La memoria es un ejercicio diario, un ritual sentimental que rescata de las sombras lo que el tiempo va tapando.
La memoria es un fuego que arde en tanto lo alimentamos (es darle a la muerte vida nuevamente: transformar lo inanimado en luz, calor y belleza).
La memoria no se usa como un disfraz obsoleto que sólo cobra vigencia en contadas efemérides: es el amuleto cotidiano que nos protege del espanto agazapado en el mañana.
La memoria no es un monumento para visitar empuñando el llanto, sino el pulso que le da vida al pasado para que no lo devore la tristeza del olvido; es el estoicismo del soldado que batalla a la intemperie contra el enemigo, la desventaja y la soledad.
La memoria no es clavar cadáveres de flores en tiestos marmóreos: se parece más a plantar recuerdos para que florezcan ideas en magines yermos.
La memoria no es un libro quieto y completo, sino una carpeta de tapas abiertas que va por el tiempo siempre dispuesta a tintas distintas.
La memoria es el muchacho trémulo apostado en un escalón, sosteniendo su libertad con ojos de fiera, lleno de miedo y de pasión, enterado de la intemperie legal y aún así exponiendo sus alas en la noche, a sabiendas de que cada baldosa resignada es un paso atrás en la batalla contra la amnesia y su anestesia.
La memoria es recordarle al presente de dónde viene para que elija con motivos hacia dónde quiere ir.
miércoles, marzo 26, 2014
miércoles, marzo 19, 2014
Logis & co.
Entre tanto fetichismo tecnológico se va esfumando el tejido espiritual.
Constituidos por lo convencional, desesperados por ser lógicos, los individuales del rebaño corren como un conejo famélico tras la zanahoria digital que llene la panza de su autoestimaterial.
Pantalla tras pantalla se oxidan los sentidos, se vuelven binarios: los latidos son sólo una cadencia que oscila entre ceros y unos. Nos quieren bits, para borrarnos de un clic.
Y son tantos los que persiguen ese progreso desechable, que da miedo. Porque encima empiezan a ser un ejército totalitario, obnubilado, capaz de avasallar con su fruición cualquier escollo que se entrometa entre ellos y el próximo modelo: aunque hubiera que sacrificar al planeta, preferirían vagar en la nada universal con tal de poder postearlo a través de ese -realmente- último modelo.
Y yo soy un irracional, infantil, que se permite ponerse triste porque otra vez los árboles sufren el abandono de las hojas en el momento que más las necesitan, porque otra vez el sol se esconde atrás de esas insistentes e intransigentes nubes... ¡qué gil!
Constituidos por lo convencional, desesperados por ser lógicos, los individuales del rebaño corren como un conejo famélico tras la zanahoria digital que llene la panza de su autoestimaterial.
Pantalla tras pantalla se oxidan los sentidos, se vuelven binarios: los latidos son sólo una cadencia que oscila entre ceros y unos. Nos quieren bits, para borrarnos de un clic.
Y son tantos los que persiguen ese progreso desechable, que da miedo. Porque encima empiezan a ser un ejército totalitario, obnubilado, capaz de avasallar con su fruición cualquier escollo que se entrometa entre ellos y el próximo modelo: aunque hubiera que sacrificar al planeta, preferirían vagar en la nada universal con tal de poder postearlo a través de ese -realmente- último modelo.
Y yo soy un irracional, infantil, que se permite ponerse triste porque otra vez los árboles sufren el abandono de las hojas en el momento que más las necesitan, porque otra vez el sol se esconde atrás de esas insistentes e intransigentes nubes... ¡qué gil!
sábado, marzo 15, 2014
Extravío de voluntad.
Ya soy esclavo de los versos.
Rendido y extasiado ante el papel,
me dejo beber por cada letra,
sorbo tras sorbo, espeso.
A veces ásperos tragos de arena,
otras grato licor de terciopelo
llenando los espacios abandonados
de esta ruina-imaginación.
¡Sedes insaciables!
No sé si soy ansiedad o abrevadero.
Borracho por la tinta,
fluyendo como un río
teñido de ambrosías,
revuelto en sus ficciones.
Trazo a trazo, retraso
la urgencia de la muerte,
su sombra inevitable
que roza mis orillas.
Rendido y extasiado ante el papel,
me dejo beber por cada letra,
sorbo tras sorbo, espeso.
A veces ásperos tragos de arena,
otras grato licor de terciopelo
llenando los espacios abandonados
de esta ruina-imaginación.
¡Sedes insaciables!
No sé si soy ansiedad o abrevadero.
Borracho por la tinta,
fluyendo como un río
teñido de ambrosías,
revuelto en sus ficciones.
Trazo a trazo, retraso
la urgencia de la muerte,
su sombra inevitable
que roza mis orillas.
miércoles, marzo 12, 2014
Rendición estival.
Son oscuras las ramas de este bosque:
a pesar del día y sus vanos intentos,
la luz se deshace antes de llegar,
como sueño frágil al rozar un ruido.
Las copas tienen poco de perennes:
un duende las devora entre penumbras
que salen de la boca y se desbocan
y ocupan los espacios ya vacíos.
El silencio se ha rendido a la utopía
y apenas si araña una leve calma.
Caen fusiladas las mariposas,
las grises hojas, las musas secas,
dejando un sacrílego crujido,
susurro de próximas ausencias.
El sol febril se va en su ocaso,
enfila hacia el agónico horizonte.
Se oyen ya las voces del martirio,
presagios del exilio inevitable.
a pesar del día y sus vanos intentos,
la luz se deshace antes de llegar,
como sueño frágil al rozar un ruido.
Las copas tienen poco de perennes:
un duende las devora entre penumbras
que salen de la boca y se desbocan
y ocupan los espacios ya vacíos.
El silencio se ha rendido a la utopía
y apenas si araña una leve calma.
Caen fusiladas las mariposas,
las grises hojas, las musas secas,
dejando un sacrílego crujido,
susurro de próximas ausencias.
El sol febril se va en su ocaso,
enfila hacia el agónico horizonte.
Se oyen ya las voces del martirio,
presagios del exilio inevitable.
miércoles, marzo 05, 2014
Tras cartón.
Él se pone con el sol,
y declina su cordura
detrás de la lontananza
con ferviente convicción,
se engalana el corazón
y juega, mueve, despega.
Cree en su resurrección
(recurrente, iterativa)
por eso no entiende el miedo
que se le tiene a la muerte
(digo: a la propia muerte,
no a las ausencias ajenas).
El viento de su euforia
atiza cualquier fuego
que mengüe intensidad
en el nocturno ardor,
que brillos atenúe
de cara a las estrellas.
La búsqueda del numen
a veces lo enceguece:
no importa si amanece,
su Luna sigue allí.
Todo es cuestión de fe
si sabemos sentir.
y declina su cordura
detrás de la lontananza
con ferviente convicción,
se engalana el corazón
y juega, mueve, despega.
Cree en su resurrección
(recurrente, iterativa)
por eso no entiende el miedo
que se le tiene a la muerte
(digo: a la propia muerte,
no a las ausencias ajenas).
El viento de su euforia
atiza cualquier fuego
que mengüe intensidad
en el nocturno ardor,
que brillos atenúe
de cara a las estrellas.
La búsqueda del numen
a veces lo enceguece:
no importa si amanece,
su Luna sigue allí.
Todo es cuestión de fe
si sabemos sentir.
sábado, marzo 01, 2014
Vista encallada.
Químico equilibrio
en que navegamos.
Intensos intentos
por la eternidad.
Alas y ataduras,
vuelos sin valijas.
