del beso que quisiera darte ahora.
Soñar con soñarte (hasta disfruto esta obsesión).
Personas que cambian. Cambios que apersonan. La visión de la vida.
El loco mundo del amor, entre laberintos que elegimos y eternidades que nos abordan, todo hecho a medida de algo desmedido, capaz de demoler con sus formas todo lo que una mente estancada conoce.
El cielo nos da las buenas noches, esas del beso que quisiera darte ahora.
Soñar con soñarte (hasta disfruto esta obsesión).
miércoles, mayo 14, 2008
Un suspiro.
El dolor se siente en los ojos y se ve en el rictus que deshace su solsticio.
Hay poesía muerta en unas mejillas, hay desesperación en un muchacho,
contracciones, convulsiones, convicciones en un espíritu
que se abraza con medio pulpo y doble corazón.
Pero que no se desdibuje este retrato de los tratos y el sentido
como el destino desteñido de una foto mojada colgando al Sol.
Y que la fiaba que augura perdices no se equivoque de ave.
Que su tristeza enjaulhada se acuerde de que la puerta está abierta
que su llanto le oxida las alas rayadas, doradas.
Dé el repique corazón,
le pido como un favor
que si su tambor late
la belleza se le bate
y la crema de milagros
es el postre y la cereza.
Hay poesía muerta en unas mejillas, hay desesperación en un muchacho,
contracciones, convulsiones, convicciones en un espíritu
que se abraza con medio pulpo y doble corazón.
Pero que no se desdibuje este retrato de los tratos y el sentido
como el destino desteñido de una foto mojada colgando al Sol.
Y que la fiaba que augura perdices no se equivoque de ave.
Que su tristeza enjaulhada se acuerde de que la puerta está abierta
que su llanto le oxida las alas rayadas, doradas.
Dé el repique corazón,
le pido como un favor
que si su tambor late
la belleza se le bate
y la crema de milagros
es el postre y la cereza.
miércoles, mayo 07, 2008
Mi cristal.
Unos ojos ciegos o confundidos pueden infernar cualquier edén con muy poco esfuerzo (así de fácil es la tristeza). Pero no siempre es por no querer ver.
A veces, sencillamente los colores nos pasan por al lado y por ese berretín de mirar al piso los dejamos ir sin reparar en ellos, que se quedan a nuestro derredor mientras esa estupidez hipnótica del tristenue lo camufla todo entre las sombras.
Y hasta se oxidan, se desgastan, se destiñen. Pero cuando los colores son latidos, cuando los sentidos se sienten, esperan (gracias al cielo o lo que sea), y un día ocurre el milagro: se calza en nuestros ojos (no sólo el par que está sobre la nariz, también los de abajo a la izquierda) un cristal y el astigmatismo monocromático muere, y de sus cenizas renace un fénix tecnicolor (o una mariposa, depende).
Y ese ser alado nos carga en su vuelo y eleva consigo todo el espíritu que se hace uno. Revive el panorama, la primavera es todo, y los detalles son gotas de lluvia que pintan con luz el terreno que recorremos a diario.
Los seres queridos se vuelven amados, los atardeceres son razones para revivir, las nubes se ponen la pilcha de obras de arte, y no podemos descoser la sonrisa que nos bordaron en la cara.
A veces, sencillamente los colores nos pasan por al lado y por ese berretín de mirar al piso los dejamos ir sin reparar en ellos, que se quedan a nuestro derredor mientras esa estupidez hipnótica del tristenue lo camufla todo entre las sombras.
Y hasta se oxidan, se desgastan, se destiñen. Pero cuando los colores son latidos, cuando los sentidos se sienten, esperan (gracias al cielo o lo que sea), y un día ocurre el milagro: se calza en nuestros ojos (no sólo el par que está sobre la nariz, también los de abajo a la izquierda) un cristal y el astigmatismo monocromático muere, y de sus cenizas renace un fénix tecnicolor (o una mariposa, depende).
