viernes, junio 28, 2013

Alunado.

Si no encuentro tu rincón
la noche se me marchita 
como una flor en alcohol
sin primavera, sin sol.

Mis ojos son tu reflejo
cuando el ocaso agoniza:
entre nuevos sueños viejos
que patean la cornisa
van muriendo en el espejo
la quietud y la sonrisa.

Cara a cara nos quedamos
sombra de mis madrugadas
deshojando el tiempo muerto
para sortear esta nada,
esperando al sol despierto
al ritmo de otra jugada.

Quizás nunca nos alcance
este incendio que soñamos
pero bailando en tu trance
de otras muertes escapamos.

viernes, junio 21, 2013

Inviernes.

Buscando los rincones 
aún sin contaminar 
por esa sombra 
que trajo el olvido, 
esquivando la nieve homicida
con venenosos antídotos, 
asomando desde mi ficción 
al tiempo gélido ajeno.

¿Y dónde está el corazón? 
Donde debe, en una mesa 
repleta de esa suciedad 
que deja la saciedad, 
manchada de tinta amistad, 
con restos de pan y palabras, 
risas serpenteando en el aire.
 
Y aunque el abismo se esfuerce 
por robarse este presente, 
hay presentes que se esfuerzan, 
inconscientes, para ponerle 
una nube al final del recorrido, 
para que el espíritu no se vuelva 
espectro, para que la luna vuelva 
a ser mi luna, para que las noches 
se devuelvan a su mística inicial 
de fantasmas compañeros 
en lugar de aquesta agonía 
de compañía fantasmagórica.

Ya está en la puerta el invierno,
ya se acerca a abrirle el viernes:
del saludo nace una ironía,
y los tres ríen de sus miserias.



miércoles, junio 19, 2013

Recae la decaída.

Palabras de nada:
viento vacío y seco,
cenizas con aroma
a falsa eternidad.

Una mano laxa
al pie del precipicio,
testigo de la caída
sin fondo ni principio.

Inevitable lastre:
lápida del tiempo
arrastrando arena
de playas sin mar,
buscando lo remoto
en plena gravedad.

Más brisas huecas,
más risas secas.

Y la materia
más gris que nunca,
atormentando
noches sin días,
días sin soles,
ni flores, ni colores.

Tantas las preguntas,
tontas las respuestas,
tintas las creencias
de esta fe depuesta
que perdió en su apuesta
por la infinitud.

Mientras tanto: la caída,
sin pájaros
ni alas
ni vuelo.


viernes, junio 14, 2013

Un lugar donde parar.

Ir hacia la sangre
aunque esto sea el desierto
y buscar un pulso allí
dentro de la inmensidad
sabiendo lo improbable,
sintiéndolo posible.

Destriparse las sombras
con voracidad ritual,
alimentar los sentidos,
desempolvar la piel
y volverla nube
que llueve hacia arriba
con su vapor abstracto
sobrevolándonos
las mentes.

Estallar.
Una estrella, un destello.
Bello paisaje negro,
violáceo, octarino.
El aullido en la penumbra,
los olores inexactos,
la furia que se hace lágrima
que se hace alegría
que se hace locura
que se hace baile
que saca a bailar
que baila al sacar
espíritus de lugar.

miércoles, junio 12, 2013

Amnesia otoñal.

Es como todo lo que se escapa:
una lágrima, un estornudo,
el temblor que da el terror,
la huída de lo incontenible,
el follaje que va yéndose 
cuando se asoman los fríos,
todo su amor diluyéndose
entre vanos eufemismos,
el tiempo abandonando
a la ilusión que zozobra.

Entonces la ausencia
como todo panorama,
llevando a su madriguera
la claridad de los pensares,
entreverando ideales
con instinto y opacidades,
dejando muerta hojarasca
al pie de sus ex-plendores.

Tanta nada amontonada
tapa al sol en retirada:
a unos pasos del ocaso
todo suena y huele a escaso.



viernes, junio 07, 2013

Sol de Invierno.



Me juego el tipo mirándote a los ojos,
salgo corriendo: vo'a meterme en remojo.
Me has alterado poniéndote a mi lado.
yo que vivía tan feliz en un tejado.