Grieta apasionada
crece sin cesar.
Muerte compañera,
red del trapecista.
La balanza oscila:
justo pendular.
Locos esplendores
de noche sin final.
A través del fuego
ánimas verás.
Hundido el silencio
flotarán mil voces.
Ecos de la nada
¡no vuelvan jamás!
en que navegamos.
Intensos intentos
por la eternidad.
Alas y ataduras,
vuelos sin valijas.
Grieta apasionada
crece sin cesar.
Muerte compañera,
red del trapecista.
La balanza oscila:
justo pendular.
Locos esplendores
de noche sin final.
A través del fuego
ánimas verás.
Hundido el silencio
flotarán mil voces.
Ecos de la nada
¡no vuelvan jamás!
lunes, febrero 24, 2014
Vuelo sin orillas
Abandoné las sombras,
las espesas paredes,
los ruidos familiares,
la amistad de los libros,
el tabaco, las plumas,
los secos cielorrasos;
para salir volando,
desesperadamente.
Abajo: en la penumbra,
las amargas cornisas,
las calles desoladas,
los faroles sonámbulos,
las muertas chimeneas
los rumores cansados,
desesperadamente.
Ya todo era silencio,
simuladas catástrofes,
grandes charcos de sombra,
aguaceros, relámpagos,
vagabundos islotes
de inestable riberas;
pero seguí volando,
desesperadamente.
Un resplandor desnudo,
una luz calcinante
se interpuso en mi ruta,
me fascinó de muerte,
pero logré evadirme
de su letal influjo,
para seguir volando,
desesperadamente.
Todavía el destino
de mundos fenecidos,
desorientó mi vuelo
-de sideral constancia-
con sus vanas parábolas
y sus aureolas falsas;
pero seguí volando,
desesperadamente.
Me oprimía lo flúido,
la limpidez maciza,
el vacío escarchado,
la inaudible distancia,
la oquedad insonora,
el reposo asfixiante;
pero seguía volando,
desesperadamente.
Ya no existía nada,
la nada estaba ausente;
ni oscuridad, ni lumbre,
-ni unas manos celestes-
ni vida, ni destino,
ni misterio, ni muerte;
pero seguía volando,
desesperadamente.
Oliverio Girondo.
martes, febrero 18, 2014
Incoloro.
Se funden las palabras
detrás de las miradas,
chorrean por los dedos
como tintas espesas,
incendian los renglones
con su pasión en llamas.
Montados en un verso
revuelan los dragones
de sueños del pasado
sobre nuevos albores,
hoy algo más opacos
ansiando sensaciones.
Antiguos melodramas
ardiendo en las escamas,
clavando sus espinas
en medio de la cama,
decorando las ruinas
de esta marchita grama.
Descoloridas musas
destiñen al poeta,
van volviendo difusas
las flores de sus letras.
Invacíon.
Me devoro a tragos tus besos,
los bebo con lujuria,
los muerdo, empantanado
en el borde del infierno
en la esfera del parnaso
en el límite mundano
de la muerte y sus atajos.
Abrevo de tu nada
que se me ofrece toda
en fuentes diminutas
o esquinas apremiantes.
Ignoro los designios,
descreo de los sabios.
Escucho a mis latidos
-con su lenguaje extraño-
vibrando la receta
para salir volando.
Respiro los sonidos
que cantan en la noche:
son parte de mi sangre,
circuito intransigente.
los bebo con lujuria,
los muerdo, empantanado
en el borde del infierno
en la esfera del parnaso
en el límite mundano
de la muerte y sus atajos.
Abrevo de tu nada
que se me ofrece toda
en fuentes diminutas
o esquinas apremiantes.
Ignoro los designios,
descreo de los sabios.
Escucho a mis latidos
-con su lenguaje extraño-
vibrando la receta
para salir volando.
Respiro los sonidos
que cantan en la noche:
son parte de mi sangre,
circuito intransigente.
miércoles, febrero 12, 2014
A la sangre lo que es de la sangre.
Día a día nos enfrían el alma con muertes y engranajes, con la cotidiana maldad manando de mil estratégicos rincones, desde los riñones del titiritero.
Hora tras hora el asedio digital gana batallas, centímetros, neuronas, latidos, ilusiones.
Minuto a minuto la ultraviolencia ultravioleta se come nuestros horizontes sin pausa pero sin prisa, hasta escupir la osamenta pelada del espíritu colectivo, para que el tiempo termine pulverizando los insensibles restos.
Segundo a segundo el enclaustro va invadiendo la emoción, que se atrinchera y entonces ya es derrota contrarreloj.
Y yo lucho segundo a segundo por salir de mis propias prisiones, aunque tenga que voltear los muros a cabezazos.
Y minuto a minuto me aferro al espinoso rosal que es el amor para no dejarme llevar por la voracidad de las pantallas.
Y hora tras hora resisto tecno-embates resguardando mi emoción bajo el aura de la Luna.
Y día a día vuelvo entibiar mi corazón con la sangre que derraman los piolines que corto en cada amanecer.
lunes, febrero 10, 2014
Irreal.
Delirios de Prometeo
cayendo sobre el presente,
despiadada eternidad
perseverante, siniestra.
La sangre rebalsa el río
que rueda por la montaña
y envenena los océanos
con una toxina extraña.
La noche va a la deriva
sobre un bote de cartón
a besar la espuma-orilla
del vidrio en el corazón:
un espejo sin reflejo,
ni fondo, ni inspiración.
¡Delicioso maleficio!
¡Vorágine sideral!
Se cosechan las proezas
en este rastro de sal:
estrellas recolectadas
por fuera del espiral.
Antídotos sin receta,
veneno de lo normal.
cayendo sobre el presente,
despiadada eternidad
royéndome el ala diestra
su abyecta voracidadperseverante, siniestra.
La sangre rebalsa el río
que rueda por la montaña
y envenena los océanos
con una toxina extraña.
La noche va a la deriva
sobre un bote de cartón
a besar la espuma-orilla
del vidrio en el corazón:
un espejo sin reflejo,
ni fondo, ni inspiración.
¡Delicioso maleficio!
¡Vorágine sideral!
Se cosechan las proezas
en este rastro de sal:
estrellas recolectadas
por fuera del espiral.
Antídotos sin receta,
veneno de lo normal.
viernes, febrero 07, 2014
Antibiosis.
Hundiéndonos:
vos, en mi sangre;
yo, en tus palabras
blancas, radiantes.
Buscándonos:
vos, en mi mente;
yo, en tus penumbras
negras, distantes.
Hiriéndonos:
vos, mis mañanas;
yo, tus infamias
sepias, amantes.
Ardiéndonos:
vos, en mi hoguera;
yo, en tus silencios
rojos, errantes.
Perdiéndonos:
vos, en mi historia;
yo, en tu demencia
gris, atrapante.
Vertiéndonos:
vos, en mi oxígeno;
yo, en tu epitafio
añil, delirante.
Burlándonos:
vos, de mis ganas;
yo, de tu naufragio
marfil, farsante.
Royéndonos:
vos, estos pigmentos;
yo, aquellos dolores
incoloros, de antes.
lunes, enero 13, 2014
Mareas y hemofilias.
Tantas tragedias borrando recuerdos,
ruinas resignadas en rincones anegados
por excéntricos brebajes iridiscentes,
jugos de la noche, lágrimas de Nix.
Improvisados recipientes del dolor,
derrochándose bajo la tormenta,
volcándose en el vendaval,
derritiéndose entre estío y agonía.
