jueves, abril 30, 2009

Fantasía y termidor.

a Ariel Arnaldo.

Que vuelva la magia, con la cabeza en alto y el desparpajo intacto.
Bienvenido seas con tu cuota de rebeldía constante y tus oidos sordos a los que quieren decirte cómo vivir.
Si hasta Dios se fue de fiesta y llegó a la gloria cinco minutos antes que el resto.
Vos divertite, adentro y afuera, que esa alegría es contagiosa, y nos hacen falta tantas sonrisas, tantas sorpresas... ese pasito que en una baldosa cambia el destino y las caras.
No te olvides que te esperamos, con los brazos y los ojos bien abiertos, ansiosos de admirar el amor que se profesan con esa caprichosa que tanto nos seduce a todos, y que tanta bola te da a vos.
Tenemos el corazón hecho pelota... y vos sos el que mejor sabe tratarla.

Perdiendo al tiempo.

"Se sabe de un viajante de comercio a quien le empezó a doler la muñeca izquierda, justamente debajo del reloj pulsera. Al arrancarse el reloj, saltó la sangre: la herida mostraba la huella de unos dientes muy finos." J. C.

Sobrepasamos al propio tiempo, queremos vencerlo en una carrera eterna, siendo estrechamente efímeros.
Corremos de los segundos como una gacela delante del más raudo felino, y nos desarma saber que igual hemos de ser alcanzados y devorados.
Estamos tejidos por las agujas giratorias, con lana de minutos, ahorcándonos en una bufanda sin fin.
Y nos bombardean a frustraciones los momentos que se achican cuando más los necesitamos.
Y nos envenenan de ansiedad esos ratos interminables que quisiéramos resumir a escasos instantes.
Conocemos la desesperación de estar siempre a destiempo, y ese sinsabor que significa llegar cuando el baile es sólo serpentinas pisoteadas y una escoba llevándoselas al olvido.
Le rezamos a ese dios que emparcha todas las pinchaduras del alma.
Vivimos en el tic pero queremos el tac, y cuando llega, lo desdeñamos.
Así somos a veces, de a ratos, cuando nos muerde con sus colmillos el vampiro de las horas.

Reciclándonos.

Cómo se agotan los ciclos de tanto correr... la vida, las etapas del libro que todos los días ojeamos un poco, como el periódico de nuestra realidad, y sus suplementos renovándose constantemente para acoplarse al gusto de hoy.
Atrás quedan ciertos tiempos, y vendrán otros largos. Los inviernos y los veranos se sucederán eternamente, y tendremos suficiente para cansarnos de esta vida y volverlos a buscar en la que viene.
Estamos atrapados en nuestros propios rieles, en nuestras estaciones, en nuestros andenes...pero no somos trenes. Entonces disfrutemos lo que ofrece cada paraje. Si pagamos el peaje, que el viaje no sea discreto.
Y no sigamos las depresiones del rebaño, ni sus miedos. Si hemos de perseguir algo, que sea más luminoso.

miércoles, abril 29, 2009

Peorganización.

Retoños arrebatados, criados a la sombra de su propia identidad,
en el frío de un seno ajeno que les roba la memoria de antemano.

Hojas incineradas, historias que son ceniza flotando
sobre una hoguera de eterno olvido.

El desprecio por lo que no tiene precio,
la falta de respeto por nuestra libertad:
los héroes eléctricos de la autoridad.

miércoles, abril 22, 2009

Animadores reales.

Artífices exclusivos de su propia locura: la sencillez.
Solitarios o sociales, no buscan complicaciones
y persiguen instintos como sueños instantáneos
esos que son imposibles de rechazar.

Inocentes aprendiendo de caídas a los golpes,
recorriendo los sabios caminos ya marcados
por quienes llevan en su lomo el mapa
del paso del tiempo y las circunstancias.

Esenciales, especiales, naturales,
aferrados a la vida, que es su dios,
a pesar de enfrentar osadías
a través del tiempo y el espacio,
despreciando cualquier conciencia
que les estorbe los pasos.

lunes, abril 20, 2009

Mucha gente.