Y ese ser alado nos carga en su vuelo y eleva consigo todo el espíritu que se hace uno. Revive el panorama, la primavera es todo, y los detalles son gotas de lluvia que pintan con luz el terreno que recorremos a diario.
Los seres queridos se vuelven amados, los atardeceres son razones para revivir, las nubes se ponen la pilcha de obras de arte, y no podemos descoser la sonrisa que nos bordaron en la cara.
martes, mayo 06, 2008
Amanesiendo.
Tanta madera que nos rodea... esto se va a incendiar de amor, mi amor.
La tela que cubre un sueño dormido de pronto se hace cenizas que vuelan entre vapor de corazones y un nuevo milagro viene a timbrarnos, y ambas manos que ya son una giran la llave y abren una puerta tan sencillamente que lo infranqueable del pasado sólo es un bordado de color en la anecdótica pasión.
Ya del otro lado del Sol, ya envuelto y desenvuelto, como un regalo que el espíritu recibe en su día más esperado.
Es el paraíso, por decir algo, porque todo lo glorioso necesita ser dibujado, ya que en el fracaso de la representación se consuma el ideal.
Y se deshace por completo la forma material de nuestra anatomía, y quedan solamente los sentidos arremolinados en la más dulce tormenta espiritual (pero de esas tormentas que no atormentan, sin que riegan, que humedecen la garganta de la tierra para que pueda cantar su serenata de verdes paisajes y calman el ardor de un Sol incontenible).
Así, nuevamente, este hechizo se siente invencible.
La tela que cubre un sueño dormido de pronto se hace cenizas que vuelan entre vapor de corazones y un nuevo milagro viene a timbrarnos, y ambas manos que ya son una giran la llave y abren una puerta tan sencillamente que lo infranqueable del pasado sólo es un bordado de color en la anecdótica pasión.
Ya del otro lado del Sol, ya envuelto y desenvuelto, como un regalo que el espíritu recibe en su día más esperado.
Es el paraíso, por decir algo, porque todo lo glorioso necesita ser dibujado, ya que en el fracaso de la representación se consuma el ideal.
Y se deshace por completo la forma material de nuestra anatomía, y quedan solamente los sentidos arremolinados en la más dulce tormenta espiritual (pero de esas tormentas que no atormentan, sin que riegan, que humedecen la garganta de la tierra para que pueda cantar su serenata de verdes paisajes y calman el ardor de un Sol incontenible).
Así, nuevamente, este hechizo se siente invencible.
martes, abril 29, 2008
Frío.
Eso que en el terciopelo pálido de una cerveza es moño cuando el termómetro acusa una tercera docena, pero en el temblor de los cuerpos es el colmo.
¿Dónde abrigarán su carne los espíritus perdidos? Esos que como techo tienen un piso de hormigón.
Ciclos que se prerparan a resucitar tras la siesta de la naturaleza, y florecer entonces lo que hoy es semilla de almas.
Una siesta de la fiesta que invadió con sus pintores el circo del estío.
Miles de vueltas en el lecho que nos encadena cada mañana a su tibio paraíso, teniendo que traicionarlo por un purgatorio inclaudicable... el sádico humor de la realidad.
Pulóveres que acolchonan los abrazos, mates calientes y un amor que se transforma en sí mismo para llegar al Sol.
Vapores de dragones con la pólvora mojada en las mañanas de un infierno con la calefacción rota.
Tristezas más tristes y largas, pero con el consuelo de estar bien estacionadas.
Lluvias inoportunas, engripantes, anecdóticas.
Platos hondos.
Cielos bajos (de esos que podés acariciar).
Los osos deben estar felices... así que feliz día.
¿Dónde abrigarán su carne los espíritus perdidos? Esos que como techo tienen un piso de hormigón.
Ciclos que se prerparan a resucitar tras la siesta de la naturaleza, y florecer entonces lo que hoy es semilla de almas.
Una siesta de la fiesta que invadió con sus pintores el circo del estío.