Los párpados se hacen presas
para contener a los ríos salados
y a sus viejas aguas del recuerdo
-capaces de percudirlo todo.
Lo veo y es un monstruo amable,
repeliendo sus fantasmas con fiereza,
tirándose al mar en una botella,
sin cuidado por ninguna tempestad.
"Cuando la muerte me encuentre
que sea mecido en el mar"-
se repite ante el velamen
que va izando sin dudar.
ruinas resignadas en rincones anegados
por excéntricos brebajes iridiscentes,
jugos de la noche, lágrimas de Nix.
Improvisados recipientes del dolor,
derrochándose bajo la tormenta,
volcándose en el vendaval,
derritiéndose entre estío y agonía.
Los párpados se hacen presas
para contener a los ríos salados
y a sus viejas aguas del recuerdo
-capaces de percudirlo todo.
Lo veo y es un monstruo amable,
repeliendo sus fantasmas con fiereza,
tirándose al mar en una botella,
sin cuidado por ninguna tempestad.
"Cuando la muerte me encuentre
que sea mecido en el mar"-
se repite ante el velamen
que va izando sin dudar.
jueves, enero 09, 2014
Cenizas del naufragio.
Recurrente sueño raro:
vos con tus secuelas
de albores y urgencias
sin verdades, con secuencias.
Otro nudo raudo,
y la elegancia precisa
entre las plumas heridas
surge, de punta en blanco,
para un nuevo vuelo manco
que tiene gusto a barranco.
Si te veo y es de día
rejunto ganas vacías.
Si el acecho es en la noche
no puedo con el derroche.
Cuando izamos la mañana
soy ruina en la resolana.
Convivimos con la ausencia,
lo asimilamos: descalzos
pisoteando los cristales
de castillos del pasado,
hasta hacerlos polvo,
hasta desangrarnos.
vos con tus secuelas
de albores y urgencias
sin verdades, con secuencias.
Otro nudo raudo,
y la elegancia precisa
entre las plumas heridas
surge, de punta en blanco,
para un nuevo vuelo manco
que tiene gusto a barranco.
Si te veo y es de día
rejunto ganas vacías.
Si el acecho es en la noche
no puedo con el derroche.
Cuando izamos la mañana
soy ruina en la resolana.
Convivimos con la ausencia,
lo asimilamos: descalzos
pisoteando los cristales
de castillos del pasado,
hasta hacerlos polvo,
hasta desangrarnos.
lunes, diciembre 30, 2013
Lo que queda.
El dolor de permanecer.
la injusta inmortalidad,
tan mal dispuesta,
tan inoportuna.
Estíos cenicientos,
oleaje del recuerdo
cuando vuelve a la orilla
pero le falta ella,
toda ausencia,
toda estrellas.
Y queda lo inalcanzable:
una distancia-tristeza,
el calendario al acecho,
la memoria con espinas,
el reparto de las culpas
(tan inútil al que siente),
religiosas flores frescas,
mil batallas y oraciones,
himnos en los corazones,
hipocresía en la mesa.
Que nunca alcance el olvido
para tapar sus presencias.
Aunque nos pese el pasado,
aunque duela tanto el duelo.
la injusta inmortalidad,
tan mal dispuesta,
tan inoportuna.
Estíos cenicientos,
oleaje del recuerdo
cuando vuelve a la orilla
pero le falta ella,
toda ausencia,
toda estrellas.
Y queda lo inalcanzable:
una distancia-tristeza,
el calendario al acecho,
la memoria con espinas,
el reparto de las culpas
(tan inútil al que siente),
religiosas flores frescas,
mil batallas y oraciones,
himnos en los corazones,
hipocresía en la mesa.
Que nunca alcance el olvido
para tapar sus presencias.
Aunque nos pese el pasado,
aunque duela tanto el duelo.
domingo, diciembre 29, 2013
Amarnecer.
La noche me sabe a siempre,
al suspiro sin final,
a respuesta por llegar.
Las aves se alborotan,
renacen a sus horas.
Miseria a flor de piel,
queriendo sin querer:
intensidad y permanecer
no suelen llevarse bien.
Ilusiones equívocas
en futuros unívocos.
Cicatriza el porvenir
mientras se desangra ayer.
La resaca vuelve al mar,
a la luna vuelvo yo,
que a pesar de lo torcido
mantengo el sentir sincero.
al suspiro sin final,
a respuesta por llegar.
Las aves se alborotan,
renacen a sus horas.
Miseria a flor de piel,
queriendo sin querer:
intensidad y permanecer
no suelen llevarse bien.
Ilusiones equívocas
en futuros unívocos.
Cicatriza el porvenir
mientras se desangra ayer.
La resaca vuelve al mar,
a la luna vuelvo yo,
que a pesar de lo torcido
mantengo el sentir sincero.
jueves, diciembre 26, 2013
Va ido.
Colapso de urgencias,
de infinitudes truncas,
de festejos inanimados,
de consignas homicidas,
de ardientes asfaltos,
de vientos ausentes.
Colapsa la psiquis
ante tantas palabras,
se desangra en tinta
que no escribe nada,
y gotea, espesa,
sobre agua estancada.
Colapsa el exceso
con su libre acceso
a esta ruina eterna
donde crecen flores
y lloran los soles,
aunque uno no entienda
(aun lejos de las nubes
anida la tormenta).
Colapsa el insomnio:
caen los desvelos
-cual viejas columnas
roídas por el tiempo-
en sordos estruendos,
gritos del derrumbe.
Colapsa el costado,
febril, arrodillado,
aferrado a lo negado,
terco y desamparado.
de infinitudes truncas,
de festejos inanimados,
de consignas homicidas,
de ardientes asfaltos,
de vientos ausentes.
Colapsa la psiquis
ante tantas palabras,
se desangra en tinta
que no escribe nada,
y gotea, espesa,
sobre agua estancada.
Colapsa el exceso
con su libre acceso
a esta ruina eterna
donde crecen flores
y lloran los soles,
aunque uno no entienda
(aun lejos de las nubes
anida la tormenta).
Colapsa el insomnio:
caen los desvelos
-cual viejas columnas
roídas por el tiempo-
en sordos estruendos,
gritos del derrumbe.
Colapsa el costado,
febril, arrodillado,
aferrado a lo negado,
terco y desamparado.
jueves, diciembre 19, 2013
Postal del mirador.
Mi balcón es un portal
hacia otra dimensión
donde camina el zorzal
sin cantar una canción.
La Luna sonríe igual
al mar en mi corazón
y lo sana con su sal
nacida de la pasión.
Mi balcón es un portal
al rito de la estación,
que sabe a fruto estival
mezclado con emoción.
Convida el viento cordial
perfume de floración
y así olvidamos el mal,
las penas y la razón.
Mi balcón es un portal
al sol en su gestación:
nacimiento horizontal
de un Dios que no tiene clon.
Su paisaje casi irreal
se cuela en la habitación,
atraviesa el ventanal
como si fuera un arpón.
Mi balcón es un portal
hacia la mejor ficción.
Lejos de lo digital,
cerca de la sensación.
Panorama demencial,
trampolín a la expresión.
Tuerce lo convencional.
Inspira imaginación.
miércoles, diciembre 18, 2013
Febril pre estival.
El sol es un ígneo disparo
en las sienes ciudadanas.
Los edificios sardónicos
sonríen ante el espanto
que se derrite en sus fauces
(presagio estival infausto).
Los ánimos hirviendo,
el sueño arrebatado:
tan tentador por fuera
como sangrante hacia el centro.
Testigos del infierno
transpiran sus verdades
(también sus falsedades
febriles, deformadas).