Gente.
Mucha gente, desbordando las veredas, apilándose en estantes de cemento.
Apretándose en los subtes, enojándose en las calles, aburriéndose en las oficinas.
Vendiendo su alma y su tiempo para poder ser gente, como los demás,
esos que saben qué hay que pensar.
Gente como la gente, compartiendo simpatías y antipatías para no desentonar,
para tener un lugar en el rebaño, pretendiendo que engañan a su propia soledad.
Gente que despelleja verbalmente a los ausentes,
buscando en la sombra ajena un consuelo para la propia.
Gente que ríe de quienes no caen en la obsecuencia establecida.
Gente que no sale a la vida por miedo a cruzarse a la muerte.

Operando los modos.

Para aprender a enseñar, primero hay que aprender a entender.
Como para gobernar.
Las personas, como los pueblos, tienen sus respectivas idiosincrasias, que a veces caben en una generalización, pero muchas otras se escapan de cualquier conjunto, y no siempre la puerta de ingreso para los conceptos está en el mismo rincón.
Los métodos son alternativas, no dogmas.
Imponer es muchas veces una derrota instantánea, porque los libertarios no acuden a llamados jerárquicos, y hasta son capaces de hacer hasta el cansancio las cosas que se les quieren prohibir.

Es comprensible que todos manejemos ideas diferentes, lo incomprensible es esa intención de topadora ideológica que pretende avasallar con sus banderas a cualquier otro color.

jueves, abril 16, 2009

Ésta crisis.

La crisis está en las calles, no en los bancos.
En las plazas enrejadas por el miedo,
en las almas enjauladas por una paranoia de inseguridad ultravioleta.
En los cielos de colores putrefactos, de cableados invasivos, de rascacielos inevitables.
En las caras que se caen hasta el suelo.
En el eterno apuro de ansioso absurdo que busca llegar más rápido que el mismo tiempo.
En la congoja de la luna, sufriendo su soledad porque las ochavas nocturnas pierden concurrencia.
En el suelo despoblado de los bosques calvos.
En los cementerios improvisados de especies que ya no volverán.
En el olvido progresivo del amor y su cultivo.
En la estética como parámetro del progreso humano.
En la idolatría material y su burdo escalafón.
En el loop que cae constantemente la historia.
En la desconfianza absoluta que nadamos a diario.
En el ninguneo espiritual.

miércoles, abril 15, 2009

Las letras, los poetas.

Las letras de los poetas, esas armas disfrazadas
que disparan con certeza sus sensaciones
son capaces de refugiar corazones solitarios
o de dar vuelta las cabezas más obtusas.
Sus versos desnudan velos y camuflajes,
a veces infunden coraje, y otras hacen pensar,
saben abrir mil ojos, y otros mil hacer cerrar.

Las letras y los poetas, un romance contagioso,
un factor movilizante para las almas errantes,
como un faro cuando hay mar gruesa espiritual
gritando desde la costa que nos podemos salvar
que el naufragio no es eterno y la tormenta va a pasar,
nuestro único deber consiste en no abandonar,
en no hundirnos, y flotar...

Las letras son salvavidas de la zozobra del alma
cuando arrecia la violenta tempestad.

miércoles, abril 08, 2009

Miedo e ignorancia.

No aprender de los errores es un pecado peligroso, es un piquete a los sueños del futuro próspero.
Y si esos pecados involucran masas, pueblos, sociedades, se agigantan, y arrastran como una enorme bola de nieve a cada ilusión que queda en su camino.
La idea de ocultar con paredes las miserias humanas es un chiste malo, viejo y tan gastado que no parece posible que quede alguien con ganas de contarlo. Pero siempre aparece un humorista nefasto dispuesto a rescatar simpatías de turbios corazones carcomidos por las sombras y el pavor.
Tratemos de solucionar los problemas cuando se presentan, porque esconderlos bajo la alfombra o tras un muro es como meterse un cartucho encendido de dinamita en el bolsillo.

O como alguien dijo: "Al terror se lo puede combatir con terror, pero no se lo puede vencer".

sábado, marzo 28, 2009

¿Cuánto te pagan por izar la bandera?

