viernes, julio 15, 2005

La noche y yo.

A veces me siento parte viva de la noche, como un órgano reluciente. En cambio, en otras soy un espectador con privilegios o hasta un ignorante de su movimiento.
Verla de afuera no me satisface mucho, pero testearla solo es como insípido. Lo mejor es con ritmos suaves y dulces, declarado ritual soberano para tales eventos.
Soy un poco parte de este prisma.

Persistir.

Te sigo siguiendo, sea como sea el sendero a atravesar. Hay pocos caminos dignos, y de premios ni hablar. La carrera contra la zozobra se hace pesada. De a ratos me siento como esa resignación demoledora de Sean Penn. Pero si veo a tu sonrisa flameando una bandera a cuadros, creo que los 3 peldaños del podio son los primeros de la escalera al cielo (de miel).

jueves, julio 14, 2005

¿Hasta dónde?

Hay ángeles que duermen, otros desvelados, alguno más lejos que el que menos quisiera perder (y, vuelta a lo mismo, perder lo que nunca se ganó, es imposible).
Ni siquiera aguantar el resultado.
No me sirve el punto.
No sé si juego por algo... pero el punto no me sirve.
¿Qué punto? Acá si empatás igual no hay puntos, eh.
Por eso será que quiero ganar... ¿qué?
Ganar... te.
¿Te podré ganar? ¿serás premio a la regularidad? ¿a la constancia? ¿al juego limpio? ¿al más goleador? ¿al menos vencido? ¿al brillo en la cancha? ¿a la revelación? Como sea... vamos por todo. Y si no alcanza, iremos por más.

miércoles, julio 13, 2005

Viene y se va: la tempestad.

Ni dónde está el bolso, o la bolsa, o la caja, o...¿algo?
Ya no sé si dicen, yo sigo, escucho poco, espero más, te espero sin esperarte, pero con la ilusión de una esperanza zonza.
¿Ves cómo juegan las palabras? como si un subibaja de la fonética se pusiera en galan y saliera a seducir la situación, engominado y con flor en el ojal. De mentira, claro (la flor, y el ojal también).
Ese juego de por un segundo concordar me atasca la mente en un embotellamiento de ideas que mejor no proyectar, porque después la película termina en lo mismo: el velorio del sueño (sueño de zetas y sueño de nubes).
Me sumergiría en terciopelo amarillo a comer mermelada de perlas.

lunes, julio 11, 2005

Capullo de diminuta ilusión.

Solo toco mi sombra
estoy lento, con delay
enterrado en tu parcela.

Un pétalo de obsesión,
una flor abierta en alma
de par en par hacia vos,
que soltás sin acercarte.

Nimbus.

Esponjosa porcelana
con frío té amargo
desnuda de mieles.

Cuán perdido
me ha encontrado
confundido
y desatado.

¿Adónde correr?
Si es mi pared
y la veo en todos lados.

No existe ciencia.

Como esa escalada furiosa e inconformista que propone un poco sin querer queriendo.
Con todo ese amor que derrocha un reggae devenido en rock adrenalínico, con una vieja pregunta que se responde instantáneamente.
Desbordante de alegría y de euforia, completamente desenchufado del resto del universo, psicodélico inmaduro.
Aunque no llegue ese que nunca va a venir.
Más grande que el abismo de sed al veneno más fuerte.
Desnudando (¿para siempre?) mis utopías, mis locuras, mis agonías.
Paradójicamente, la luz para cada sombra.
Todo un mundo de ensueño que se transporta a la realidad.
Sentirme a tu lado, conjurando para nuestros ideales, haciendo campos de fuerza contra quienes congelan almas visibles.
Saber que buscar termina en encontrar.
Saber que si lo que encontramos no es la cura de esta ironía, hay que insistir y buscar nuestras manos para que ellas sí se encuentren y encuentren.
Y que cuando estés acá... habrá consuelo para mi locura, ante esos ojos necios.

"Hoy que no hay tiempo que perder, que todo anda a reloj, que se destruye sin razón y la vida muere en un discurso, y alguien se encarga de encerrarte y otro prepara el fin del mundo; y tan lejana queda la esencia que sólo el hecho de encontrarte, para mí, le da sentido... le da sentido a mi vida".

jueves, julio 07, 2005

Sangre helada.

La calle se sostiene en una imagen desértica y detenida.
El bramido de un colectivo que arranca despeja por un segundo la muerte suspendida en el aire, muerte que vuelve con el silencio y hace del frío una constelación plomiza, como puntos de metal que flotan en un oscuro ataud cerrado. No queda nada vivo en este cuadro, y el ruido de pasos sólo sirve para profundizar el luto al momento de apagarse. Así, sólo así, puedo explicar mi calle en una cerrada noche de invierno.

Esperando el remedio.

Mis problemas de delirio
de naufragio y paranoia
de egoismo y de mentiras
de cemento y soledad
de azules duros y necios
de ultravisión y ceguera.
Todos tienen solución
por lo menos temporal.
Todos mis dolores
tienen cura en vos.

martes, julio 05, 2005

Me encantaría que estuvieras dormida...

La ciudad se atavía
su disfraz de ave fénix
como cada mañana.
Yo la oigo ladrar,
más por costumbre
que por deseo,
y entre tanto movimiento
te imagino inmóvil,
desprolija en tu cama
con la ternura del sueño
cubriéndote entera.
Entonces no hay más
movimiento ni ave fénix,
sólo queda esa criatura
mansa y dulce
en suave sopor invernal
como postal del alba.

lunes, julio 04, 2005

Desorientado.

Hay una bruma espesa en la ciudad, como si el horizonte estuviera censurado por un velo blanco, o tal vez cambiándose o durmiendo a puertas cerradas.
Son alrededor de las 8 de la mañana de un domingo que todavía es sábado, y ni toda la neblina de Buenos Aires y Londres alcanza para poner algo en este impenetrable vacío. Yo abrazo a mi compañera de vida, agradeciéndole tácitamente por haberme escoltdo hasta acá (en el espacio y también en el tiempo, porque parte de mi noabandono se debe a ella) y después deambulo por la parada, esperando que surja desde ese nublado cielo horizontal un 25 que lleve a la querida Aural a sus pagos, y a mí a la cama. En la rockola de mi mente suena NTVG, pidiendo soles y milagros; entonces viene la imagen de esa risa, de esas manos, y la misma perorata cursi de siempre.
Es todo tan domingo alrededor, y yo todavía estoy muy sábado. Pero en seguida me ataca esa melancolía pegajosa (eso pasa porque se mezcla con la humedad) y me pone en sintonía: gris, paredón y después... después la nada que se me cae encima de golpe, como un alud de tinieblas. Y no es de extrañar, porque debés estar durmiendo -obviamente con los ojos cerrados- y se sabe que en ellos tenés confiscado el sol.
A todo esto, el bondi llegó y se fue con mi amiga (y, de paso, con el sábado). Ahí es que se desmorona la inconsciencia: me siento cadáver del tiempo, y pongo el cuerpo inerte en la cama como ofrenda para que la divinidad del sueño me reanime en algún mundo donde el vacío sencillamente no quepa, donde vos y yo seamos la medida de todo.
Pero siempre, maldito siempre, llega el crudo renacer, como si esta realidad no se cansara nunca, maldito nunca, de mí. Como si el sueño en cuestión fuera una criatura abismal que me engulle y, al sentirme rancio, escupe con repugnancia esta viscosa humanidad, condenándome con desprecio a otro día en la holgada y conformista realidad.
¿Será la muerte, entonces, una aceptación final del sueño? ¿O un repentino rechazo, una revolución de este mundo harto de su rol de lumpen?
Bah, capaz que ahora mismo estoy vagando por un incierto, con una bolsa al hombro cargada de miserias, en busca de asilo, y es esa intemperie lo que me asfixia. Por eso, mejor me vuelvo a ofrecer en sacrificio. Capaz hoy tengo un gusto más dulce que ayer.
"Desde el falaz vacio de un espejo
se destaca lento y como desdibujado
entre tinieblas un atormentado rostro ¡Cain!
Cruje silenciosa la aterciopelada puerta,
por la ventana la luna mira como al vacio
y entonces me encuentro a solas con mi asesino"

Georg Trakl.