Un suspiro tras la estela
que deja al pasar Eolo.
Se embellecen los aires
con pétalos de movimiento.
Oasis seco en el desierto
concreto, ardiente.
Gotas de naturaleza
sobre un fantasma insolado.
en las sienes ciudadanas.
Los edificios sardónicos
sonríen ante el espanto
que se derrite en sus fauces
(presagio estival infausto).
Los ánimos hirviendo,
el sueño arrebatado:
tan tentador por fuera
como sangrante hacia el centro.
Testigos del infierno
transpiran sus verdades
(también sus falsedades
febriles, deformadas).
Un suspiro tras la estela
que deja al pasar Eolo.
Se embellecen los aires
con pétalos de movimiento.
Oasis seco en el desierto
concreto, ardiente.
Gotas de naturaleza
sobre un fantasma insolado.
miércoles, diciembre 11, 2013
Cuestionamienten.
Episodios de amor
en un canto unívoco.
Son multitudes
sangrando recuerdos,
llorando memoria,
riendo libertad.
Y la muerte arrastra
con sus garras negras
a los despistados
hasta un patio oscuro,
para que el umbrófago
devorarlos pueda.
Cada calavera
sabe adónde va:
los infiernos verdes,
la ultratumba hueca,
el parnaso enfermo,
juicios sempiternos,
un jardín colgante
o el Estigia en llamas.
La ideología
es ser genuinos.
viernes, noviembre 29, 2013
Barro lunar.
Otra vez somos vos y yo, noche.
Tu olor me ha vuelto a imantar
como el canto de una sirena
y su única curva luminosa
buscando mis ojos desde el cielo.
Las mismas viejas locuras
renovando absurdas realidades.
La mirada estallando su ficción
desde el rincón solitario de las horas.
¡Quebraría mil días por tu fantasía!
Buscar, siempre buscar:
sin mapas, sin tesoros, tan sólo
por ser piratas en la penumbra,
por evadir lo convencional.
Tantas agujas esperando
por algún impulso ficticio,
y el viento siempre estuvo dentro,
a la espera de algún velamen.
Noches se mecen, internas,
en las mareas del ánima.
Sus habitantes resguardan
la matriz de toda poética.
Los diálogos que se engendran
deshacen cualquier logística
con un filo abstracto, certero.
Las palabras que surgen
arañan mi psiquis sin contemplación.
Otra velada de libertad,
otra vez la eternidad
soltando a presos corceles
por su páramo demencial.
En la base del vaso, otro espejo vacío.
A la intemperie, la tempestad.
Tu olor me ha vuelto a imantar
como el canto de una sirena
y su única curva luminosa
buscando mis ojos desde el cielo.
Las mismas viejas locuras
renovando absurdas realidades.
La mirada estallando su ficción
desde el rincón solitario de las horas.
¡Quebraría mil días por tu fantasía!
Buscar, siempre buscar:
sin mapas, sin tesoros, tan sólo
por ser piratas en la penumbra,
por evadir lo convencional.
Tantas agujas esperando
por algún impulso ficticio,
y el viento siempre estuvo dentro,
a la espera de algún velamen.
Noches se mecen, internas,
en las mareas del ánima.
Sus habitantes resguardan
la matriz de toda poética.
Los diálogos que se engendran
deshacen cualquier logística
con un filo abstracto, certero.
Las palabras que surgen
arañan mi psiquis sin contemplación.
Otra velada de libertad,
otra vez la eternidad
soltando a presos corceles
por su páramo demencial.
En la base del vaso, otro espejo vacío.
A la intemperie, la tempestad.
domingo, noviembre 24, 2013
A la sombra del desamor.
No dejo ni un segundo sin latir.
La luna se deshace entre mis dedos
que aprietan sus jugadas con apremio
como todo lo que roza el desamor.
Ella me transforma en sombra:
su estela todo lo trastorna.
Yo quiero, sin dormir, soñar la eternidad.
Pero sólo consigo oscura intangibilidad.
Mientras tanto a este laberinto
le va creciendo el cielo raso.
Un hada que pregunta por mi cara,
observa, preocupada, el gesto de la nada,
los ojos tan lejanos de aquesta realidad
fugándose sin rumbo, sólo por escapar.
Mi existencia se resiste con fiereza
a la lógica inerte de la normalidad.
¡Indómita imaginación marginal!
Ya florecen los demonios esquineros
en el bar del que jamás podré salir.
La luna se deshace entre mis dedos
que aprietan sus jugadas con apremio
como todo lo que roza el desamor.
Ella me transforma en sombra:
su estela todo lo trastorna.
Yo quiero, sin dormir, soñar la eternidad.
Pero sólo consigo oscura intangibilidad.
Mientras tanto a este laberinto
le va creciendo el cielo raso.
observa, preocupada, el gesto de la nada,
los ojos tan lejanos de aquesta realidad
fugándose sin rumbo, sólo por escapar.
Mi existencia se resiste con fiereza
a la lógica inerte de la normalidad.
¡Indómita imaginación marginal!
Ya florecen los demonios esquineros
en el bar del que jamás podré salir.
jueves, noviembre 21, 2013
Bariposa.
Beberse ese sorbo de sangre
es atreverse al vacío sin red.
La nada en el fondo del vaso
amenazante, acusadora,
desplegando su reflejo
sobre los ojos inciertos.
Hoy no ha venido la Luna,
ni se ha desvestido el Sol.
Esta noche monstruosa
invita a la vorágine,
contagia su ansiedad
por conseguir estrellas,
destellos, estallos,
tallos sin espinas,
o por lo menos callos.
Veredas hambrientas
como urgentes fauces
seducen a los vates
urgidos de peligro.
Así es que se deshace
la noche entre las manos:
sin calma, en un silencio
febril de alucinaciones
que llegan hasta la cama
buscando un punto final.
es atreverse al vacío sin red.
La nada en el fondo del vaso
amenazante, acusadora,
desplegando su reflejo
sobre los ojos inciertos.
Hoy no ha venido la Luna,
ni se ha desvestido el Sol.
Esta noche monstruosa
invita a la vorágine,
contagia su ansiedad
por conseguir estrellas,
destellos, estallos,
tallos sin espinas,
o por lo menos callos.
Veredas hambrientas
como urgentes fauces
seducen a los vates
urgidos de peligro.
Así es que se deshace
la noche entre las manos:
sin calma, en un silencio
febril de alucinaciones
que llegan hasta la cama
buscando un punto final.
jueves, noviembre 14, 2013
Antídoto inmortal.
A la muerte hay que mirarla a los ojos.
Debemos sentir su envolvente perfume,
que nos examina desde el mismo adentro.
Y oír el susurro frío del cementerio
escurriéndose en nuestros oídos,
mientras el viento sombrío acaricia
las almas, los pelos y las pieles.
A la muerte hay que enfrentarla estoico,
sin el nefasto miedo occidental
de un siniestro malvenir accidental,
sin apuro de oraciones para expiar
culpas que ya el mismo tiempo olvidó.
A la muerte hay que sonreírle
con todos los dientes sobrevivientes,
ofrecerle un trago y un grato diálogo,
una vida juntos bien cerca del mar.
Dedicarle versos, suspiros, insomnios,
y pensar en ella si no damos más.
A la muerte hay que amarla,
sencilla y complejamente: amarla,
para entenderla sin maltratarla,
para vivir sin demonizarla.
miércoles, noviembre 13, 2013
sábado, noviembre 09, 2013
Imarginalción.
"... si vivo en un mundo
dentro de una realidad
que no me corresponde."