"Somos el miedo de los gobiernos que mienten en nombre de la verdad. El miedo del poder militar, económico y jurídico que impide la comunicación humana de pueblo a pueblo.
Somos el miedo de la soberanía de los piratas del mundo que mutilan el estado de ánimo e impiden la emociones reveladoras.
Somos el miedo del poder de los déspotas que reside en mecanismos impersonales. El miedo de las estructuras burocráticas que desalientan las conductas exploratorias. El miedo de las grandes fortunas que se robaron de los derechos naturales. El miedo de los centros de poder que amenazan con la destrucción total . El de esos varones sensatos y "prácticos" que desean dejar su huella en la historia y creen solamente en lo que pueden forzar y controlar.
Somos el miedo de quienes nos adiestran a ser corteses cuando alguna institución nos pisotea. El miedo de quienes temen a los cambios pues su status depende de la rutina y del tiempo de otras personas. El miedo de las tecnologías caprichosas que nos obligan a valorarlas adoptando siempre sus supuestos básicos.
Somos el viejísimo miedo agazapado en todos los rincones del Imperio y estamos encantados ¡encantados!"



Carlos A. Solari (si me lo permite).

Sapiencia.

Ninguno de nuestros errores es el que se puede borrar para apuntarle a un mejor futuro.
Siempre que hemos perseguido un algo, lo hicimos (hemos hecho) convencidos de que al encontrarlo nos toparíamos con la solución cabal del pequeño futuro que nos concierne.
Pero resulta que ahora estamos bastante lejos de ese "guión": nuestro rol es ser los artistas de esta propia obra, porque día a día nos vamos despojando de preconceptos, y cuando nos toca admitir el papel que jugamos, no hay acto mejor que asumir el personaje predeterminado, sin cuestionamientos ni dudas. Hoy somos protagonistas de la vida, y ningún espejismo nos puede apurar en desconocidas existencias.
Lo fatal de nuestro existir es consumar la vida sin esas boludeces ajenas que atrofian lo más puro de un ser.
Busquemos lo absoluto en las grietas olvidadas del universo cotidiano, porque nuestra diaria compañía guarda más secretos que cualquier arcano.

Tanto Ruido, y al final...

"Había un ser muy pequeño
en las entrañas de una mujer
que veía en sus sueños
los bríos de nacer.
Lo anhelaba con tal frenesí,
y con tanta ilusión lo esperaba,
que llegó a soñar que cantaba
este canto que dice así:
"yo quiero ya nacer,
y quiero conocer
el color que tiene cada flor.
Yo quiero ya jugar
y el juego disfrutar con otros niños.
Ya quiero recorrer
los campos por doquier,
escuchar mil pájaros cantar.
Ya quiero sonreír,
y quiero recibir
muchos cariños...".



Si le hiciera caso a Sabina, esa declaración sería una inocencia postulada a destiempo, pero prefiero que nos despleguemos como unos cuantos idealistas surgidos en el justo momento del abandono de los objetivos más inocentes. O sea: no importa si lo que nos toca es impostar un futuro que nos corresponde a medias, sino interpretar el rol mediocre-pero-altivo de ese mañana que se adapta a nuestro futuro misterioso.
Y "ruido ¿qué me has hecho?", "ruido, yo no he sido", "ruido insatisfecho", "ruido ¿a qué has venido?".

El ruido ha cortinado nuestro teatro barrial, la obra que hemos salvaguardado con esta piel que cubre nuestros recovecos idealistas, y el corazón que ha refugiado los sentidos irreproducibles por los otros sentimientos.

¿En Resumen? Somos lo que las palabras jamás podrán decir, lo que los hechos intentarán develar futilmente, lo que la humanidad creerá conveniente estudiar para desentrañar un futuro cuasi-inmediato.

De todos modos, ésto sigue en el próximo...

lunes, marzo 23, 2009

"... vinagre en las heridas..."

Do you need anybody?

What would you think if I sang out of tune
Would you stand up and walk out on me
Lend me your ears and I'll sing you a song
And I'll try not to sing out of key
Oh, I get by with a little help from my friends
Mmm I get high with a little help from my friends
Mmm I'm gonna try with a little help from my friends
What do iI do when my love is away
(Does it worry you to be alone?)
How do I feel by the end of the day
(Are you sad because you're on your own?)
No, I get by with a little help from my friends
Mmm I get high with a little help from my friends
Mmm I'm gonna try with a little help from my friends

domingo, marzo 22, 2009

Perdido en su derrota.