Y después se dice que ella no conduce a nada...

viernes, julio 01, 2005

Un idilio espontáneo:

"Ya no se puede decir nada más
es hora de despertar.
Ees muy profundo el sueño que lo atrapa
es algo que a su voluntad escapa.
No mira el cielo
todo lo dejó en la nada.
Fue cómplice de sus miserias
que la echaron de su cama
y es tan difícil
que pase algo y llegar a mañana...
Como matar esa mirada
como ocultar promesas vanas
con sólo un par de cosas claras
Como soñó una vez
entregarle cuerpo y alma
ser el vuelo de sus alas
y es tan difícil... "

Ver frase en negrita.
Reflexión: ¿cómo alguien puede, en 6 palabras, hacer una conjunción tan perfecta del amor y toda la melancolía que conlleva? Uf.
Mientras tanto, las cenizas de la infancia siguen siendo el último bastión de la esperanza.

jueves, junio 30, 2005

¿Un desgano es como una derrota? ¿o más bien como un empate sobre la hora?
No sé... quisiera desarmarme y apilarme en el rincón de un placard, completamente desconectado, hasta que vuele la primer mariposa.

martes, junio 28, 2005

Los juguetes del batallón.

Casi un arma de guerra
(qué brutal paradoja):
no posee gatillo
y carece de pólvora.

Es también otro cuerpo
but con goma por piel
y se mantiene despierto
(aunque es más "ella" que "él").

Qué gracioso imaginar
al fuhrer dando a entender
a un ejército alemán
cómo debían hacer
para con ella menguar
la abstinencia de placer.
Me (des)ganó la nada.
Y es así, nomás... el vacío que se coló por la rendija del lunes y copó la parada.
Más que gris, pero menos que negro, todo el panorama está bastante perdido entre los gritos de desesperación que, obviamente, nadie puede salvar, y eso no significa que no los escuchen, o que no quieran ayudar, sino que simplemente no hay forma de hacerlo.
Cuando hay vacío, por más chiquito que sea, ya está. Es una bomba de tiempo. Una semilla a toda velocidad que crece y se ramifica y te come las salidas antes que nada, y después dibuja entradas para los miedos, y abre grietas por donde se escabulle la desidia y ¡plaf!, te caiste al suelo y estás completamente maniatado, como un Gulliver en la islánguida.

lunes, junio 27, 2005

Desplante del recuerdo.

Hoy me interesás vos
por eso te escribo y describo
en esa escenografía:
el patio de muchos chicos
con un trasfondo grisáceo.
La tarde muere despacio
y el cielo cae en añicos.

Suave, el cristal derretido
te va aplastando el cabello
así se suman destellos
a esa cara ya con brillos.
Te veo y me maravillo:
qué espectáculo tan bello
para una noche sin grillos.

viernes, junio 24, 2005

Con nombre de droga.

Rendido a esa posión me encuentro.
Es la distante botica que me urge
para hallar la cura definitiva
a este dolorcillo en el pecho
a este clamor del alma por un poco
de tu metafísica presencia.
Un par de miradas, nomás.
Un poco del sol, de gritos agudos
de tu "excitación" visible
que me compromete con el amor
y esos otros demonios.
Tanto te quiero... y es lo que duele.
Tanto tic sin tac.
Tanto ping sin pong.
Tanto Marco sin Polo.
Como gritarle al abismo
y que ni el eco me responda.

jueves, junio 23, 2005

Esos ojos sonrientes, sólo un espejo para el sol.

A ver... ¿cómo empiezo? Está un poco oxidado esto de escribir... ¿ven? capaz yo tenía razón cuando hablaba de que las responsabilidades te extirpan de lo que más sentido tiene (a veces), o de lo que mejor hace, o de tu arte más brillante. Te ajan. Es como una flor en una heladera. O, peor, en una alacena oscura y polvorienta.
Pero retomemos... también me dormí porque te soñé. No, a vos no. A vos. Reapareciste por los páramos que antes eran casi rutina, y diste vuelta todo, lo dejaste patas pa'rriba... como sabés hacer. Pero no sé si sabés porque sabés o porque tenés esa magia inexplicable que me emboba, voluntaria o involuntariamente. Pero no importa. Lo importante es que resucitaste y se me jodió el esquema una vez más. Parecía todo medianamente encaminado... pero se quebró. Los caminos se taparon, la rutina me comió de nuevo, el agua va helándose... y encima te quedaste con todo el sol, tus ojos se lo hicieron. Y no me lo prestás... tengo que sacártelo a hurtadillas por segundos hasta que un parpadeo, o una vuelta de cara, o qué sé yo.
Y sí... te soñé. Y te acorralaba de abrazos que no te tocaban, y te vencía con suavidad, sin tanto vencerte porque también te rendías, pero yo nomás lo soñaba. Y era tan lindo. Ganarte y que al mismo tiempo ganemos los dos esa batalla. Bah... en el sueño. Hoy por hoy, la batalla es contra nada, porque no hay guerra. Hay derrota y punto. Yo no voy a capitular, pero se nota que no dejás campo para mi ejército (que, como dice el poeta:"no tiene bandera, es sólo un corazón"), que la pérdida infinita es de verdad infinita y no una eternidad de plástico.
¿Y por qué te soñé? "¿A qué has venido? Vuelve al pasado" Pero... ¿qué pasado, flaco? Un pequeño pasado. Un lapsus, capaz.
Entonces descubro dos "referencias" y ya me doy cuenta de lo limitado que está esto. Se marchitó un poco. Hay que refrescarlo.
Pero sigo con lo anterior.
Sisisisi. Problemas de sueños.
Qué joda, eh. Mirá que ya no es muy linda la realidad como para que vengan sueños que la opaquen más. Daaaaaale. Media pila. Ojo, tampoco quiero el insomnio alcohólico de los fines de semana, porque ese estado es un poco onírico también, y encima me fustiga el cuerpo como loco.
¿Por qué te vas como el sol? Y, peor: ¿por qué me parezco tanto a un grillo de clara noche estival?
Ahhhhhhhhhhhhhh, veo que estoy como obsesionado con el sol. ¿Será porque ha muerto? Es como el capricho por los mártires...
Esta catarsis no me está llevando a ningún lado. A la cama, nomás... a buscarte. Pero ¿vas a estar ahí? Porque ahora no sé qué arruina peor: si que estés sin irte a buscar, o si buscarte y que no estés.
En fin... yo me v'ia fijar. Asomaré un poco la cabeza y que sea lo que Morfeo guste.

domingo, junio 12, 2005

En el país de los ciegos, el muerto es rey.

Malditas esas babas
que todo el panorama recubren
y embelesan los ojos
y el entendimiento de quienes
sin querer profundizar
se quedan con la cáscara
de este mundo en ruinas
de esta realidad vencida
por el letargo popular;
y en su semiceguera
pretenden el fino orden
que sus deseos proyectan
donde no hay más que caos
y el pútrido hedor
de añejísimos cadáveres
que siguen vagando
por una vida que jamás
los dejó pasar de moda.

viernes, junio 10, 2005

Vampiros monetarios.

Tan duro un corazón
como el impacto de una bala
como la más súbita muerte,
como ese cruel metal
de pérfida omnipotencia
y frío contagioso
que gobierna una semivida
capaz de ponerle precio
a su mismísma sangre
que es agua para una flor
secándose en el desierto
y sin nubes a la vista.

miércoles, junio 08, 2005

Silencio.

Cuando un réquiem suena
el vacío arrasa los sentidos
y las palabras se achican,
los gestos se inhiben,
las miradas caen.

Cuando un réquiem suena
el aire se vuelve áspero
y la lluvia araña las pieles.

Cuando un réquiem suena
se instala esa impresencia
y un ambiente de derrota,
de condena a lo absoluto.

Cuando un réquiem suena
nos azota la conciencia
de sabernos vulnerables,
finitos, no renovables.

Cuando un réquiem suena
todo lo demás calla.
Coinci(ca)dencia.

Puede que sea
(o quizás sólo
me sienta como)
un instrumento
de esos musicales
que precisan tu aire
o tus dedos
-aunque yo más bien
sonaría por abrazos
o nomás miradas-
y se sienten solos
cuando tu descuido
los ignora en un cajón.
¿Sol u Ciones?

¿Qué responderías
si esta noche (y las demás)
te dijera, convencido
"Me quiero
comer tu dolor"?

Si ese brebaje espeso
hecho de miel y flores
me sugiere por caso
un fiero antídoto
No puedo ser menos
para él y su hechicera
que el fiel devorador
de sus miserias
y heridas.

domingo, junio 05, 2005

Extraña noche triste.