Miles de vueltas en el lecho que nos encadena cada mañana a su tibio paraíso, teniendo que traicionarlo por un purgatorio inclaudicable... el sádico humor de la realidad.
Pulóveres que acolchonan los abrazos, mates calientes y un amor que se transforma en sí mismo para llegar al Sol.
Vapores de dragones con la pólvora mojada en las mañanas de un infierno con la calefacción rota.
Tristezas más tristes y largas, pero con el consuelo de estar bien estacionadas.
Lluvias inoportunas, engripantes, anecdóticas.
Platos hondos.
Cielos bajos (de esos que podés acariciar).
Los osos deben estar felices... así que feliz día.
Enraizado.
Hay desabastecimiento de raíces.
De búsqueda profunda y hambrienta, de escarbar todo un sueño.
Y de enamorarse de un lugar en el universo, un puñado de tierra e historia.
¿Dónde van a parar los árboles que caminan sin rumbo?
¿Y las flores qué beben cuando prefieren el viento?
La unión con la tierra, el sol de un momento sencillamente propio.
Y luz que alimente colores para enchastrar el porvenir.
La felicidad está donde uno quiere estar.
De búsqueda profunda y hambrienta, de escarbar todo un sueño.
Y de enamorarse de un lugar en el universo, un puñado de tierra e historia.
¿Dónde van a parar los árboles que caminan sin rumbo?
¿Y las flores qué beben cuando prefieren el viento?
La unión con la tierra, el sol de un momento sencillamente propio.
Y luz que alimente colores para enchastrar el porvenir.
La felicidad está donde uno quiere estar.
lunes, abril 28, 2008
Corazón elástico.
La luna es una taza que brilla
y en ella quiero servirte un espiritu
para que puedas beber con urgencia
cuando algún dolor te sorprenda
o a sorbos dulces cuando el frío
o la lluvia o la fiebre del Sol.
Entre mis manos sobra aire
y faltan dedos que las completen.
Y en el centro del pecho un globo
que no tolera otro aire pa' ser inflado
que el de tu milagroso aliento,
sin límite en su expansión
con tal de contener otro poco de vos.
y en ella quiero servirte un espiritu
para que puedas beber con urgencia
cuando algún dolor te sorprenda
o a sorbos dulces cuando el frío
o la lluvia o la fiebre del Sol.
Entre mis manos sobra aire
y faltan dedos que las completen.
Y en el centro del pecho un globo
que no tolera otro aire pa' ser inflado
que el de tu milagroso aliento,
sin límite en su expansión
con tal de contener otro poco de vos.
viernes, abril 18, 2008
De ayeres a hoy.
Ver el retrato en el tiempo, con su lente pertinente.
Esos colores tan opacos, ese misterio casi hiriente, esa absurda perfección.
Como entrenando la soledad todos los días,
como atrincherado en un arenero un sábado a la tarde,
como el miedo del instinto a perder la ignorancia del amor.
Tan así, y tanto más.
Desesperadamente aislado.
Y hoy tan relajado, en la ensalada de frutas del amor.
A pesar de algunos desencuentros que nos encuentran mejor aún.
Este calendario, que al sol ha hecho arribar, tiene todos los días algo pa' festejar.
Que ser uno entre dos es mejor, porque medias para el frío siempre vamos a tener
y el invierno es bastante largo cuando se lo propone.
Y tirarle la gorra al tornillo espiritual que te mira receloso a media cuadra
es un buen motivo para que estemos vivos y corriendole una carrera a la frivolidad.
Esos colores tan opacos, ese misterio casi hiriente, esa absurda perfección.
Como entrenando la soledad todos los días,
como atrincherado en un arenero un sábado a la tarde,
como el miedo del instinto a perder la ignorancia del amor.
Tan así, y tanto más.
Desesperadamente aislado.
Y hoy tan relajado, en la ensalada de frutas del amor.
A pesar de algunos desencuentros que nos encuentran mejor aún.