Roberto Iniesta.
Locuras criminales,poéticos satanes.
Del mal los carnavales,
del bien los tribunales.
Las estipulaciones
son manipulaciones.
El alba es mi colchón,
la noche me reclama
presencia, intensidad,
y libertad de acción.
Asumo las estrellas
como límite único.
Despierto y no he dormido,
pero prosigo en sueños.
Y salto a la luna,
que asalta a mi alma
armada de gracia,
y alega demencia
mientras embellece
las oscuras calles.
Mis suelas no rozan
lo raso del suelo,
la risa y el duelo
deliran, retozan
en nudos desvelos
de espinas con rosas.
Esparzo la mirada
por toda esta tiniebla
amable, gris, sincera,
y río junto a la muerte:
mi gran amiga eterna,
mi sombra compañera.
martes, noviembre 05, 2013
Hueco lumínico.
A veces a las noches
les faltan los detalles,
les sobra alguna herida.
Es todo despedida,
olor a madrugada
muy mal refrigerada,
volutas estridentes
empujando los techos,
canciones inconexas,
horrores de hace tiempo.
Musas esquivas,
mezquinas musas
casi holográficas,
en específicos
raptos poéticos
nada románticos.
La Luna que brilla
hasta por su ausencia,
mientras todo se opaca
en andas de la inercia.
viernes, noviembre 01, 2013
Enrevesado.
Noche, vaivén y el viento
azotando las ventanas,
los ojos apresados
en su jaula de vidrio.
Muertos hace tiempo.
Deshoras.
Desiertos.
Abarcar lo esquivo,
soñar que soñaremos.
Belleza percudida
en manos del futuro.
¿A qué jugar hoy?
Barajas anacrónicas,
dados de una sola cara,
adivinanzas sin enunciado.
Antiguos fantasmas
frotan sus manos.
Como cenizas
caen las horas
de los relojes.
Luna invisible.
Sol apagado.
Tormenta ausente.
lunes, octubre 28, 2013
Elegía.
Yo te elegí, y te elijo.
Y lo volvería a hacer.
No es mucho lo que te exijo:
no quiero que inventes paraísos artifiscales,
o irme a la luna cada dos meses,
o vivir gracias a una apuesta infalible,
o guardar mi futuro en un colchón.
Nada de eso.
Yo te elijo porque creo
en la palabra "futuro" cuando sale de tu boca,
en el llanto de una plaza viuda y compañera,
en el árbol genealógico de Lucía Febrero.
Y te elijo porque te eligen
los que más saben
los que más sienten
los que menos tienen
los que no especulan
ante el color verde.
Te elijo por los que ahora
pueden elegirse mutuamente.
Te elijo porque no quiero
que vuelvan los que prohibieron
que elijamos libremente,
Te elijo por quiénes son
los que supuran su odio
cuando escuchan mi elección.
Y lo volvería a hacer.
No es mucho lo que te exijo:
no quiero que inventes paraísos artifiscales,
o irme a la luna cada dos meses,
o vivir gracias a una apuesta infalible,
o guardar mi futuro en un colchón.
Nada de eso.
Yo te elijo porque creo
en la palabra "futuro" cuando sale de tu boca,
en el llanto de una plaza viuda y compañera,
en el árbol genealógico de Lucía Febrero.
Y te elijo porque te eligen
los que más saben
los que más sienten
los que menos tienen
los que no especulan
ante el color verde.
Te elijo por los que ahora
pueden elegirse mutuamente.
Te elijo porque no quiero
que vuelvan los que prohibieron
que elijamos libremente,
Te elijo por quiénes son
los que supuran su odio
cuando escuchan mi elección.
jueves, octubre 24, 2013
Reprobable.
Por delante, la nada,
el tango reventado del pasado,
los rescoldos de una Roma
que llameaba hasta recién.
Y ahora tanta ruina,
tanto escombro absurdo
y estériles mitologías,
tanto tonto centurión
hoy huérfano de dogmas.
Un ballet de cadáveres
frescos inunda las calles.
Maniquíes humanoides
dictando desde su estética
con vehemente cinismo.
Locutores del pandemonio
refunfuñan obscenidades.
El arlequín coprófago
bailando con su miseria
al borde del mobiliario
que habitan ejecutivos.
Límites imaginarios
tiranías inverosímiles
pretendiendo eternizarse
en la herida del estado.
Roen, rascan y rebuznan:
son especies especiales
al parecer con imanes
para la inercia veleta.
Se llevan puesta a la historia
con su frívola ceguera
que les aguza el oído
para escuchar lo indebido
pero no para el rugido
del eco de la tormenta,
ni el quejido de los locos
en la punta de sus botas,
ni las canciones con barro
cosechadas de la tierra,
ni el suplicio de los árboles
que mueren por desarraigo,
ni el tiritar del desposeído
más por el miedo que por el frío.
el tango reventado del pasado,
los rescoldos de una Roma
que llameaba hasta recién.
Y ahora tanta ruina,
tanto escombro absurdo
y estériles mitologías,
tanto tonto centurión
hoy huérfano de dogmas.
Un ballet de cadáveres
frescos inunda las calles.
Maniquíes humanoides
dictando desde su estética
con vehemente cinismo.
Locutores del pandemonio
refunfuñan obscenidades.
El arlequín coprófago
bailando con su miseria
al borde del mobiliario
que habitan ejecutivos.
Límites imaginarios
tiranías inverosímiles
pretendiendo eternizarse
en la herida del estado.
Roen, rascan y rebuznan:
son especies especiales
al parecer con imanes
para la inercia veleta.
Se llevan puesta a la historia
con su frívola ceguera
que les aguza el oído
para escuchar lo indebido
pero no para el rugido
del eco de la tormenta,
ni el quejido de los locos
en la punta de sus botas,
ni las canciones con barro
cosechadas de la tierra,
ni el suplicio de los árboles
que mueren por desarraigo,
ni el tiritar del desposeído
más por el miedo que por el frío.
martes, octubre 22, 2013
Mirada suicida.
No la pudo
ver, no alcanzó a tocarla, ni siquiera oyó su voz, pero la estela de ese
perfume le devolvió aquella sensación de merodear el recuerdo en fuga.
Ahora, Ícaro
sabe que aquel aroma tiene alguna relación con su ceguera: se lo gritan sus
ojos mudos, que arden desde la oscuridad.
Comienza la
dolorosa tarea de remover fragmentos certeros para hilvanarlos con esta nueva
sensación, forzando su mente hasta sentir que le sobrevendrá en cualquier
momento un surmenage, pero no consigue sacar nada concreto, sólo pequeños
atisbos de una memoria que se escapa como la arena con el viento, dejándole una
incertidumbre aún más desesperante.
“Ese olor…
ese olor es parte del pasado, es suspiro y llanto, es el paraíso desplegándose
y negándose en simultáneo, es la visión única y fugaz de una perfección que
el tiempo se llevó instantáneamente, de una vez y para siempre.
Ese olor…
como la Dama de
la noche, como las garrapiñadas, como el pasto recién regado, todos
disparadores de una melancolía hermosa e idealista: relojes transportadores enamorados del pasado.”
De repente
un hilo de luz atraviesa la sombra impenetrable del olvido, y él no duda un
instante y lo toma con la punta de sus dedos, y tira fuerte de él, con toda su
urgente energía, y se va deshaciendo la oscuridad, se va llenando ese espacio que
recién era nada con pequeños trozos de imágenes difusas.