La calle está empapada, los bares llenos, los kioskos cerrados y mi cabeza demasiado activa. ¿Qué hago con un alma libre así?
Si cada gota es un intento empedernido por lavar la herida de tu ausencia.
Si cada domingo, encima de ser domingo, llueve.
Si la esperanza de escampar siempre va a tener una nube que la vuelva a marchitar.
Si del otro lado veo tristeza, veo bronca, pero ningún reflejo.
Si ni siquiera rueda en la alfombra verde la esférica pasión.
Qué pobre esta víspera de algo irreversiblemente gris.

sábado, junio 04, 2005

Paralizado, rajando telones,
anonadado ante el show
de su presencia.
Despierto y considerando
toda la gama de propuestas
que son una pequeña
competición del encanto.
Aunque sé que acá
no está la decisión
ni el abrazo que calme
las danzas del agua
ni el sol en verano.
Una imaginación
de la propuesta.

jueves, junio 02, 2005

Ad Oro.

Terciopelo dorado
que te baña en finos hilos,
quizás los mismos
que desearía sirvieran
para una obra compartida,
un abrigo duplicado.

Terciopelo dorado,
el sol en los ojos,
y la luna tenue
¿no serás, por caso,
un atardecer ideal?

Terciopelo dorado
de muñeca preferida
de adorable criatura
de sueño de muchos
de anhelo profundo
de quimera o utopía
de ensueño-envida.

Terciopelo dorado
tan lejos de mis dedos
y tan cerca de mis ojos.
En la sombra de la conciencia.

Si el sol fuera conciencia
la ignorancia tendría el papel
de un enorme ombú
y en su resguardo
descansaría
la mayoría, desinformada
de las miserias más negras
mientras los alumbrados
caerían calcinados
por la despiadada luz,
y quizás alguno
haciendo equilibrio
en la cuerda floja
que separa
ambos hemisferios.

martes, mayo 31, 2005

Pequeño ideal.

Ante semejante ataque de cursilería poética, me surge nuevamente esa sensación de estar idealizándote, de armarte un trono de melosidades para generar ese lugar donde poner tu imagen a salvo de imperfecciones humanas que tienden a arruinarlo todo.
Pero como este mundo no es sólo para poesía, hay cosas que salen sobrando y dejan lugar a miedos cavernosos sobre lo inestable del reino de arena en el que te metí (o a tu imagen).
Entonces me asalta la curiosidad por lo profundo de tu alma, y esas ganas de hacer una expedición hacia el fondo mismo de tu ser. Explorar los lugares donde nunca me dejás entrar (tampoco es que insista demasiado...) y ver qué misterios me tienen. Confirmar o desechar esta ilusa idealización.
Tus manos.

Objeto de admiración
por su diáfana belleza
ya sea sobre la mesa
o agarrando el corazón
de un escritor de ocasión
que tanto amor te profesa.
Otra vez este periplo de vos que me hace saltar y caer como un resorte sin paredes.
Otra vez el sol, tus ojos, tus manos, tu pelo.
Otra vez la ilusa ilusión del iluso ilusionado.

lunes, mayo 30, 2005

El grillete.

Te dieron alas
y ahora querés ser
un ave más.

Te dieron alas
pero te atan
con sogas cortas
a sus temores.

Te dieron alas
y una batalla
para ganar
el derecho a usarlas.

Te dieron alas,
aprovechalas:
echá a volar.

jueves, mayo 19, 2005

...es que en realidad no encuentro la puerta para sacarte de ese lugar que no sé dónde está.
Sí que duele ver cómo se mete en tu vida la muerte por todos lados: desde personajes hasta conocidos, raices de amigos y familiares, y persecutas y delirios que alimentan a este extraño pájaro de mal agüero que sobrevuela mi mundillo y lo escupe, con sorna, desde la oscuridad del cielo.
De a ratos trato de evadirlo, pero cuando se cruza con la luna, su sombra se proyecta implacable por todo alrededor, y no queda otra que llevar a cabo algún ritual para sanear el ambiente, cosa que me dispongo a hacer prontamente, porque esta oscuridad me asfixia. Hay que cambiar aires, iluminar el ambiente. Ventilar un poco el alma, en definitiva, que de tanto encierro ya apesta a humedad.

martes, mayo 17, 2005

La ciencia es mentir.

En todo lo que haya números, viene implícito un error insalvable: describir algo con ellos es como querer meter al infinito en una pecera. La matemática es infinita hacia afuera y hacia adentro, entonces ¿dónde está la exactitud?
Tiene amnesia el mundo: se olvidó de todo lo que necesita, y sólo recuerda esos datos que le gustan a la gente mayor. Sabe a raudales sobre números y ciencias, pero no tiene ni idea del amor.

domingo, mayo 15, 2005

Llueve.
¿Qué llovés, cielo?
¿Agua de qué?
¿Llovés? ¿o llorás?
¿Quién te nubló?
¿Por qué rugís?
¿Tanto daño te hicieron?
¿Tanta ira albergás?
¿O es pura impotencia?
Ay, cielo...
Si vos, en tu inmensidad
sos tan endeble
¿dónde habrá refugio
para este diminuto espíritu?
Vos renovás turbios mares
yo mansos lagos,
quietos como piedras.
Tu tristeza se hace océano,
la mía es un estanque.
Pero, a pesar de todo,
compartimos la angustia
del desengaño.

miércoles, mayo 11, 2005

Me agarré de tu mano.
Me dejaste caer.
Yo te hubiera salvado.

La mirada del amo, LAS PELOTAS.
El cielo, baldío.

Lo veo al ángel guardián
desgarrado en un rincón
buscándole una razón
a tanto circo sin pan,
al demonio en gamulán
y la flor-de-confusión.

¿Cómo pudiste vender
un corazón prestado?
Ese ángel te ha cuidado,
vos elegiste no ver,
ahora hay poco por hacer:
queda sólo un muerto alado.
"... esta letra, un poco a modo de conjuro, quiere evitar que nos toque toda la mierda que nos rodea, entonces va a pedir que retroceda..."

Otra vez invocar palabras.

Un paso atrás... no me toques.

Imagen: Descreido, anonadado ante semejante barbaridad, veo el crimen cometido y, alejándome, pido distancia. NO ME TOQUES.
La pareja victimaria sonríe socarronamente, con las ropas completamente ensangrentadas, y yo me caigo en mi retroceso, araño la alfombra y deformo mi cara con gestos de "ESTO ESTA PARA EL CARAJO". El muchacho no se hace cargo, y ella pretende una complicidad que está lejos de mi alma.
Maldita mediocridad asesina. Réquiem idóneo.
Trato esto como un exorcismo, para desterrar de mi ser todo lo que quede de esta posesión. No quiero condenas que no me corresponden. Después de todo, yo sólo quise a alguien... y eso no es ningún crimen.
Intro Volunta.

Inmortal, mientras la vida
no decida lo contrario
y me sepulte en horarios
con las rodillas partidas.
El color en un armario
con olor a despedida
es una bala perdida
y yo, los destinatarios.

domingo, mayo 08, 2005

¿Será así mi ceguera?

Está claro, desde el vamos, que es más fácil destruir que construir, y mucho más fácil que mantener. Entonces me veo ante la primera justificación directa que se puede tener de todo este pelotero trágico.
Después hay para considerar otros factores: el talión (ojo de vidrio por ojo real... ¿derecho a qué? ¿qué de qué? la imaginación traiciona, y el tiempo parece no contar), la hermana más hermosa (que se busca... aunque parece que con métodos contrapuestos), y qué sé yo... si nunca supe, tampoco... o nunca me dejaste saber.
Pedí verdad o mentira, me diste mediocridad. Así nunca sirvió nada. Eso de te abro la jaula pero si salís te pego un tiro no arregla nada. O al menos a mí, no. Y yo entiendo que sea parte tuya, pero para vivir de conjeturas prefiero jugar al prode.
El resto era cuestión de compartir, del tiempo, de qué sé yo... pero el gris, no. Porque el gris mata, ¿sabés? Fue mucho tiempo en ese color como para cometer otra vez errores del pasado.
Estuvo (¿está?) en tus manos. No pedí nada más.
En estas ocasiones es fácil lastimar... las palabras tienen ese oportunismo sensual y agrio, y eso las hace capaces de roer con saña a un alma desprevenida. Es sencillo, pero no deja de ser cruel. Y peligroso, a menos que uno ya se lo espere. Pero, al mismo tiempo, es un poco ingenuo (como la flor que muestra las espinas para defenderse del -en este caso imaginario- tigre).
Fleté muchas sombras para plenificar este juego... vos apagaste la luz. Te pedí que la encendieras, pero preferiste seguir tratando de dormir. Y yo estoy bastante cansado de la oscuridad: más allá de los miedos (porque no abandono), me enferma vivir tanteando.
Como la matemática no entra en estos rollos, cualquier cuenta puede tener solución. Si alguna vez 2 y 2 fueron 3...

viernes, mayo 06, 2005

Contra el terrorismo anímico.