Este calendario, que al sol ha hecho arribar, tiene todos los días algo pa' festejar.
Que ser uno entre dos es mejor, porque medias para el frío siempre vamos a tener
y el invierno es bastante largo cuando se lo propone.
Y tirarle la gorra al tornillo espiritual que te mira receloso a media cuadra
es un buen motivo para que estemos vivos y corriendole una carrera a la frivolidad.
lunes, abril 14, 2008
Un hombre (quizás no humano) despierta de mil sueños a los sueños mismos.
Tal vez la ilusoria inconciencia de su amor por todo lo protege de la mismita realidad, esa que lo espera en cualquier espesura de la selva para acabar con la mochila de ideales que lleva.
Y lo levanta. Y le susurra al oido súplicas mudas, esas que calla la mano siniestra que no vemos pero sentimos cuando sólo escuchamos al viento pasar ante un fusilamiento del futuro en su paredón de ignorantes ladrillos.
Y le abre caminos en las mentes ajenas y en la propia agonía. Lo hace fiera y poeta, soldado sensible del amor por su gente. Lo guían mil voluntades y una estrella invencible, que no se achica ante lo imposible porque sabe que sólo es cuestión de tiempo y perseverancia.
Y derrota incluso a su propia muerte, porque el futuro lo recuerda.
Tal vez la ilusoria inconciencia de su amor por todo lo protege de la mismita realidad, esa que lo espera en cualquier espesura de la selva para acabar con la mochila de ideales que lleva.
Y lo levanta. Y le susurra al oido súplicas mudas, esas que calla la mano siniestra que no vemos pero sentimos cuando sólo escuchamos al viento pasar ante un fusilamiento del futuro en su paredón de ignorantes ladrillos.
Y le abre caminos en las mentes ajenas y en la propia agonía. Lo hace fiera y poeta, soldado sensible del amor por su gente. Lo guían mil voluntades y una estrella invencible, que no se achica ante lo imposible porque sabe que sólo es cuestión de tiempo y perseverancia.
Y derrota incluso a su propia muerte, porque el futuro lo recuerda.
jueves, abril 10, 2008
Todo.
Con los pies en la tierra puedo atravesar el cielo y bucear tocando con mi panza el fondo de los océanos.
Con los ojos cerrados puedo ver colores de arcoiris sin lluvia, y explorar bellezas que superan cualquier imaginación.
Con los oidos tapados puedo escuchar la canción más hermosa del mundo, y dormirme acunado por los sonidos que el paraíso me susurra.
Con la nariz congestionada puedo sentir un aroma de flores que sólo crecen en las nubes.
Con la boca sellada puedo beber del arroyo espeso pero refrescante que me entrega inmortalidad por momentos, y pronunciar oraciones de imperturbable amor.
Con las manos cortadas puedo acariciar texturas que con su suavidad derriten cualquier espíritu helado, o treparme a la rama más rebuscada de una selva de techo infinito.
Con los pies amputados puedo correr más rápido que el tiempo, y hacer con una pelota malabares que ni al Pelusa se le ocurrieron.
Porque tu existencia a mi lado me hace sentir capaz de cualquier hazaña.
Con la certeza de un milagro, no queda nada imposible.
Con los ojos cerrados puedo ver colores de arcoiris sin lluvia, y explorar bellezas que superan cualquier imaginación.
Con los oidos tapados puedo escuchar la canción más hermosa del mundo, y dormirme acunado por los sonidos que el paraíso me susurra.
Con la nariz congestionada puedo sentir un aroma de flores que sólo crecen en las nubes.
Con la boca sellada puedo beber del arroyo espeso pero refrescante que me entrega inmortalidad por momentos, y pronunciar oraciones de imperturbable amor.
Con las manos cortadas puedo acariciar texturas que con su suavidad derriten cualquier espíritu helado, o treparme a la rama más rebuscada de una selva de techo infinito.
Con los pies amputados puedo correr más rápido que el tiempo, y hacer con una pelota malabares que ni al Pelusa se le ocurrieron.