Por el día, ando siempre despistado;
por las noches, en sus brazos se me olvida.
Por el día, voy ciego de lado a lado;
por la noche, casi todas de movida.
Por el día, hoy me siento acorralado;
por las noches en sus brazos se me olvida.
Por el día, perdona haberte asustado;
por las noches, todas, todas de movida.

Y su calor es como el Sol
en una cama fría,
en una noche de un invierno.

Y su calor es como el Sol,
me levanto a mediodía
hace ya noches que no duermo.

Ella era la reina de las aves
y yo era un miserable ratón.
Ella iba volando por el cielo
y yo le dije "¡Vamos, al pilón!".
Ella era la reina de las aves
y yo le puse cara de ratón,
me desabrochó algo que no sabes
y me comió el corazón ¡chup! ¡chup!

Ni ella era la reina de las aves
ni yo le puse cara de ratón,
ni ella iba volando por el cielo,
ni me comió el corazón ¡Chup! ¡chup!

Y su calor es como el Sol
en una cama fría,
en una noche de un invierno.

Y su calor es como el Sol,
me levanto a mediodía
hace ya noches que no duermo.

Y su calor es como el Sol:
poco a poco
voy poniéndome moreno.

Y su calor es como el Sol:
¡no te acerques tanto
que me quemas los pelos!

Sudando para tí,
para tí tirití tirití...

martes, junio 04, 2013

Sinspiración.

Un mar de estrellas
que escriben en el manto
la carencia de una musa
que está ausente hace ya tanto,
raptada por el olvido.

Néctares y ambrosías
hoy no salan bien el alma:
dan escozor, desasosiego
e insomnio abrumador.

La luna es un farol
que ilumina en otra esquina
y escala aquel balcón
tan lejos de esta escalera.

Las ninfas con sus ínfulas,
el achaque por las noches
que se ahogan en un charco
junto a la magia del juego,
los momentos amontonados
en una silla anestésica,
el dormir y que los sueños
amanezcan pesadillas,
y tantos otros motivos
van consiguiendo ahuyentar
a la huidiza inspiranza.

viernes, mayo 31, 2013

Acechando verdades.

Navegando en la noche
con el velamen a pleno,
sintiendo el dulce viento
que moviliza al mundo
en su gira constante,
aplastando a la inercia
con canciones salvajes
y destellos ambizurdos.

Lavamos con cenizas
las náuseas del pasado
para dejarle paso
al nuevo estereotipo,
tan lleno de miserias
como su predecesor.

Crédulas frivolidades
serán servidas a diario
pero no las voy a tragar
no satisfaré su nada,
no comeré a desgano
la sobras de sus sombras.

No sorberé la zozobra
de la intención de su obra.

miércoles, mayo 29, 2013

Un libro y un cuchillo sobre el escritorio: están mudos pero gritan a los ojos, y mienten -aunque uno con más gracia que el otro. Como siempre, surge una perfecta analogía del ego. Y el arte se desplaza hacia el centro de la escena, y ahí todo toma otro(s) color(es).


martes, mayo 28, 2013

Profanadores.

Sos cuenco de la lluvia:
en tus hendiduras cabe
perfecta la tormenta
deshaciéndose, luctuosa
como los atardeceres
que nos otorga el otoño.

Ríos de tu sangre ensucian
restos de amarillento cotillón
enredados con ideas viejas,
yéndose por la corriente
hacia, esperemos, la nada
o el castigo que da el tiempo.

¡Cuánto daño a tu misterio!
Replegado, adolorido,
fustigado por los popes
que pretenden maquillarte
y al unísono (en silencio)
te vacían las entrañas.


jueves, mayo 16, 2013

Ventisca.

Viento que lleva
esquirlas mojadas
y trae un invierno
en sus espaldas.

Viene de adentro
-pero desde lejos-
con penas frías,
con soledades.

Viento con filo
que corta el tiempo,
tu racha sibilante
tiñe este silencio.

De punzante paso
entusiasta y sin dueño,
mostrando el misterio
a quien quiera verlo.

Moviendo la vida
es como vive el viento.

martes, mayo 14, 2013

Entusiastas de la nada.