Sé que no hay una línea de coherencia que esto esté siguiendo, y me jode bastante, porque es
desesperante esa incertidumbre constante, esa imposibilidad de esperar una consecuencia lógica a ese acto, a esa mano que ofrece.
Estoy perdido en el medio del tiempo, que me encarcela y me va moviendo casi sin querer, pero ando necesitando un poco de orden en tanto caos de la existencia, entre tanto desconcierto… y están ellos, que son a veces ángeles férreos, impenetrables por la putrefacción del momento, y con sus manos me alzan de este presente que azota todo lo que soy.
Ellos todo lo pueden. Hasta distanciarme de la más cruda realidad para depositarme en un paraje mucho más leve y ameno. No sé cómo lo logran, no tengo idea de dónde sacarán esos poderes supraterrenales para mantenerme un poco al margen de tanta basura, pero lo hacen. Ellos lo hacen.
Ellos:
Aural: cualidad innata para despegarme las suelas del piso, y para soportarme en el aire. Sabia “empujadora” a la hora de tomar decisiones. Es licenciada en malcriarme y endulzarme el paladar y la vida. Oidos y ojos invencibles, por más embates bajoneros que los acosen.
FabulOsazul: insistencia de hierro para cambiar mis ojos por unos menos preguntones. Constancia y cariño. Buena como pocas, con el pecho abierto de par en par, abarcando todo un mundo. Palabra de aliento inagotable. Experta en buscar salidas. Le saca brillo hasta a la melancolía.
Magías: compañero de ruta y compadre de delirios, mambos y otras yerbas. Es como un Midas, pero en lugar de oro, todo lo transforma en magia. Profundidad a pleno. La existencia compartida con él es un enigma tan plácido y oscuro a la vez que uno siente la necesidad de resolverlo, pero da gusto. Paz.
Principita: Ella… es lo más cercano al sol que puedo abrazar sin quemarme. Es como un chocolate que condensa toda la dulzura del universo. Es mi consentida sin ecuanón, y también objeto de mis instintos más protectores. Sabe de iluminar. Enemiga íntima de las sombras. Conoce los mejores métodos para simplificar las cosas. En ella, todo lo que brilla es luz.
Ynociencia: asesora mis adentros para que no se sumerjan en sus propias tinieblas, y tiene éxito. Voltea estanterías, descontrola todo el interior, lo pandemoniza para luego rearmarlo con un poco más de energía, con belleza agregada, con ese toque de personalidad combativa ante todo el negro golpe que quiere pegarme de lleno. Es bien etérea, pero completamente perceptible. Dueña de mis oídos, también se quedó con un pedazo de mi vida. Es furia y sensibilidad, una amalgama inigualable. Por eso se metió en mi piel, y no piensa en irse. Ni yo en echarla.
Wiki-Wiki: su máxima fuerza reside en achicar las distancias de una manera impresionante. Miles de kilómetros físicos, pero una unión de espíritus sellada por la noche. Conocedor de un humor especial, casi elitista pero de los menos elegantes y más absurdos. Un terco de mi bienestar.
Y el batallón sigue… esta guerra es despiadada, pero tengo aliados con superpoderes. El resto ya no está en nuestras manos.
Sin sentido
y aturdido.
Medio nido
destruido
por un ruido
no atendido.

jueves, mayo 05, 2005

Memorándum: las esperanzas son peligrosas.
Si alguna vez me hiciera un poco más de caso, capaz que no tendría que pasar por estos procesos de saneamiento integral post-debacle que arden bastante y me dejan en el mismo lugar, sin mejorías.
Pero bueh... resulta que nací necio y terco, e idealista.
Lo malo es que las cosas, por más que uno crea, no cambian... ni el más claro amor parece poder con tanto ego táctico, con tanta estrategia maquiavélica que hiela esta tierna hoguera.
¿Entonces?
Este sin sentido me sumerge.

martes, mayo 03, 2005

Así las cosas... no hay sentido en ningún rincón de este puto universo, y encima parece que el único juego que pintaba, se disuelve en las babas del diablo. Pero con eso también mueren tantas cosas... qué humor negro el de esta vida.
Esa jodida incertidumbre de la catástrofe me atormenta. Me veo cayendo en los infiernos, profundísimos ellos, con un tridente clavado en la espalda y la risa burlona sonando de fondo eternamente. Quizá sea el final más propicio para este capítulo de silencios de mal agüero y contestaciones con misterios asesinos.
Se ha nublado para llorar...

jueves, abril 28, 2005

Dos que se quieren ¿se dicen cualquier cosa?

Ojos que quieren ver
porque lo pide un corazón
que se saca el armazón
y prefiere comprender
antes que irse a correr
ciego, sin dirección.

Pero tu mano me tapa
lo que decís (en partes)
casi queriendo ocultarte
por detrás de aquella capa,
como una sombra que escapa
sin concluir con su arte.

Y yo me quedo perplejo
queriéndote sin querer,
ya que no puede caber
este amor en un espejo
¿el sentir dónde lo dejo
si no te logro entender?

martes, abril 26, 2005

Vacío
abierto
tan mío
tan cierto,
navío
experto.

sábado, abril 23, 2005

En tránsito por un desierto bastante mío, donde hay pocas palmeras y mucha sequía, aridez por doquier, en todos lados. Los oasis son sólo espejismos múltiples que se hacen arena con mi toque, como un Midas nefasto. La vida acá es nula.
Y yo... camino. Sin rumbo. Pateando mi sombra, que es la única que se carga mi soledad al hombro, y buscándole una salida a esta nada dorada que invade toda mi visión y el resto de mis sentidos. Me pregunto cosas que jamás existieron en un mundo real, y busco lo mismo, pero... claro, no lo encuentro, y la desesperación empieza a salir de abajo de cada uno de los granitos que conforman el paisaje. Es insoportable.
Ahora, ya mismo, un espejismo... por favor. Lo necesito. No importa que sea de mentira, preciso engañar un poco a mi mente para que deje de torturarme con su cruda verdad que no aporta nada al caso, sólo dolor.
Empieza a irse el sol con ritmo cansino, como si le pesaran los pies, y mi desesperanza me clava un gancho en la sien, la conciencia toma la posta ahora de una vez por todas, y las tinieblas son cada vez más densas. Ya no hay luz. De mis pies para arriba, tinieblas. De mis pies para abajo, arena. Y yo, en el medio, como una espina en la noche.
Definitivamente se instaló el frío, que era lo único que faltaba. Me corta la piel con los vientos minerales, y desgasta de a poco lo escaso que queda de mí. Pero nunca llega al final. Jamás se atreve a extinguirme, nomás me lleva a una agonía lastimosa en la que sólo soy retazos de un cuerpo destruido. Y resucito con el alba, pero saboreando esa amargura de que la eternidad que me queda es un suplicio difícil de sobrellevar si no tengo más abrigo que mi sombra, que encima se va con el Sol.
Estoy cansado de luchar contra el desierto.

viernes, abril 22, 2005

Es mucho tiempo... demasiadas esperas, de las más amargas, sin que los frutos se puedan siquiera olisquear como una pequeña presa de la ansiedad, del deseo insoportable de ver nuevamente ese set redondo y demoledor, que reacomoda los sentidos y el corazón, que deja ver un poco de verde en esta ensalada de mediocridades grises.
Da tanto miedo esa gracia que ni siquiera quiero pensar en lo imposible del furor. Es tan tenebroso este compromiso de almas que tengo con aquel rey, que hipotequé medio pecho por un beso en la frente, y ahora estoy tambaleando en una balsa renga sobre este arroyo de oscuridades, flotando a la deriva.
Un poco de rock... aunque después de tan alto vuelo se caiga y se haga trizas. Un poco de rock, y ahí mismo, en el seno del rock, llegar a eternizarme en una muerte pletórica. Esa última punzada, ese último riff, un alarido que desgarre este retazo de alma y ya, para irme con paz y rock al infinito.

miércoles, abril 20, 2005

Muévete misterio, baila
que mis ojos se tapan sus ojos
para no ver la oscuridad,
y soñar que las tinieblas
son solo las manos que puede sacar
cuando la luz sea urgente.

