lunes, noviembre 08, 2010

Jugar a jugar.

¿Se desvanece la identidad?
¿Qué vamos a buscar bajo esos colores?
¿y detrás de ese giro ingobernable
caprichoso, místico, hipnótico, poético?
¿Sólo la tapa del día después
y sus botines colaterales?

No tiene precio el latido furioso
la ansiedad royendo los nervios
capturados por el vuelo liviano
de un efecto imprevisto, mágico.

No hay gato que infle los pechos
más que un instante milagroso
en la agonía de la agonía
haciendo trizas toda amargura
dejando, en el tiempo, la estela
de un grito que alcanza la eternidad.

No pueden los números aplaudir
ni embanderarse en tu estampa
ni encomendarte sus ilusiones
ni explicarte cómo es la gloria.

Propio y extraño.

Aunque sabe que no debe
se deja beber por la lluvia
para torturarse un rato
en esa húmeda nostalgia
que es búsqueda de nada
y hallazgo todo el tiempo.

¡Qué absurdo personaje!
Ríe y llora sin coherencia,
desbarata sus trincheras
cuando truena la guerra
y en tiempos de (quizás) paz
se devuelve a su guarida.

Quiere soñar, no se aburre
de remontar barriletes
contra las tercas tormentas
que arremolinan su siempre,
pero si el vuelo no llega...
"¿y si nunca llegara? ¿qué?"



miércoles, noviembre 03, 2010

Más sentimiento, menos pensamiento.

La vida es el sentimiento que la enciende,
es el medio por el cuál se encarna,
se consagra como un latido libre.

Se busca en una cancha, en una calle,
en el fondo de los mares de los vasos
que la noche no llena nunca
y que el día vacía, impío, al llegar.

Son las grageas escondidas
en los pliegues de lo ordinario,
arrebatos de pasión, milagros
que exceden a la existencia
pero no son inexistentes.

Y cuando cae, seco, el absurdo
a invadir nuestros horizontes
es mejor que lo enfrentemos
desde el arte y su reflejo
porque desde el pensamiento
terminamos con más nada
de la que recién teníamos.


lunes, noviembre 01, 2010

Existencia lista.

¿Por qué tan inaccesible?

Siempre una cerradura
que viene tras un acertijo
y derivará en más obstáculos
tendidos por la soledad.

No pretendo florecer
sin semillas ni tormentas,
pero el ansia por brotar
me está consumiendo entero
como una llama invisible.

Se pasan las primaveras
en promesas de un verano
que dura, siempre, tan poco...

Pero este hermetismo extraño
perdura casi con saña,
como obstinado en guardar algo
que, claramente, desconozco.


Cristalina.

Veo su pena, tan profunda
que se hace mía, y también nuestra:
llega a las raíces de todo amante.

Sus lágrimas podrían saciar la sed
de flores que hoy quisieran ser
pero no alcanzan siquiera a ver
de cara al sol que ha de bañarlas
ni se entierran demasiado
por temor a que el infierno
esté más cerca de lo pensado.

Y la grieta que se hace en su voz
me atraviesa como un relámpago
quebrando todo el espíritu
que quiere partirse en llantos
pero emana un estoicismo
(con salvedad de los ojos)
de carácter impasible
porque no quiere hacer mella
en otras grietas hermanas:
el estado de ánimo es algo
necesario, para preservar.

También la sensibilidad
pero hoy está toda en ella.




jueves, octubre 28, 2010

Emplazado.

¿Cuántas penas caben en una plaza?
Lágrimas secas, tristezas abrazadas
que se contienen mutuamente
esperando que el tiempo les mienta,
que venga a revelar su humor negro
y no sea real esta puñalada sombría,
tan concreta como esa plaza herida.




¿Qué sé yo?

Un momento sin tiempo,
sin espacio ni devenir,
algo completamente quieto
frío anestésico, de velorio.

La ignorancia a flor de piel,
una quietud invasiva
y esa plena incertidumbre
que queda zumbando
leve, casi imperceptible.