Veo una vereda frente a la mía: está vacía, pero llena de gente. Es un paisaje gris, un placar lleno de muertes e ingenuidades oscuras. Las personas tienen rostros difusos, y no se distingue bien dónde terminan sus contornos y dónde comienzan sus sombras.
Habita esa ribera acordonada también un murmullo constante -casi un zumbido- conformado por quejidos y sollozos: pareciera nunca haber motivo para oír el estruendo de una risa (de hecho los chillidos son más efusivos cuando en esta acera estalla la algarabía), sólo se puede percibir el rechinar de una sonrisa oxidada en los momentos en que la riada crece hasta nuestra calle, amenazando con el naufragio. Eso sí: no es plausible ver las bocas-génesis de esas voces que abastecen el murmullo.
Un rasgo particular de los sombrosos es que nunca ponen sus dos ojos sobre nosotros: siempre hay uno que mira al norte, perdido en un horizonte lejano y ajeno (aunque hecho propio por vaya-uno-a-saber-qué-berretín), con el brillo del embeleso; en tanto el que mira hacia esta vereda está siempre inyectado en sangre, como airado o envidioso. Tampoco son cultores de analizarse por dentro: prefieren tener la mirada puesta en lo foráneo.
Son, sí, muy religiosos, al punto de adorar fervientemente cruces, rejas y cadenas, clamando con urgencia por ellas en su ausencia. Esos símbolos sagrados traen una carga inherente de moralina polvorienta y conductas represivas llenas de telarañas. Espíritus destructores, detractores de los progresos que no se centran en sus umbríos egos.
En cuanto a la Libertad, creen que está delimitada por los nombres propios, las elecciónes entre multinacionales o el acceso a unos pintorescos papeles. Pasan más tiempo quejándose por esas falencias que pensando en soluciones o disfrutando sus posibilidades (generalmente más amplias que las de estas veredas).
Pero todo esto no tendría nada de malo si ellos mantuvieran su penumbra del lado que les corresponde, y respetaran nuestro intento constante por ir detrás del sol; el problema es que últimamente creen que esta luz amenaza su lúgubre reino, y esa excusa les es suficiente para pretender invadirnos e imponer su oscurantismo en este lado de la calle.


jueves, mayo 09, 2013

Retrato.

Afuera todo es quietud,
un manto oscuro y parco
sin frío para temblar
ni calor para bailar.

Imágenes sin ojos
que estallan en silencio,
las estrellas tan firmes
como los adoquines
con la mirada perdida
en otras lontananzas.

Algún fantasma errante
se mueve con sigilo,
preso de la prosa
derritiéndose en su mente,
soñando con canciones
hechas a su medida,
volando a pesar del peso
que le impone su pensar.

Los cordones vacíos,
los árboles sibilantes,
un río que no se ríe
ni de su propia inexistencia.

Voces inalcanzables
estrellándose en la distancia,
apurándose hacia el vacío
de sus noches impecables.




jueves, mayo 02, 2013

Marchita quietud.

Ya te veo venir
muy dispuesto a llenar de plomo
todo este volátil magín
con tus días sin matices,
cargados de soles débiles
que llegan con lo justo
-trémulos, jadeantes-
al tenue mediodía.

Vislumbro tu intención
aletargante y obstinada,
espléndida en los ocasos,
marchita por la mañana.
Tu vórtice de quietud
arrastrando mis promesas,
llevándolas al exilio
(que es un poco la muerte).

Estallo desde la silla,
pendo de tu propulsión
para resurgir del cieno
que empantana las horas.

Acorralado por la inercia
el moverse es un milagro.



martes, abril 30, 2013

Nocturnidad.

De tanto hurgar en las estrellas
algún brillo habrás de hallar,
y serás entonces un buen lunático
de idóneo corazón noctámbulo.

Vas a estar algo ocupado
buscando las sensaciones
deshojándote estaciones
cayéndote de parado.

Amarás los atardeceres intensos
(esos místicos túneles diarios),
para poner la mente en juego
y a lo real sacarle el jugo
que esconde entre las luces
como cáscaras de lo sensible,
que es el latido sin la piel
o un vuelo exento de su ave.