Gira, pisa y vuelve
furtivo caballero
y que tu velo se encargue
de amortiguar los disgustos
mientras alguna solución
transita, pensativa,
por la cubierta de esas mentes
que son capitanes de la bajeza.
A la ciudad ni la rozo
entre esta dulzura leve
y el hueco que abriste
cuando me di cuenta
de todo lo que se va con vos
cuando te perdés de espaldas a mí
en lontananza de la avenida,
atrás de un vidrio imbatible
(quizá por el vidrio
o quizá por el tiempo,
la velocidad, la distancia,
la vida).

martes, abril 19, 2005

Fantasía Es, Ríos Negros, Eternos Tragos.

Madriguera de la noche
que es oscura como ella.
Duerme en una botella
con su espíritu fantoche
Es pecado su derroche,
es néctar de las estrellas.
Noche.

Descansando en la noche
me topé con tu coche
y terminé en un desierto
con los ojos abiertos
la sonrisa torcida
la mirada perdida
un destino frustrado
con dolor de antemano
un engaño precoz
pudre el cielo de a dos
la posible sospecha
oscurece la fecha
y erosiona los velos
que apaciguan mis celos.

lunes, abril 18, 2005

Pateando las calles sin tocarlas
a centímetros del suelo
y de la realidad.
Me lleva el viento,
me cuelgo de su cola
como si fuera el último vagón
de un tren que me hace flamear,
y gira por la ciudad.

sábado, abril 16, 2005

La caja.

Es tan fácil de explicar y tan difícil de experimentar...
Llegué a la vida con una caja. Tuve padre, madre, familia. Tuve todo lo que cualquiera pudo querer, y una caja, de la que me separaron al nacer y la ocultaron mientras pudieron.
Tuve y tengo amigos, gente que quiero, amores, pasiones, artes, magias y no tanto. Tuve pequeñas metas, y placeres, y sol y Luna y estrellas, cosas que a veces todavía tengo.
Pero... un día tuve, claro, una inquietud. Y ese fue el principio de la decadencia, como cuando le prohiben la manzana a Adán.
Un día, lamentablemente (o no), pasé la barrera de mi pensamiento convencional, mi introspección se desgarró en sí misma, y abrió sus tejidos hacia un pozo oscuro que necesité explorar. Y allí había una caja. Caja que rescaté de esas tinieblas. Caja a la cual miré primero con miedo, luego con respeto, más tarde con curiosidad y finalmente con desesperación (una desesperación completamente amorfa, sin pies ni cabeza, sin razón aparente, pero que ahoga).
Entonces me tiré sobre ella, como un instinto, y la abrí... pensé que sería mucho más complicado, pero me alcanzó con levantar la tapa, y así encontrar... otra caja.
Volví a levantar la tapa. Volví a sacar una caja.
Otra tapa, otra caja, otra tapa, otra caja, otra tapa, otra caja. Repetí el proceso una, diez, cien, mil veces. Más también. Y siempre una tapa y una caja.
Todos los segundos, todos los minutos, todas las horas, todas las semanas, todos los meses, todos los años: otra tapa, otra caja.
¿Hasta cuándo voy a encontrar cajas adentro de las cajas?
Eso es mi vida: la incesante, ansiosa, desesperante y casi insoportable búsqueda de LA caja, de algo que no tengo idea de qué se trata, pero que dicen que hay...

jueves, abril 14, 2005

Desde este pequeño oasis de la conciencia vuelvo a decir lo que alguna vez te pedí: no dejes que mis manos te suelten por miedo. Esta vez no sé bien a qué es... pero está completamente descontrolado en mi cabeza, rompiendo todo, no se detiene, no quiere hacerme caso, es como una bestia impetuosa que sólo quiere destruir, sin más.
Solo son fantasmas que roen mis esperanzas.
Ya en otoño, ya cayeron mis escamas... quizás ese sea el problema. Quizás tener el corazón en carne viva duela como la hostia y el sufrimiento me azote las neuronas con sus artimañas, y entonces yo flaquee ante tanta sevicia, pero asimismo, mientras nuestras manos estén enredadas, no me puedo caer.
Eterna la lucha entre mi cabeza y las preguntas.
De tanto existencialismo mi baqueteada mente ya no encuentra una cama, ni siquiera un montón de paja para poder descansar el rato. Estoy que estallo de cuestionamientos que en realidad, como un embudo, terminan siempre en la pregunta final, que no parece encontrar respuesta, y esa ignorancia me desespera. No tanto por la ignorancia en sí, sino por lo que eso conlleva... por el vacío que se expande a partir de ese agujero negro en mi interior.
Encontrar todo tan efímero resulta insoportable. Tener esa certeza de que las fechas de vencimiento van a llegar, tarde o temprano, a cada rincón de mi pequeño universo, es como un domingo gigante, como un torneo.

"... nadie puede escaparse si todo es una prisión..."

miércoles, abril 13, 2005

Miedo.

Me acosa el terror... me agarra de los hombros con sus manos firmes, me tira de espaldas a la pared y me aprisiona entre sus brazos, susurrándome palabras de tétrica índole, haciendo que mis oidos sean una tortura de guerra cuasi insoportable. Estoy acorralado, no hay direcciones de escape y mis pies se congelan por el sudor helado.
Quiere ahorcarme, aprieta mi cuello que es tu luz, y trata de quebrarlo. Me paraliza y sigue con su perorata de frases que se apilan sobre la ya infernal inseguridad. Usa la ironía, la suspicacia... quiere derrumbar todo mi monte de cristal con un grito de rabia.
Sangra mi audición, y se torna todo tan pálido... creo que me quiebra. Pero es tan reacio a fulminarme de una vez por todas, que las mínimas ascuas que adornan mis hombros arden por el viento, y me hago de fuego, su abrazo mercenario es ahora un suicidio involuntario. Gira sobre sí mismo tratando de apagarse, pero ya no hay vuelta, y se consume, se derrite, se evapora, se hace nube que me espera, que acecha mi distracción para lloverme encima y otra vez ametrallarme con dudas.
Y vos, mi cuello, mi luz, mis brasas, mi viento, mi paraguas, mi impermeable... sos la heroina de este episodio, que ojalá derive en serie, en duo más que dinámico, en una enorme batalla ganada al horror y a todo lo que nos hace daño.

"... mi ejército no tiene bandera, es solo un corazón..."

domingo, abril 10, 2005

Navegando las miserias... o mejor dicho, mis miserias, que no sólo son las que toco, y esperando impaciente el guiño de la claridad para salir por ese tunel a la luz, a la intemperie refrescante.
Los tiempos no concuerdan, y se hacen una maraña imposible de desatar, de separar, de vivir.
Los pasos, como los tiempos, tampoco se ponen de acuerdo.
El acuerdo mismo no se pone de acuerdo. Nada está bien así.
Si ni la magia alcanza para aprender un poco... si ni con ese arte puedo despertarme... entonces presiento que este va a ser el mismo domingo gris de todos los domingos, de todas las semanas.
Otra vez la máscara, el personaje, la complicidad de plástico. Otra vez el disfraz.
Ojalá al menos no llueva y vuelva a quedar desnudo frente al rebaño...

jueves, abril 07, 2005

¿Adónde irán a parar las hojas que se escapan de los árboles? ¿Qué hará el viento con esas flores secas que se suicidan antes del invierno para no tener que soportarlo?
Necesito ese lugar, conocerlo, tenerlo de aliado para aguantar el crítico estado de este endeble espíritu. Que la montaña en el derrumbe que soy hoy se resguarde atrás de un roble recio.
O ser, por lo menos, la próxima víctima del azar y que el sol me consuma.
Pero este estrepitoso tambaleo que parece infinito... no.

miércoles, abril 06, 2005

Un tropezón no es caida.
¿Y muchos tropezones?
¿Y un empujón?
¿Una caida es una caida?
¿Cuál es el número máximo de caidas consecutivas soportables?
¿Cuántas veces me tengo que caer para darme cuenta que, como el boxeador apaleado, mi mejor lugar para sobrevivir es la lona?
¿O no será así?
¿Un tropezón? JA.

martes, abril 05, 2005

Lunatico.

El insomnio es de tus ojos
y los sueños contenidos
del silencio que los cuide.

En la noche soy más mío
y me despego del bramido
de este océano mediocre.