Le das la mano al desgano, le das los pies al abismo, como prefiriendo la calma sombra del absurdo, ese sinsentido que te deja agonizando y sin dolor, y a mí colgando de una horca que no me mata pero sí ahoga. Un asfixiante vaivén pendiente de tu aburrimiento.
Los vacíos propios no se llenan con cuestiones ajenas. No hay excusas para acostumbrarse a la tristeza, y los milagros rescatistas necesitan ser invocados para actuar. Si nos sentamos a ver asomar una guadaña en el horizonte, la muerte ya nos habrá ganado la partida antes del final.
Si vivir es una lucha, hay que luchar o abandonar. Y al que prefiere la mediocridad se le tiene reservada una angustia eterna.

martes, marzo 17, 2009

Que se calle.

Habla la ignorancia desde el miedo
pidiendo obligaciones como salvación
para alejar de sus fábulas oscuras
a los ángeles con la inocencia mutilada
(quizás perdida en un picado,
en una esquina cualquiera,
en los umbrales nocturnos...).

Grita "¡encierro!", y olvida
que los barrotes de adentro
son la prisión más cruda.

Grita "¡castigo!", y no sabe
que una vida a los palazos
es peor que cualquier murra.

Grita "¡educación!", pero vuelve
a pedir rigor como sendero
cuando a un continente entero
esa moda lo arruinó,
y hoy son polvo las raíces
(las que nutren el presente,
y perturban el futuro).

lunes, marzo 16, 2009

Solcito.

a una negrita hermosa.

Hay una estrella chiquita con su alma apagada porque la tristeza le mojó la mecha.
Cree que ya nada puede encenderla, y se sienta a morir en rincones oscuros de espesa depresión, con una mitad esperando ansiosa el milagro de la luz, y otra mitad hundida en la desesperanza más corrosiva.
Si supiera que su propio brillo es capaz de encender, con una sola chispa, galaxias enteras...
Ayer, cuando resplandecía, era reflejo de cascabeles en sus vecinos, siempre dispuesta a entregar destellos coloridos para apalear el insistente gris, y sonreía rayos tan tibios...
¿cómo explicarle que las sombras se alimentan de sí mismas? El desgano es una trampa caníbal.
Sólo el tiempo y la resistencia (en conjunto) son capaces de rescatarnos del umbrío abismo en que caemos cuando nos tajean el espíritu.
Pero una vez que la tormenta se ha ido, vuelve la naturaleza a sus colores, revitalizada, plena.
Y los Solcitos, ya despejados, resplandecerán, repartiendo vida a su paso, como sabían hacerlo antes del temporal.

Disconforme con las formas.

La ciudad es un manojo de frivolidades enroscadas entre los edificios.
¡Qué difícil escaparle a esta cultura hielaespíritus!
Los oasis cada vez son más clandestinos o rechazados, porque el amor es un juego de tontos y acá sólo rinde ser "pillo", porque la búsqueda es de acuerdo a una conveniencia y no a un convencimiento (aunque sí tienen vencimiento las pasiones y los sentidos).
La meta es pura estética: sólo cuentan las demostraciones gráficas de cuánto se es (porque no hay forma de ser sin cantidades, estadísticas o cuentas).
Las marcas son quienes te elevan, porque ya no se usan las alas. Volar pasó de moda, es mejor correr.
Relámpagos huecos, fortuna instantánea, logros inútiles para el alma, pero vistosos, eso sí...
Todo es vistoso, glamoroso, luminoso... el mundo es el cartel del mundo, y eso es lo que más importa.
Mientras tanto, algunos ilusos, soñadores obstinados en su idealismo casi infantil, viven escapando de la persecusión del absurdo, resistiendo el bombardeo sistemático de una cultura que sólo busca medallas en lugar de diversión, una cultura que desdeña la pasión si no está bien esponsoreada... una cultura de nada, entre tanto por vivir.

martes, marzo 10, 2009

"No hay nostalgia peor..."

"¡¿Dónde están?!" gritan desesperaciones tan solas como colectivas.
Llora el cielo en la Plaza, con su nostalgia de irrecuperables risas,
mientras esos ángeles ausentes se desploman perdidos en aguas plateadas.

"¿Dónde estás?" se pregunta mi espíritu añejo, ese que vivió otras vidas
y las sufre en este desconcierto de pasados ajenos sentidos como propios.

Porque sé que supe ser alguno de esos que jamás volvieron:
doblenes a la sombra de sus propios sueños, enterrados en rincones
donde no llega la sensibilidad del humano, sólo su oscura ambición
capaz de asolar sin reparos cualquier páramo visto como enemigo.

¿Dónde estamos si no sabemos ni quiénes somos?
La inseguridad más grande: la identidad.