Porque tu existencia a mi lado me hace sentir capaz de cualquier hazaña.
Con la certeza de un milagro, no queda nada imposible.
martes, abril 08, 2008
Buitres sin alas.
Se desplazan lentos por los asfaltos, como reptando, como acechando.
Escucho, escuchamos, y sabemos que su presencia es certera.
Cada vez la invasión es mayor, están por todos lados, y dudamos hasta de los refugios.
La libertad está muy vigilada, ni la noche los duerme ya.
Pero el ejército de ignorantes de las reglas también se adapta a su situación: como en la selva, las posibles presas aprenden a evadir constantemente a sus depredadores.
Igual, ante su lija, cualquier vidita es plato fuerte, porque donde no hay carne ellos inventan algo para morder.
Y su pareja, la sirena azul, les come el bocho cantándoles que el metal que les tapa el corazón los hace inmunes a sufrir, pero siempre hay un plomo que te puede estar esperando atras mismo de la ochava donde vos buscás comida. Y ese día quizás abran la cabeza, pero no del modo que nos podría ayudar.
Escucho, escuchamos, y sabemos que su presencia es certera.
Cada vez la invasión es mayor, están por todos lados, y dudamos hasta de los refugios.
La libertad está muy vigilada, ni la noche los duerme ya.
Pero el ejército de ignorantes de las reglas también se adapta a su situación: como en la selva, las posibles presas aprenden a evadir constantemente a sus depredadores.
Igual, ante su lija, cualquier vidita es plato fuerte, porque donde no hay carne ellos inventan algo para morder.
Y su pareja, la sirena azul, les come el bocho cantándoles que el metal que les tapa el corazón los hace inmunes a sufrir, pero siempre hay un plomo que te puede estar esperando atras mismo de la ochava donde vos buscás comida. Y ese día quizás abran la cabeza, pero no del modo que nos podría ayudar.
lunes, abril 07, 2008
De amantes y mariposas.
Qué suave es caminar con la cintura de un sol enroscada en el brazo.
Todos los senderos reparten en sus flores el perfume de un sentimiento que todavía no ha sido bautizado, y el movimiento lo usa como tempo para fundir su visión de lo más bello.
Es inconfundible, aun en la confusión, y eso se parece a la eternidad.
Como una cadena de dos eslabones conformada de tiempo deshecho en latidos, perdiendo la forma de lo finito y esquivando muertes inoportunas.
Entre los grises emparejados siempre se encuentra un duo de amantes, diamantes, que le sacan brillo al borroso ojo del existir, dando a luz mariposas que asoman sus alas tras la luna, pariendo de la sombra un engendro multicolor con la magia de un hada y el sueño de un iluso.
Es la gloria de estirar un verano hasta que empiece el otro, sin dejar de saborear el clima y sus aderezos, volando todavía cuando el viento y la lluvia y el granizo y los tornados y la mismísima realidad se empacan en desplumarnos.
Victoria de siempre cuando la batalla es en todos los segundos, en todos los parpadeos, en todos los latidos. Defendiendo la frontera del miedo sin cederle más que lo que le corresponde.
Así vamos, criando orugas, viéndolas envolverse en su sombra y renaciendo entre un estallido de luz y colores que llenan la vida de alegrías de todos los días.
Todos los senderos reparten en sus flores el perfume de un sentimiento que todavía no ha sido bautizado, y el movimiento lo usa como tempo para fundir su visión de lo más bello.
Es inconfundible, aun en la confusión, y eso se parece a la eternidad.
Como una cadena de dos eslabones conformada de tiempo deshecho en latidos, perdiendo la forma de lo finito y esquivando muertes inoportunas.
Entre los grises emparejados siempre se encuentra un duo de amantes, diamantes, que le sacan brillo al borroso ojo del existir, dando a luz mariposas que asoman sus alas tras la luna, pariendo de la sombra un engendro multicolor con la magia de un hada y el sueño de un iluso.