En cambio durante el día
todo está tan manoseado...
y me siento deslucido.
Te veo y en tu saludo
la ausencia es lo que beso.
Te llamo como un abrazo
pero atiende el contestador,
y todos los mensajes
se aturden en mi lengua
se hacen nudos, o aguijones
que mueren sin picar.
Como aprender a leer, esa idea que surge es, de una vez y para siempre, completamente invencible.

domingo, abril 03, 2005

¿qué pedazo de mí está arriba de la mesa?
Punto. Coma.
¿o qué?
Eh... claro... una astilla de mis capacidades se sienta en el borde de la ventana, lo medita, ve el horizonte y se deja caer. Aburre y se aburre, y cree en su martirización como objeto de eternidad. Falla.
La otra, la que intenta despreocuparse, termina con pastillas para dormir. Necesita sueño, mucho de él, no puede por sus propias para alcanzar ese coágulo en las ilusiones, para que la herida no sea una hemorragia donde se escapen tantas creaciones sin límites. Para poder, sin tanto alboroto, retener ese pequeño prestigio que anima al amateur poeta a seguir con ese camino indescifrable de sátiras y utopías.
¿Qué queda? Este reciclado de pequeñas gotas de un limón agotado por los dedos que abusan del jugo. Las semillas caen sobre aquel pequño y árido baldío, donde nada crece, nada vive, nada progresa ni aprende, pero toman de los sedimentos marginados cierta dosis de vida que aprovechan como pilar para un furioso revés al previsto, a la probabilidad, y así contagia cierta chispa que incendia mentes inmediatas, y seres contiguos.
Y así y todo, en el medio de un lago de aguas habituales, este estancado barrilete hace un campamento de cuestionamientos que se inunda porque, claro... hay diluvio en las ideas, y los vientos extranjeros pierden la cabeza, la internan, la fusilan con gritos perdidos.
El vaso es fondos, es restos, es aborto de ideas. Y uno lo bebe, porque tiene sed, y ella te dice que sí, que eso tiene su validez ahí, en ese momento, en esa oportuna rabia desesperante. Y las paredes, que se te achican, son otro aliciente. Y aceptás, nomás...
Pero qué tal si no... si lo frío del invierno pudiera ser a elección, si las hojas crujieran en primavera, si la lluvia gris quedara sepultada por tibios aires de noviembre. Si se retirase derrotado el mediocre deseo del frenesí cronológico... si las hojas del calendario en otoño cayeran como las doradas pérdidas de los árboles.
¿Cómo podría imaginarte en un contexto tan químicamente idóneo? Parece que ese dramatismo que te deteriora es algo inapartable. No sé tanto como necesito para eludir el agravio que me provoca tal incertidumbre... o tal contradicción. No podría alcanzar los movimientos de tu baile, ese zig zag que despega mis pezuñas de la cadera del cielo. Y entonces... casi hay resignación, y desdén. Preabandono... desilusión, casi. Impenetrable como la oscuridad, sofocante como una mirada fija, así de crítica es la angustia del pichón que no alcanza por ningún medio la ruptura del cascarón.

sábado, abril 02, 2005

Te prefiero.

Estoy admirando cómo este espíritu vela por tu tacto, sueña ese pelo. Cómo la cáscara del tiempo se va abollando, y el cristal que es esta espera termina cediendo ante tanta presión del ansioso resplandor.
No entiendo por qué, pero, sin necesidad de elegir, igual prefiero tus alas, o ese vuelo inconciente y despreocupado (hasta cierto punto) pero con un vértigo sensible.
Claro, si hay vértigo, hay cierto miedo voraz a las alturas, a treparme a aquella estrella. Pero no puedo vacilar, nomás te acepto como algo que no quiero ni siquiera discutir, como las hojas no discuten a la luz del sol.
Te prefiero, aunque no tenga que hacerlo, aunque no haya un plan B, aunque dude de las conveniencias, a pesar del horror, del temblor... te prefiero.

miércoles, marzo 30, 2005

Una vida sin sueños desleales
sin brutos finales abruptos
sin cambios de piel por cobre
sin gritos vacíos
sin noches con más lágrimas que estrellas
sin contactos gélidos
sin arcoiris en monocromo
sin piel de minerales agrios
sin genocidios arbóreos
sin cuentos infantiles elitistas
sin cruces enterradas en el pecho
sin pies descalzos sobre vidrios rotos
sin corazones ciegos corriendo directo a la nada
sin loros de papel más valiosos que un alma
sin guillotina para la libertad
sin carrera de sacos contra el poder...
¿es mucho pedir?

martes, marzo 29, 2005

¿Cuánto de mi alma se enjuaga con la lluvia
que derrite asperezas y corazas?
Así como los pisos, ella también se inunda,
se llena de charcos y huele húmeda y fresca.

Pero no se puede uno acercar así
con miedo a que un rayo lo endurezca,
derrochando cautela en balde
para terminar pasando un secador
que arde como la arena ígnea.

Debería haber sol pronto
o algunos tibios surcos que drenen
esta anegada situación
este desesperar de agua cayendo,
de vapor en el frío.
Los poros en el vidrio, esas estrellas que lo acompañaban, ahora se unen para revolucionar los pisos. Mis pies se empapan, y un ambiente de pseudotragedia aparece en escena... evacuando pequeñas partes del decorado, desagotando las habitaciones, secando rincones y echando a la lluvia, tratando de dejarla en las afueras, donde mejor hace.

lunes, marzo 28, 2005

Hay algo en las noches de domingo... algo que sabe cómo hacer para amontonar todas las penas de una persona, para recordarle cuántas miserias tiene su propia vida. Cuánto duele la muerte, y cuánto más la agonía... y más todavía si se trata de alguien que es, tarde o temprano, el origen de tu vida. Conoce el ardor que provocan los miedos ocultos, los traumas y las persecutas, la desidia en que desenvoca una hora de pensar puro, en su esencia máxima.
Y todo, todo lo que angustia, todo lo que quiebra, todo lo que desgarra... todo eso lo maneja, lo junta y te lo tira en la cara como una bola de espinas. Te tira al suelo. Te humilla ante vos mismo. Es como un aquelarre de las brujas del dolor.
Y ni siquiera está la luna... nomás nubes, nomás gris de tempestad luctuosa.
¿Por qué todas mis defensas ceden tan fácil ante esta circunstancia, ante este perverso instante?
Bah... digamos en realidad que todo el día es como escribir un epitafio para las sonrisas. Pero la noche es el velorio y el funeral, la despedida final, el rasguño más cruel. Se extingue el último color del arcoiris y pasa a prevalecer la oscuridad. Y ahí, en el medio de lo que parece una nada, hecho una pelota de preguntas sin respuestas (o sin respuestas agradables), me veo, trémulo, pidiendole auxilio a una mano de huesos... sin joker, sin luz, sin colores.

jueves, marzo 24, 2005

2 de copas.

Hoy que quiero brindar
necesito dónde chocar mi copa
para escuchar el tintineo
de dos felices bordes.

Pero no chocarla así,
en cualquier lado que se preste
en cualquier vaso o jarra
o incluso en cualquier fina copa.

Necesito que sea la tuya
porque me presta ese sonido
tan claro y eficaz
a la hora de brindar,
de pedir un sabio deseo
de futuro sin nubes,
o de nubes sin lluvia,
o de lluvia sin frío,
o de arco iris intenso.

Pero no veo tu copa,
solo un bosquejo de mano
que a veces me acaricia
y otras me distancia
no quizás por lo directo
sino más por la omisión
por esa no-iniciativa
que me condena al terror
al inseguro temblor,
y actualmente me asola.

martes, marzo 22, 2005

Las piezas.

Voy agarrando pedacitos de sueños que encuentro acá y allá, y así te empiezo a moldear, a esculpir tus colores en mi mente.
Sos de hierbafinocolchón que luego nos cobija en su amabilidad. Sos también de puntitos de luz en la mirada tornasol. Tenés pelo de juego atrapante, de tierno divertimento infantil, de hipnosis al tacto, a los dedos inquietos y melosos. Tus cachetes son como ese algodón de azucar que a uno le dan ganas de ir corriendo y apretar y morder despacito, con tanta dulzura como el material del que están hechos...
Todo todo todo barnizado, particularizado, divinizado por la original locura que aflora de algún rincón. Y con toques de otros pincelazos que dan los marcos, los cielos, las palabras entrecruzadas y precisamente paralelas pero perpendiculares, que rompen con todo tipo de regla de la matemática y avalan todo tipo de regla de la fantasía.
Esa última razón es, quizás, lo imperativo de tanta creación, de tanto arte sin arte. El comodín para que esto aparezca como un rompecabezas completamente raro pero sencillamente posible.
El dragón y la locura.