Y, si bien con algún soplido
de sus vientos me he volado
nunca esperé el milagro
ni mis alas son las suyas,
sin embargo, algo creía
al silbido que, al pasar,
elevaba unas sonrisas.

Entonces, es el vacío,
el agujero de su ausencia
que se impone frente a mí,
robándose este momento
dejando una estela absurda
pero también reforzando
con su presencia, una idea
un sueño, una obstinación:
no dejar que las lágrimas
apaguen el fuego legado.

martes, octubre 26, 2010

Viéndola.

Su gracia llena los días, las horas
que parecían ser elásticas
hoy menguan como la luna
en presencia de esta criatura.

Es la sonrisa del barrio
(si hasta pareciera
que los recios adoquines
se conmueven y disfrutan
con su vital energía
con su inocencia creando
todo el tiempo algo raro
quizás un juego novedoso
o imaginaciones
fuera de mi alcance)
y un entusiasmo raro
que parecía ya enterrado
y se contagia, regresa.

Hasta mira el atardecer
y lo espío por sus ojos
y lo escucho con sus orejas
y recibo algo de su paz,
de esta paz momentánea
(pero más que profunda).

Me entibian esos besos
lanzados con desparpajo,
y su olfato hiperactivo
que siempre percibe algo.

Nos miramos,
y me creo acompañado,
y con algo más de vida.

domingo, octubre 24, 2010

Reversos del pálpito.

Un ovillo de ideas
completamente enredadas.

Los sueños insoñables
que dejan eternos nudos.

El amor colateral
sus efectos secundiarios.
Sus defectos míos.
Nuestra culpa insípida.

El absorbente proceder,
el compasivo proseguir,
el intuitivo perseguir.

Las dudas sin motivo,
los sentidos aburridos.

El espíritu tan burdo
como cada nuevo ocaso.

Los destellos salvadores
y sus rebotes dramáticos.

Desoldado.

No hay pétalos sin espinas
en las rosas de este jardín
que se vuelve, a veces, monstruo
con su sombra desbordando
las almas de sinsentido.

Y los gusanos implícitos
se reproducen ansiosos
pretendiendo hoy devorarnos
sin dejar ni un resquicio
para esperanzas, para ilusiones.

Quiero el arraigo, igualmente
pero sin rendir mis alas
al deseo sedentario
de sólo aguardar un sol
imprevisible en su humor.


sábado, octubre 23, 2010

Inestable.

Un fragmento de ausencia se cuela, repentino, en la noche.
Es el lugar donde debía estar él, es ese comentario que hubiera hecho si la distancia no estuviera entre su voz y mis oídos, entre sus máscaras y mi atención.
Entonces, como la punta del iceberg, esa pequeña grieta decanta en borbotones nostálgicos que traen en su cola millones de momentos atesorados, situaciones indelebles que el tiempo añeja, y que mejoran con cada día transcurrido.
Siempre tan recurrente, ausencia. Una palabra que mete su hocico en cada rincón, esa sensación de estar olvidándose algo al salir (algo como uno mismo).
Escarbando nuevamente en el anhelo de voltear el tiempo, de cortar el retazo que sobra en el espacio entre nosotros, esa holgura del destino que tan mal ha resultado.
Sin embargo, todo es seguir, como el agua y sus corrientes, esperando la próxima primavera, o el encuentro sagrado que se avecine.

Inconclusión.

Sólo una noche de luna
llena de flores en su aura,
meciéndose con calma
hamacándose en el cielo.

Que no se apague nunca
aquella breve llama
en busca del Olimpo,
que el alba no dispare
a sangre fría su hostil
imagen del mundo hoy.

La esencia: el movimiento
que impide los letargos
parásitos del ánimo.

Hay que ventilar a la locura
y también dejarla crear
en su espacio desprovisto
de los límites que chocan
con tan amplia expresión.

Y regar el imaginario
con rocíos casi absurdos
para estirar sus alcances
para ensanchar su par de alas
hasta que nada se oponga
al sueño que hemos armado.


jueves, octubre 21, 2010

Tac-tic.