Sin pausa,
Ícaro ordena los fragmentos, y cada borde es una muesca que encaja con la
confusa escena siguiente, haciendo un collage-rompecabezas incomprensible pero
estimulante para su memoria ansiosa. De pronto lo traspasa un doble dolor
aguzado: una especie de ultrasonido que lacera su cerebro, que llora tibias
gotas espesas por sus ojos oscuros, negros pozos de llanto muerto,
desbordándose ahora en escarlatas cataratas.
En el
intenso estrépito interior, sólo resuena una palabra: Ella.
Ella.
Ella.
Ella, sin
cara, sin alas ni espalda, sin nada más que un olor. Un olor que es el dolor de
su recuerdo. Un recuerdo que no tiene historia, ni nombre.
Pero es
Ella. Una mujer, como siempre lo supo: “una mujer va a ser mi maldición”,
cuando todavía ni siquiera conocía esa mirada… ¡Esa mirada!
Entonces,
con la palabra “mirada” se cae un ánfora y revienta en mil pedazos dentro de su
imaginación: escalones, árboles, flores de papel, versos descarnados, fantasmas artesanales, rompecabezas sin
piezas, un corazón descosido, una aguja sin hilo, la sangre entre los dedos, el
llanto rojo, los latidos ciegos.
Y Ella, la
palabra, sin cara, sin nombre, dominando la oscuridad de sus sentidos,
recordándole constantemente la fatalidad del olvido.
Inmortal en primavera.
¿Para qué hacer
si no ponemos la vida
en juego cuando hacemos?
Quiero comerme
con los ojos
a la luna.
Y los claveles,
las magnolias,
el jazmnín,
las azaleas,
las fresias,
los cerezos,
el rosal
y el duraznero.
Y si llega la muerte
desbordar primavera
a sus espaldas
mientras me arrastra.
si no ponemos la vida
en juego cuando hacemos?
Quiero comerme
con los ojos
a la luna.
Y los claveles,
las magnolias,
el jazmnín,
las azaleas,
las fresias,
los cerezos,
el rosal
y el duraznero.
Y si llega la muerte
desbordar primavera
a sus espaldas
mientras me arrastra.
domingo, octubre 20, 2013
Troquel surreal.
Entro en tu terreno
a través de la dulzura
que almibara esta visión.
Redecoro mi obsesión
con tu breve carnaval
hecho de frío y calor.
Me subo a tu hipnosis
fuego, y bailo en llamas
que arden amables.
Persigo con los ojos
a un dragón noctámbulo
de semblante lunático.
Bebo la marea
sin saborear siquiera,
hasta enloquecer.
Huellas en la arena,
gotas invisibles
sueltas por la sangre.
Llueve mansamente,
trepo entre tus copas
hasta el horizonte,
hasta la pálida cara
que imanta mis sentidos
al ritmo de los oleajes.
Arrasan las sonrisas,
mutan en carcajadas
brutas, desencajadas.
Nada hay de realidad,
sólo lo abstracto queda:
una musa y un poema.
Ruinas y cenizas
serán después los restos
que la mañana encuentre.
a través de la dulzura
que almibara esta visión.
Redecoro mi obsesión
con tu breve carnaval
hecho de frío y calor.
Me subo a tu hipnosis
fuego, y bailo en llamas
que arden amables.
Persigo con los ojos
a un dragón noctámbulo
de semblante lunático.
Bebo la marea
sin saborear siquiera,
hasta enloquecer.
Huellas en la arena,
gotas invisibles
sueltas por la sangre.
Llueve mansamente,
trepo entre tus copas
hasta el horizonte,
hasta la pálida cara
que imanta mis sentidos
al ritmo de los oleajes.
Arrasan las sonrisas,
mutan en carcajadas
brutas, desencajadas.
Nada hay de realidad,
sólo lo abstracto queda:
una musa y un poema.
Ruinas y cenizas
serán después los restos
que la mañana encuentre.
jueves, octubre 17, 2013
Sin lealtad no hay libertad.
Debajo de la piel se oye
un rugido, el bramido
de un monstruo divino,
poseído por su urgencia,
en rechazo de esa ausencia
premeditada, impuesta.
Pasos, pasos y más pasos:
el horizonte se acerca
sobre los hombros tiznados
del pasado empobrecido,
mientras gritan su carencia
miles de puños cerrados.
Se enarbolan las sonrisas
invadiendo el panorama,
dignificando reclamos,
avalando esas proclamas.
Ríos de manos callosas
que en la plaza convergen
y en sus fuentes sumergen
el calor de esta victoria.
Cuestiones de fe poética,
sensaciones de fe política.
un rugido, el bramido
de un monstruo divino,
poseído por su urgencia,
en rechazo de esa ausencia
premeditada, impuesta.
Pasos, pasos y más pasos:
el horizonte se acerca
sobre los hombros tiznados
del pasado empobrecido,
mientras gritan su carencia
miles de puños cerrados.
Se enarbolan las sonrisas
invadiendo el panorama,
dignificando reclamos,
avalando esas proclamas.
Ríos de manos callosas
que en la plaza convergen
y en sus fuentes sumergen
el calor de esta victoria.
Cuestiones de fe poética,
sensaciones de fe política.
jueves, octubre 10, 2013
Atado a tus cordones.
Caminaría la vida entera
por tus veredas soleadas
entrando en la primavera,
dejando crecer mis alas
bajo esa luna, plateada
belleza en las medianeras.
Siempre regado de flores,
siempre tan bien peinado
ese andar de tus colores
que persiste lado a lado,
desbordándome los ojos
destellantes, embriagados.
Tanta memoria esparcida
por los rincones sentidos,
tantos jirones de vida
en sus calles repartidos,
entre escalones perdidos,
y esquinas desprevenidas.
Tus cordones me atan
con amante precisión,
tus noches me matan
de pasión e inspiración.
martes, octubre 08, 2013
Zurcir la fantasía.
Maldita ilusidez
que enhebra obsesiones
en tantos ojales
puestos de antemano
(huele a digitado,
sabe a sorpresivo).
Letras recurrentes,
números que acechan
en afiches o boletos
me gritan sus secretos.
Detalles tramposos
chocan con mis ojos,
datos enredados
se atan a mi mente.
Evocan las paredes:
¡qué poco se equivocan!
¿Señales de qué?
¿Objetivo? ¿Motivo?
Es todo un cambalache
en contra del olvido.
que enhebra obsesiones
en tantos ojales
puestos de antemano
(huele a digitado,
sabe a sorpresivo).
Letras recurrentes,
números que acechan
en afiches o boletos
me gritan sus secretos.
Detalles tramposos
chocan con mis ojos,
datos enredados
se atan a mi mente.
Evocan las paredes:
¡qué poco se equivocan!
¿Señales de qué?
¿Objetivo? ¿Motivo?
Es todo un cambalache
en contra del olvido.
lunes, octubre 07, 2013
Reinsurrección.
Sale el sol, sale el espíritu
a recibir su energía
para la resurrección,
para desanclar penas
y obscenas quietudes,
para echar a andar:
caminar, volar o nadar,
para no oxidarse, da igual.
El horizonte se acerca
de brazos abiertos,
la primavera revienta
en estruendos floridos,
en caricias sin manos,
en poesía y cosquillas.
Hay especies distintas,
con sus muchas especias
esperando palabras
que nadie ha pronunciado,
que la tinta no ha dicho,
que sólo conoce el viento.
viernes, octubre 04, 2013
Ilumina.
Salió y la miró, frotando sus manos contra el frío de la noche.
Salió y la miró, tomó un poco de aire fresco, algo necesitado de una brisa que despabile su lenta y sepia borrachera.