Un amor de primera vista
con sus ojos de piedra mágica
y su boca que me da de beber
los vapores del mejor delirio.

Me lleva en su lomo
hacia alturas inexplicables
tan poco coherentes
como la misma situación.

Y se hace amigo del círculo
uno por uno lo vamos tratando
besamos sus escamas
con ternura de fábula infantil.

Ahora todos vamos arriba
subiendo desencajados
entre escondidas estrellas
que sirven de trampolín.

miércoles, marzo 16, 2005

Voy vagando errante y veo este prado bélico
trato de huirle, y te busco, amor.
Me das una flor que se hace agua, y mis dedos
tratan de retener desesperadamente
ese espectro de tu especie.

Ahora sos del suelo, que te bebe
y crece una orquídea de ensueños
para embelesar a ojos imprudentes
(ojos como los míos,
curiosos e insaciables
de color y de vida).

Mi riel sigue llevándose un cuerpo
que se erosiona por la brisa y la quietud
y un alma absorbe esa juventud,
de cara a la luna
y a un delicioso salpicón de estrellas.

lunes, marzo 14, 2005

Vení... pero con tus ganas, no por este pedido.
Quiero mostrarte, en este atril que es mi cuerpo,
un pequeño reloj sin tiempo, un pendulo a sangre
que quiere abrirse como una flor
para dedicarte toda su colorida esencia,
esa festiva naturaleza que amanece con el sol
y a la luz de la luna se acurruca
contra los rincones que tienen tu olor
y me pide tu arrullo para un dulce sueño.
Hay un hueco en la realidad
como una sombra incrustada
en el medio de la luz,
en el centro del sol.
Hoy tu rostro se enciende
y me cuenta ciertos secretos
que trato de ordenar y unir
para confeccionar esta historia
que es como una bufanda
todavía por tejer.

sábado, marzo 12, 2005

No estoy acá... realmente
es que volví ahí
en ese inmediato temblor
donde acompaña la luz.

Negra la cerveza que me mira
tornasolada como unos ojos
que silenciosos me envuelven
en las raíces del sol.

Dicen que hay estrellas
yo digo que existís
no sé para dónde se corre
pero hay un atajo
que me lleva a esos brazos
o capaz no es real
sólo lo imagino
a través de una mente
algo atravesada.

Pero sé que te he visto
y que me contagié
de una ternura singular.

jueves, marzo 10, 2005

No estás y puedo verte, como un televisor.
Tu alarma me desvela, y entonces salgo
disparado como un flechazo
hacia la capital de la locura
para tratar de salvar tu vida y mi culpa.

Sos algo raro, como un niño sin inocencia
con temores demasiado adultos
y tu resplandor me confirma la ecuación.
El peligro es que la soledad, tarde o temprano
mutila a la frágil cordura
de una mente intransitable.

Así será entonces, entrando con cautela
hasta que su hacha me encuentre
y caiga ensordecido
por los alaridos de la muerte.

Vos tendrás tu escape, con un aliado
que se parece a mi pensar
no por lo verde ni por lo magnífico
sino por lo laberíntico.

Yo tendré mi paz y mi descanso
y una delicia como certeza
de que sólo estoy muerto
para quien me vea en el piso
tiñéndome de rojo.
Ven, deja resplandecer tu rostro
y dime qué tanto peligro puede haber
en este hipotético idilio de frambuesas
en esta soledad demente y fría.

Atame de pies y manos para no dañarte
y que mis ojos acaricien tu pelo
que la madera de la silla me haga arbol
y mis ramas te sirvan de soporte
para una hermosa hamaca juvenil.

Quiero que tácitamente me enseñes
los caminos para ese pequeño jardín
donde jugamos los dos sin peligros externos
sin inseguridad de planes y mundos
ni seres humanos con su implícito mal.

martes, marzo 08, 2005

Si no es que estoy viendo mal, mi cielo va nublándose con un tono violáceo.
Pequeñísimos demonios salen de sus recovecos para hacer travesuras en la tormenta, que es inminente. Yo corro a la deriva en este campo de inseguridades, sin humo de leches, con una locura que no es mía ¿hay fruta? ¿Es fruta lo que veo? No lo puedo descifrar. No sé si es fruta, o perros que quieren devorarla, o un bosque muerto, o nada. Nada y mi imaginación... ¡qué dupla!
Pero es que...¿viste? Hay lluvia acá, arcoiris allá, y por algún lado en el medio, vos. Mis dedos buscan con la birome tantear la neurona que me tire por ahí.
Yo vuelo (sin alas, y sin volar) donde las vacas harían su festín. Hay que ver... ¿y el tiempo? No sé. La hipótesis de la media docena murió cuando algunos enanitos coparon el reloj. Au revoir, la paix.
Vamos que vamos, los turcos en la neblina.
¿Alguna vez se preguntaron por qué cada colectivo tiene el número que tiene?
La cosa es que entre tanta fanfarria universal salió una vieja ruta hacia el destierro. Y, por supuesto, la seguimos (aparte hacía juego con nuetra pista primera). Bien por los detectives.
Ciertos desvaríos, y cambio de por medio, el destino del destino había llegado a su puerto. Y ahí, claro, se congeló la historia del mundo, y el conejo dejó de correr (con su reloj colgando entre los dedos) para mirar apaciblemente como un par de locos mordían la misma porción de aire, compartiéndola con delicadeza. Pero la hipnosis cedió, el segundero concluyó su siesta y un catamarán del cemento vino a deglutirse el ensueño.
¿Final? ¿Feliz?

lunes, marzo 07, 2005

Deja al sol escalar...

Me siento grillo
que esta pequeña noche
canta para que vuelvas como el sol
y alumbres los rincones oscuros de mi miedo
demostrándome que nada malo hay
que el daño es sólo la sombra de un brasero.
Semillas con miedo.

Vil miedo que cambia
como la piel de un reptil
y se adapta a la novedad
para colarse por mis ojos
e instalarse en el living.

Él toma mis hilos
y decide morderlos
con una furia harto rara
que no lo deja largar.

Entonces soy un borrego
a la deriva y en su carroza
por un peligroso declive
que quizás suba en vez de bajar.
Como un jardín y un deleite.

Estoy y estás, y hay algo.
Tu sueño me tienta, me amansa;
mi vergüenza es elástica y cede.

Somos dos delfines
haciendo pie con nuestras panzas
en una alfombra verde.

Compartimos la complicidad
de buscar ciertos abrazos
que tantas veces fueron tácitos
o, por lo menos, etéreos.
Pequeñísimo hombrecito...
la franela como punto de quiebra
para el suicidio de tu caparazón.

Es tan dura la intemperie
porque esta tibia garúa amedrenta
ese espíritu de caminante sin camino,
ese que trepa el árbol sin sogas.

Tu cielo está tan extraño...
¿dónde fue la luna?
Hay tantas estrellas, y un solo camino.
Me he sorprendido a mí mismo entre las lágrimas de un pasado a merced del dolor. El juego de las culpas se fue a un costado para que mi sensibilidad y yo tuviéramos una cnversación tete a tete en la que cobré la parte más húmeda. Es el dolor y la desesperación en el reflejo de un cálido ser que me despertó aquel lado menos sano pero más mío.
Colmado de angustia por el tétrico pasado inmediato que resulta un eterno futuro de miedos. Ha mordido sin querer la manzana del gran trauma, y ahora llora mienrtas digiere su pecado ¿lo odio? Creo que no... claro que no. ¿Lo amo? Quizás... pero tampoco ¿Lo entiendo? Por supuesto. ¿Lo culpo? Tanto como a mí.
Pero claro, para ellos es un blanco perfecto. Bah, para algunos. Otros (y no sé quién es peor) lo defienden con uñas y dientes de su inapelable culpa.
En esa misma ambigüedad se mueve mi corazón para con él. No sé si lástima, bronca o comprensión, pero que me conmueve, me conmueve.

lunes, febrero 28, 2005

Una piel dura como las cuevas pétreas protege a esa helada humanidad de la divina amenaza que representa la magia.
Con sus ojos obsoletos-pero-programables se dan el lujo de diagramar la realidad de acuerdo con sus cánones, y prohiben el ingreso a cualquier forma de vida o pensamiento que no se encuentre en la lista de honor.
Van atravesando una tormenta furiosa, pero no se mojan en lo más mínimo y, por el contrario, más allá de ignorar a las gotas, tratan de asesinarlas con suspicacias viles y certeras, letales como el gélido atlántico sin una balsa.
El techo del mundo.