Te volverás fuego; y odiarás
apagarte, y ser muerte cenicienta
esperando una ráfaga amiga
que te exorcice de la quietud.

Y la eternidad tendrá el sabor
incomprensible de lo hermoso
cuando se hace inalcanzable.



lunes, abril 29, 2013

Mayo promisorio.

De repente, en un momento
me siento sentado al filo del recuerdo
observando absorto el teatral abismo
que me devuelve un brillo amable,
lleno de algo sensible y conmovedor.

Vuelvo a poner en marcha los pies,
entibiando poco a poco este motor
revolviendo aquel añejo, intenso amor
que palpita latente en mis oídos descreídos.

Toco con la memoria antiguos ritos
hechos de pasto, vino y cánticos;
sobrevuelo el paisaje lisérgico
que me invita a olvidar la distancia,
a observar animado el ocaso
de las horas que se van deshojando.

Un lugar para ser, para verter
el espíritu entero en una voluta,
para ofrecerse vehemente al viento
con toda la voz hecha un grito.

viernes, abril 26, 2013

Ave María Eva.

Ella, toda estrellas, toda noche
reluciente, espléndida, entera.

Ella, hecha luz de las últimas miserias,
consuelo de un subsuelo desposeído
con su fuerza de millones en la voz
y los briosos ojos que la entregan,
apasionada, a ese rugido entusiasta
-el que ayer fuera un débil sollozo.

Ella, encarnando tantos sentimientos
de renacimiento, de sol y reivindicación
para los futuros otrora penumbras
a las que acceder como única opción.

Ella, humana luna, diamante en pena
brillando su orgullo por todos,
sangrando el silencio en soledad
por no empañar nuestra inocencia.

Ella, pasando hacia la eternidad
y las manos del terror aferrándose
a su piel, al despojo de su alma
para retenerla, para castigarla,
como si aquellas tinieblas
siquiera rozarla pudieran:
acabaron por sus sombras perseguidos
los acérrimos amantes del olvido.

miércoles, abril 24, 2013

Encharcado.

¿Qué me ata a esta quietud?
Cementado, sin raíces,
varado en mis cicatrices,
entre espantos y barriales
que empantanan las ideas.

Es mi alma una roca endeble:
inmóvil, hueca y quebradiza,
lívida como la espuma
del mar que ya no la roza.

Pura mella mis estrellas
como hostiles meteoros
chocándose en la corteza
contenedora del caos.

Ni siquiera veo preguntas
al revolver mis miserias,
sólo hay un sinfín de agujeros
estibados, superpuestos.

El viento atiza al desgano,
que con su llama me hiela.

jueves, abril 18, 2013

Desentrañando la lluvia interior.

¿Te atormenta tu mente?
Bienvenido al infierno
de los que no consiguen
amigarse con las razones
ni compartir buenos ratos
de alegres pensamientos.

Acá siempre está tronando:
auspiciosos temporales
constantemente llegando,
casi sin escampar
ni darle a un rayo lugar
para él prestarle color.

Es cruel la distorsión
que produce esta consciencia
con su nublar continuo
de visiones y horizontes.

¡Hay que abrir el ventanal
aunque a la razón le pese!
Dejarse alcanzar el eje
por ideas más piantadas
que nos sacudan la médula
para reventarla hasta reinventarla.



miércoles, abril 17, 2013

Propuesta funesta.


Cada estímulo renueva
las vacuas necesidades
que promueve el engranaje
-ese en que estamos sentados.

Qué difícil hacerse de viento
en un lugar con tanto lastre,
cargado hasta en el éter
de innecesarias plomadas.

Gestos cenicientos
en paradas indiferentes
esperando un colectivo
que los extirpe del tiempo.

Los diálogos son umbríos,
desconfiados, asesinos:
plenos de un agrio veneno
ultravisible e intróptico.

Un grito sucede a otros
en violentas letanías
que van impidiendo la paz,
interponiéndose.

La muerte royendo alrededor,
con sus dientes incesantes
mordisqueando el horizonte,
el limbo, los despertares.

Quien escapa de la esencia
hace opaca su existencia.