Salió y la miró, buscando en ella las respuestas que el fondo del vaso le negaba una y otra vez, queriendo robarle con la vista un poco de su infinita claridad para encontrar el hilo en ese lúgubre laberinto.
Salió y la miró, soñando que ella también le dedicaba una mirada, que ella también soltaba un dulce suspiro, que ella también salía a la noche a mirarlo a él.
Salió y la miró, tomó un poco de aire fresco, algo necesitado de una brisa que despabile su lenta y sepia borrachera.
Salió y la miró, buscando en ella las respuestas que el fondo del vaso le negaba una y otra vez, queriendo robarle con la vista un poco de su infinita claridad para encontrar el hilo en ese lúgubre laberinto.
Salió y la miró, soñando que ella también le dedicaba una mirada, que ella también soltaba un dulce suspiro, que ella también salía a la noche a mirarlo a él.
martes, octubre 01, 2013
A su vera.
Ruge la tarde al caer,
es un león que despierta
hambriento de luna llena,
urgente en su ayuno fiero.
Allá va el sol, perezoso,
yéndose lento, cansado.
Allá va la escasa cordura,
esa que aprendió a volar.
Una banda de bandadas
bordan el celeste paño.
¡Preámbulo primaveral!
Introito, comienzo, brizna.
Incontenibles las alas
que ansían batirse al sol,
y zambullirse en el viento
que las arrime al Pacífico.
Se elevan palabras sueltas:
aves libres en su cielo
buscando el roce oportuno
de alguna extraña belleza.
Acechando inspiraciones,
sobrevolando a las musas.
es un león que despierta
hambriento de luna llena,
urgente en su ayuno fiero.
Allá va el sol, perezoso,
yéndose lento, cansado.
Allá va la escasa cordura,
esa que aprendió a volar.
Una banda de bandadas
bordan el celeste paño.
¡Preámbulo primaveral!
Introito, comienzo, brizna.
Incontenibles las alas
que ansían batirse al sol,
y zambullirse en el viento
que las arrime al Pacífico.
Se elevan palabras sueltas:
aves libres en su cielo
buscando el roce oportuno
de alguna extraña belleza.
Acechando inspiraciones,
sobrevolando a las musas.
miércoles, septiembre 25, 2013
Reinventarse (o morir en el invento).
Rozo y beso
tu boca loca,
blanca, diminuta.
Suave destino.
Sabia tu savia,
mi dulce Babia.
Cómica y romántica,
cósmica, fantástica.
Belleza natural,
naturaleza anormal,
hechizo terrenal,
la miel de mi panal.
Llegan las abejas
hasta tu fragancia,
hasta el recoveco
de mis dedos tuyos:
leves como el viento
para acariciarte,
firmes como ramas
para sostenerte.
Placer de soñar
tras rachas sombrías,
calma necesaria
busca su tormenta;
y así pasan los días
y las estaciones
buscando lo negado,
negando lo encontrado,
o disfrutando todo,
o no entendiendo nada.
tu boca loca,
blanca, diminuta.
Suave destino.
Sabia tu savia,
mi dulce Babia.
Cómica y romántica,
cósmica, fantástica.
Belleza natural,
naturaleza anormal,
hechizo terrenal,
la miel de mi panal.
Llegan las abejas
hasta tu fragancia,
hasta el recoveco
de mis dedos tuyos:
leves como el viento
para acariciarte,
firmes como ramas
para sostenerte.
Placer de soñar
tras rachas sombrías,
calma necesaria
busca su tormenta;
y así pasan los días
y las estaciones
buscando lo negado,
negando lo encontrado,
o disfrutando todo,
o no entendiendo nada.
Improvisar la primavera.
Desbarajustes.
Introspecciones improcedentes,
números que son letras,
colores arrancados del lienzo
tirados en el suelo
llenos de barro y sangre
seca, negra, muerta;
un enchastre amargo
y polvoriento.
La ceguera inaccesible.
El tiempo de ayer, deshecho.
Los ojos absurdos
buscan y consiguen lo negado
a través de una primavera
imaginaria, novelesca.
El olvido es la penumbra,
el umbral de los derrumbes,
la certeza que nos mata.
Sin embargo crecen flores
todavía en esta tierra
despojada, encerrojada,
espejada, deshojada,
despejada, ajada.
viernes, septiembre 20, 2013
Los apasionados.
Demonios silenciosos (por momentos),
amantes del descanso y el desvelo,
acumulan noches heroicas,
estoicas madrugadas esenciales,
mañanas a prueba de balas.
Siempre buscando una racha
de viento que los lleve más allá.
El soplido los acerca al mediodía,
caminando aún el cansancio
entregados a la aventura de buscar
en ese mar tan lleno de tesoros.
Todo es ilusión mientras bailamos
con alguna mendocina delirante,
con una rara belleza porteña,
o la que venga a movernos los pies:
somos un séquito de enamorados
completamente entregados
a esta danza resplandeciente,
incendiandonos al unísono.
Entra la tarde en escena
y el polvo se vuelve olvido,
se va lejos, como el frío,
como el viento, el agotamiento,
como el hambre (y la sed a momentos),
como la lluvia escarchada
sobre el vapor del sentimiento.
Todo se fuga menos la ansiedad
efervescente por verte brillar, y bailar.
Una voz visceral, una sombra festiva
capaz de amansar a los monstruos
que conviven en nuestros infiernos
y volverlos poesía por un rato,
amando hasta el punto exhausto
de un esplendor al unísono.
martes, septiembre 10, 2013
Llueve sobre Santiago.
Llueve en Santiago:
gotas rubíes vierten
ríos de sangre derramada
en las venas de Septiembre
en la muerte intrauterina
de aquella primavera.
Poetas fervorosos,
pasiones salvadoras,
y todo un desparramo
de tristeza en La Alameda.
Brota tu historia viva
en el filo de un bandoneón,
en su dolorosa respiración
que igual busca la belleza
y no se rinde al sufrimiento
vacío de agonizar quieto.
Párpados apretados,
esperando entre las sombras.
La música destruye la ausencia,
y llena todo con tu memoria.
jueves, septiembre 05, 2013
La inmortalidad es una sensación.
No existe lo inmortal en el universo dinámico y material. Sí puede existir en lo espiritual, incluso en el imaginario cultural y colectivo, a través del sucesivo recuerdo permanente... aunque seguramente en algún momento el olvido termine por disuadirnos de que los dioses fueron cambiando de gustos como las modas (de todos modos no nos dejaremos roer tan fácilmente).
Entonces la inmortalidad es una sensación: es un rayo que nos atraviesa con su audacia infinita, es un instante sin sombras, es el despojo del miedo.
No existe lo inmortal en el universo dinámico y material. Sí puede existir en lo espiritual, incluso en el imaginario cultural y colectivo, a través del sucesivo recuerdo permanente... aunque seguramente en algún momento el olvido termine por disuadirnos de que los dioses fueron cambiando de gustos como las modas (de todos modos no nos dejaremos roer tan fácilmente).
Entonces la inmortalidad es una sensación: es un rayo que nos atraviesa con su audacia infinita, es un instante sin sombras, es el despojo del miedo.
miércoles, septiembre 04, 2013
Trastornos de renovación.
En jardines misteriosos
despunta la primavera,
que brota, se manifiesta
como homenaje al poeta
enredado entre la bruma
y las babas del diablo.
El oleaje no se anuncia:
llega como una flecha,
se va sin despedirse,
enfurece de repente
y duerme en el parpadeo
de una sirena invisible.