Uno que va subiendo y se pierde en su terraza, pidiendo bajar a gritos pero sin una respuesta complaciente. El entorno es externo, y juega ese papel de extra que toca sutilmente la experiencia de uno mismo.
Hay como un cortocircuito entre la conciencia y los actos, y se sabe. No se obtiene la respuesta esperada, y eso se transcribe en una especie de desesperación pacífica que copa la situación de a momentos. Es todo demasiado cómplice de este vértigo como para tratar de escapar así nomás.
Mientras tanto, el reflejo se amortigua en una espuma suave y amarga, para que una de tantas aspiraciones termine con la mínima cordura que aguantaba en los terrenos de la mente. Es una elevación fugaz e incontrolable. No hay ningún tipo de voluntad, que ya se fue por las suyas a caminar las calles vacías.

martes, febrero 22, 2005

Un guijarro y su calor.

Caminando por el tejado de la demencia me voy encontrando con sombras de muchos pasados, que complican los pasos, y los hacen falsear, temer al apoyar, como un cuento de esos en que el suspenso se gana el protagonismo así porque sí.
Y una vez que paso ese campo minado de terrores, me encuentro con la pelea final: un duro murallón donde saltar es continuar, y considerar es detenerse eternamente ante él, contando sus ladrillos, analizándolos, expectante ante cualquier autodeterminación del futuro para derrumbarlo, pero sin éxito aparente, como suele suceder en ocasiones tales.
Melancolador.

No pasa por extrañarte, porque no sé cómo puede llegar a ser eso como una realidad pura y sencilla. Pero hay algo que te busca, que quisiera encontrarte, y vos estás ahí, bajando la barrera a esto, algo de lo que supe ser culpable y ahora parece haber terminado en un virus tan contagioso que me mata de rebote.
No me sale salir.

Salgo sin salir, en el mismo periplo de humanidad-no-humanidad que recorro generalmente, pero con una fantasía diferente, una mezcla de elementos que crean ambientes múltiples en la misma vista, y desquician la pobre franja de cordura que queda como límite antes de la locura fatídica y excéntrica, casi casi insuperable.

jueves, febrero 17, 2005

¿Qué pasa? Pasa que en medio de este agotador y cansino desierto veo, como un flash, una especie de bosque tropical saturado de humedades, con lianas que cuelgan de inmensos árboles que se juntan en grupos numerosísimos para formar comunidades de verde paradisíaco. Y ésto, como si fuese una vía, nos lleva directo a otros misterios maravillosos, a una variedad colosal de animales, que van desde pequeños roedores hasta las más esplendorosas y coloridas aves, desplegando un vuelo majestuoso por sobre las espesas copas en reunión. Pero quizás lo más impactante es el caudaloso río que parece cruzar de lado a lado esa mini selva: se trata de un imponente brazo de agua (clara como una retina) que hace de tutor perfecto para descifrar con su recorrido un sendero de magia única y autóctona.
Esto, si bien hermoso, me resulta, por lo menos, sospechoso. No sólo por el desierto que rodea Lo Frondoso, sino más bien por su repentina aparición, que parece hacerle trampa a una vista bastante privilegiada si se quiere. Esa duda me turba y suscita en mi cabeza una imagen que muestra el esplendoroso oasis protegido por un impenetrable velo de utopía que se encarga de poner en jaque a un dulce anhelo, y entonces la palabra "Espejismo" toma forma en mi cabeza, pero lo hace de un modo pesado y lento, como si mi mente estuviese rumiando la idea y no quisiera terminar de tragarla nunca. Y es obvio: renunciar tan fácil a una maravilla así es un delito sin ningún tipo de fianza posible, y por el cual muchos terminan con pena de muerte a la ilusión.
Preguntas para abrirle una herida al horror y salir por ella de su seno.

¿Qué se hace cuando el miedo
se ha sentado en el trono del corazón
y con su corona paraliza al mundo?

¿Para dónde hay que correr
cuando uno se siente inválido
por el peso de las sombras
sobre las propias piernas?

¿Cuántas cosas se pueden desear
de una pequeña hoja que aun no sabemos
si piensa caer este otoño?

¿Hay alguna pócima
que haga florecer amores
abiertos de par en par
sobre los yermos campos del pavor?
Expresiones de deseo
en canciones compartidas
que no sé qué objeto tienen
y mi confusión se hincha
y mi infantilismo aflora
y todo lo indefenso que existe
empieza a parecerse
a mi alma en carne viva.

Tengo ganas y miedo
yo quisiera cuidarte
pero son hilos invisibles
hechos de finas sombras
los que me inhiben palabras
preguntas, verdades, dulces gritos
y me terminan enjaulando
en una mediocridad peligrosa.

El pavor y la nofobia
son pareja de esposas
que atan manos y sinceridad
por no poder soportar la idea
de otro trágico fracaso.

martes, febrero 15, 2005

Necesito escribir, y mi cabeza no sale de canciones, así que voy a poner una que está demasiado relacionada con los embrollos que tengo en el tejado.
Hay magia de Piazzolla y del Polaco, y también tiene magia de otros campos.
Esta es una versión copiada del tema por mí, así que cualquier falta se puede denunciar.
Y también quizá alguna acotación.

Balada para un loco.

Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué-sé-yo, ¿viste? Salís de tu casa por Arenales, lo de siempre en la calle y en vos, cuando, de repente, de atrás de un árbol, me aparezco yo: mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus; medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies y una banderita de taxi libre levantada en cada mano. Te reís, pero sólo vos me ves, porque los maniquíes me guiñan, los semáforos me dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. Vení, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte, te regalo una banderita y te digo...

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
¿No ves que va la Luna rodando por Callao?
Que un corso de astronautas y niños, con un vals
me baila alrededor. Bailá, vení. Volá.

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión.
Y a vos te vi tan triste... vení. Volá. Sentí
el loco berretín que tengo para vos.

Loco. Loco. Loco,
cuando anochezca en tu porteña soledad
por la ribera de tus sábanas vendré
con un poema y un trombón
a desvelarte el corazón.

Loco, loco, loco. Loco
como un acróbata demente saltaré
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad,
ya vas a ver...

Salgamos a volar, querida mía. Subite a mi ilusión super-sport, y vamos a correr por las cornisas con una golondrina en el motor. De Vieytes nos aplauden: "¡Viva!¡Viva los locos que inventaron el amor". Y un ángel, y un soldado y una niña nos dan un valsecito bailador. Nos sale a saludar la gente linda, y...loco... pero... pero tuyo... qué sé yo... provoco campanarios con la risa y al fin te miro y canto, a media voz...

Quereme así, piantao, piantao, piantao.
Trepate a esta ternura de locos que hay en mí.
Ponete esta peluca de alondras y volá.
Volá conmigo ya. Vení, volá, vení.

Quereme así, piantao, piantao, piantao.
Abrite a los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir.
Vení. Volá. Vení.

¡VIVA! ¡VIVA, VIVA, LOCOS! ¡LOCOS! Locos... todos locos, ¡viva, locos!
Loca ella. Y loco yo.

Gracias por tanta fantasía, Astor. Gracias por tanta conmoción, Polaco. Gracias por tanta inspiración.

lunes, febrero 14, 2005

Con los ojos en ascuas, colgado de una ventana al eden de la paz. Suenan Los Piojos, y tus labios de seda son la luz (¿de mi condena?). Me saluda un jardín prestado, y entendo cuánto de maravilloso tiene ésto, de todo lo que me evoca: hay recuerdos que trato de pilotear, y me franelean el espíritu.
El lugar tiene claroscuros. Da la calma más pedida, pero es casi como una sobredosis en los momentos que me surge el lado activo. Aparte la va de suplente de otro lugar en donde sí quiero estar, donde me espera una pequeña vida que dejé en stand-by, y que no quisiera encontrar borrada cuando llegue (los cortes de luz son cosas que pasan).
Me hundo en mi propio brazo, en la cama y en la situación. Me deshago de mi mismo y vuelvo a ver con mis ojos pero sin estar dentro, como si sólo fuera un binocular para observar el mundo que tan lejos mío está, y poder vivir levemente otra forma que no me resulta posible, y me huele a letal. Y yo también soy, en parte, ese de vos que oficia de inspiración cuando la vida falla, como el resto de las cosas que van al piso. Conformás un espacio de mi locura, tenés cierto número de acciones en sus actividades y reacciones aisladas y tan perdidas como encontradas.