Es la gloria de estirar un verano hasta que empiece el otro, sin dejar de saborear el clima y sus aderezos, volando todavía cuando el viento y la lluvia y el granizo y los tornados y la mismísima realidad se empacan en desplumarnos.
Victoria de siempre cuando la batalla es en todos los segundos, en todos los parpadeos, en todos los latidos. Defendiendo la frontera del miedo sin cederle más que lo que le corresponde.
Así vamos, criando orugas, viéndolas envolverse en su sombra y renaciendo entre un estallido de luz y colores que llenan la vida de alegrías de todos los días.
Tunel recurrente.
Ese tunel de toda la vida, de noche o de día.
A veces colorido como sus árboles
y otras veces gris y preocupado, ausente
sin vida que lo viva más que un peatón aislado.
Trayecto de viejas cegueras y nuevas locuras
camino hacia la meditación entre adoquines
que atestiguan todo lo que nunca fue
y lo que para siempre será.
Tristes o brillantes monólogos mentales
repasos interminables, canciones mil,
soledades, soluciones, sol a montones
verdorado y estaciones como cuadros
sus colores aplicados a un escenario.
Maravilla de los días que cruzamos
un túnel que cambia sin freno
como la lluvia de granos
que se lleva nuestros momentos.
A veces colorido como sus árboles
y otras veces gris y preocupado, ausente
sin vida que lo viva más que un peatón aislado.
Trayecto de viejas cegueras y nuevas locuras
camino hacia la meditación entre adoquines
que atestiguan todo lo que nunca fue
y lo que para siempre será.
Tristes o brillantes monólogos mentales
repasos interminables, canciones mil,
soledades, soluciones, sol a montones
verdorado y estaciones como cuadros
sus colores aplicados a un escenario.
Maravilla de los días que cruzamos
un túnel que cambia sin freno
como la lluvia de granos
que se lleva nuestros momentos.
¿Bandera blanca?
Cómo pica la maquinita, cómo tira su imanzuelo... los mismos peces se acercan a morder urgentes.
Los que sueñan con paraísos venden el alma en ambiciones sosas que son negocios no aptos para el corazón.
Lo malo es el desperdicio de sentimientos en bateas inescrupulosas. Y la celeridad con que caduca su ilusión más grande y se deja roer por las termitas de lo inmediato.
Los que sueñan con paraísos venden el alma en ambiciones sosas que son negocios no aptos para el corazón.
Lo malo es el desperdicio de sentimientos en bateas inescrupulosas. Y la celeridad con que caduca su ilusión más grande y se deja roer por las termitas de lo inmediato.
jueves, abril 03, 2008
"Yo no los maté, tampoco los vi nacer".
Escondiendo las vidas y sus promesas coloridas, los ilusionistas del gris eterno saquearon el futuro prestidigitando enes. Viera usted las caras descaradas afirmando que no hay muertos, sino ausencias. Inexplicables ausencias de ayer, de hoy, de siempre. Huecos como bucos en la historia de un suelo sin cielo.
La deuda con el futuro es mucho más interna que externa, y más eterna que las dos anteriores.
Y hoy somos los trajes agujereados de un piberío que se enchastró como una piara en el piélago de sus excusas y distracciones.
Hay un campo lleno de cruces que se revuelve todos los días pidiendo que la memoria no se escape como agua por un colador.
Porque si una vez fuimos el comedero de los hijos de puta, es para que el aprendizaje nos envuelva y no suceda nunca más.
NUNCA MAS.
La deuda con el futuro es mucho más interna que externa, y más eterna que las dos anteriores.
Y hoy somos los trajes agujereados de un piberío que se enchastró como una piara en el piélago de sus excusas y distracciones.
Hay un campo lleno de cruces que se revuelve todos los días pidiendo que la memoria no se escape como agua por un colador.
Porque si una vez fuimos el comedero de los hijos de puta, es para que el aprendizaje nos envuelva y no suceda nunca más.
NUNCA MAS.
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