Sólo puedo prometer
cierta impuntualidad
en cada instante preciso,
deshaciendo de imprevisto
lo que parecía fatal.

Y, sin embargo, duermo
en relojes que apuntan
con sus flechas filosas
a mis oníricas burbujas.


Creer, crear, crecer.

Que no se me aje la historia
en las manos del pensamiento,
y que no se escape lo cierto
de esta mirada hambrienta
buscando en resacas de ayer
momentos que ahora encarnamos.

Mi alma será una crisálida
envuelta por varias banderas
que forme las nuevas ideas
con alas de firmes colores.

Y creer, hasta reventar.

Porque sin creer no se crea.
La apatía espiritual licua
el ánimo, los pasos mismos,
el horizonte se destiñe
y ¿dónde podemos poner algo?
¿Dónde colgar un cuadro
si las paredes que quedan
están cubiertas por el pasado?



domingo, octubre 17, 2010

A veces no se sabe.

Sólo se trata de desenredarse
aunque sea un instante, y ver
algo más allá del último suspiro,
sin alivios en las pasiones.

Florecen nubes que se atormentan
en el silencio de la soledad
cuando escarbamos un poco más
y llegamos al nervio anímico:
imposible seguir royendo
las sombras que lo rodean.

Entonces crecer es sabio
sin desprenderse del juego
sin renunciar al absurdo
sin empeñar las ideas.


sábado, octubre 16, 2010

Santa Evita.

Toda prohibición esconde una libertad tras su misterio.
Las palabras proscriptas, cuando son gritadas, se vuelven encanto para los justos.
Un cadáver que resiste a la muerte es la eternidad encarnada.
La fe de un pueblo rebalsa ampliamente las ofertas religiosas o empresariales.

jueves, octubre 14, 2010

Imagen meliflua.

Algo etéreo en mí sonríe
(un espíritu, un sentir, un pensamiento)
recordando a nuestros hilos
enredándose en el viento,
extendiéndose a nosotros
el enredo y la sonrisa.

Y me encuentro compañero
y me siento acompañado.

Hay tanto por conocer
y, sin embargo, el saber
que la ausencia es una farsa
cuando me roza tu brisa
despeja cualquier tormenta
del cielo que hoy nos asila.

Recorrer la eternidad
aferrado fuerte a un rayo
que me convida tu luz
es más de lo que pretendo
pero tampoco me quejo
de este exceso del destino.

Letras atrincheradas.

Esta guerra a voces, nuestra
(aunque sea por momentos)
defendiendo las trincheras
que la unión ha conquistado,
encarnando el viejo anhelo
de olvidados soñadores.

Hay cientos de timadores
revoloteando ignorancias
para comer de la duda
y abonar con sus sombras
los suelos verdes, que hoy
agujerean ciertos bolsillos
al darle vianda a quienes
han sembrado el territorio.

Que las manos desangradas
no se tapan con volantas,
porque una ilusión caída
renace multiplicada.


domingo, octubre 10, 2010

Poesía urgente.

Si no soy en palabras
quedo nulo de espíritu
y un vacío casi tácito
merodea mis momentos
cual sombra perseverante
que no reposa en su acoso.

Necesitan mis ansias
fluir entre los renglones
cuando surgen arrebatos
de inexplicable pasión
con urgencias creativas
(implacables premuras...)

Y ahí están los poemoides
pululando en derredor
aguardando a sus antojos
para hacerme derramar
letras como cascadas
o este gotear cansino.

jueves, octubre 07, 2010

Fénix primaveral.

Se deshoja la primavera
en un ensueño muy breve:
pasan, raudos, sus colores
a través de mis sentidos
como una flecha urgente
sin destino perceptible.

- ¡Es tan veloz esta luz!

Permanezco saboreando
los resabios de un momento
que parece inexistente.

Y ha quedado, nuevamente
ese instante desolado
tras las ansias aplacadas
(del apremio contentado).

- ¡Pero aun resta primavera!

Entonces sueño de nuevo,
y que espere la nostalgia
su turno de días grises.