Hay un flujo de endorfinas
en el aire perfumado
por la calle y su llamado,
por los nombres repentinos
que se yerguen, reincidentes,
sobre el crepúsculo inerme.
Burbujas de tinta flotando
en el aire distante y florido.
miércoles, agosto 28, 2013
Querido Parque herido.
Acá sos vos: sacás a pasear el alma, es como el gran patio de un enorme colegio en un masivo recreo, o como el viento cuando estás encerrado. Acá dejamos fluir a los pies, acá nos crecen las alas.
Y a mí me sube una hermosa fiebre llena de trinos y flores, y no sueño ya con las pesadillas del pasado, porque acá también está el presente, y me cuenta del futuro. Acá me cuelo en algún vuelo para escaparme del suelo, y a las aves robo versos que les devuelvo con mis palabras.
Acá han brotado mil amores, y tantas más amistades: tardes y noches de eternas conversaciones, de juegos, pasiones, tormentas y decepciones (porque también lo hermoso contiene dramatismo, y sabemos que acá los dolores duelen menos).
Y aunque algunos quieren degradarlo con su invento de cemento, yo añoro tu verde esplendor de antaño y ese hermoso vacío que dejaban los autos: pocas ausencias fueron tan hermosas. De todos modos, ellos jamás podrán podar nuestras raíces, porque somos árboles móviles y depende de nosotros resistir al desarraigo.
Y a mí me sube una hermosa fiebre llena de trinos y flores, y no sueño ya con las pesadillas del pasado, porque acá también está el presente, y me cuenta del futuro. Acá me cuelo en algún vuelo para escaparme del suelo, y a las aves robo versos que les devuelvo con mis palabras.
Acá han brotado mil amores, y tantas más amistades: tardes y noches de eternas conversaciones, de juegos, pasiones, tormentas y decepciones (porque también lo hermoso contiene dramatismo, y sabemos que acá los dolores duelen menos).
Y aunque algunos quieren degradarlo con su invento de cemento, yo añoro tu verde esplendor de antaño y ese hermoso vacío que dejaban los autos: pocas ausencias fueron tan hermosas. De todos modos, ellos jamás podrán podar nuestras raíces, porque somos árboles móviles y depende de nosotros resistir al desarraigo.
Etat second.
Hay un momento donde todo pierde el sentido y sólo son las letras fluyendo de unos dedos posesos, corriendo a la par de la catarata mental, una mano intentando prestidigitar todo lo que el nervio le grita, le implora, le susurra, le convida, le exige, le llora, le escupe.
La más bella esclavitud, buscando sin fin esa belleza implacable que acabe con los males del universo aunque sea por una fracción de segundo, un haz de luz tan potente que consiga flayear al unísono todos los rincones que esconden una sombra, para que conozcan los colores, y puedan elegir; una mariposa por perseguir.
Y son minutos, horas, días, semanas, meses, años, vidas detrás del propósito inexplicable del poeta, que no busca la eternidad para siempre, sólo por instantes, desdoblando lo que parecía rígidamente imposible, encontrando flores en la aridez del concreto, encendiendo fuegos sobre el oleaje, amputándole insensibilidad a la cotidianidad. Al acecho siempre de alguna inspiración, de alguna fracción multicolor perdida de ese gran rompecabezas que es la pasión por lo conmovedor, por lo que te descoloca y te vuelve a colocar en la realidad pero ya con otros ojos, con otra mirada, con unos cuántos grá más de alma.
La más bella esclavitud, buscando sin fin esa belleza implacable que acabe con los males del universo aunque sea por una fracción de segundo, un haz de luz tan potente que consiga flayear al unísono todos los rincones que esconden una sombra, para que conozcan los colores, y puedan elegir; una mariposa por perseguir.
Y son minutos, horas, días, semanas, meses, años, vidas detrás del propósito inexplicable del poeta, que no busca la eternidad para siempre, sólo por instantes, desdoblando lo que parecía rígidamente imposible, encontrando flores en la aridez del concreto, encendiendo fuegos sobre el oleaje, amputándole insensibilidad a la cotidianidad. Al acecho siempre de alguna inspiración, de alguna fracción multicolor perdida de ese gran rompecabezas que es la pasión por lo conmovedor, por lo que te descoloca y te vuelve a colocar en la realidad pero ya con otros ojos, con otra mirada, con unos cuántos grá más de alma.
Desarraigo.
"La vida vino dando volteretas:
los pies al suelo a mí no me sujetan
que soy viento, y me embalo
y arranco las veletas.
Arranqué un ramo de flores,
se lo regalé a mi amante;
dijo que no las quería,
que estaban mejor antes.
Y ahora he vuelto a mis manías,
no quiero rehabilitarme.
Dijo que no me quería,
que estaba mejor antes. "
Roberto Iniesta.
los pies al suelo a mí no me sujetan
que soy viento, y me embalo
y arranco las veletas.
Arranqué un ramo de flores,
se lo regalé a mi amante;
dijo que no las quería,
que estaban mejor antes.
Y ahora he vuelto a mis manías,
no quiero rehabilitarme.
Dijo que no me quería,
que estaba mejor antes. "
Roberto Iniesta.
martes, agosto 27, 2013
Psicodelicia.
Verde y espiritual,
me supura tu dulzura
por los poros, el vapor
de tu perfume
se hace flor en mi balcón,
el sol sabe a primavera,
la tarde se pinta entera
del color de tu canción.
Con tanta liviandad
cualquier racha de viento
es la excusa perfecta
para largarse al vuelo,
y en esta soledad
si quiero despegar
no tengo lastre alguno
sobre mis alas blandas
para irme muy, muy lejos
a olvidarme de olvidar.
Y si no llegara al aire
por estar poco volátil
me posaré en una hoja
buscando algún soplido,
o me subiré a un verso
alado, aliado, amigo,
en busca de esa corona
cresta del horizonte.
lunes, agosto 26, 2013
La falta de dudas me hace dudar.
Oigo cada vez menos preguntas, veo cada día más respuestas.
¿Será por el bombardeo de información? ¿por la pérdida de la curiosidad? ¿por la anestesia de las pantallas? ¿por el ritmo frenético de esta metrópolis? ¿por la mediocridad conformista del hombre moderno?
O, quizás, será que a las preguntas las tienen monopolizadas los que inventan las respuestas.
jueves, agosto 22, 2013
Selénico.
Alba seducción,
musa ferviente,
gracia inmediata
y resplandesciente.
musa ferviente,
gracia inmediata
y resplandesciente.
Bálsamo infalible
en la desolación,
objeto sagrado
para la ilusión.
Creo que unos ojos
te alcanzan a rozar
como cristales rojos
prontos a alunizar.
Revive el poeta
montado en tu brillo,
se vuelve saeta
o el canto de un grillo.
como cristales rojos
prontos a alunizar.
Revive el poeta
montado en tu brillo,
se vuelve saeta
o el canto de un grillo.
martes, agosto 20, 2013
lunes, agosto 19, 2013
Más acá.
Llego y sos vos,
de nuevo sos vos
(nuevo, pero vos).
Y son tus brazos
en ese abrazo.
Y es tu beso, débil
pero tuyo, y beso
de labios vivos
llenos con tu voz
desbordando viento
en palabras libres
como tus manos
sueltas de la nada,
ahora en movimiento.
Llega tu recuerdo
y sus resplandores
alumbran esta sala
que era la opacidad.
Afuera es primavera
como si el sol supiera
que vos estás acá,
quizá te escuchó hablar
y te viene a buscar
para salir a andar.
de nuevo sos vos
(nuevo, pero vos).
Y son tus brazos
en ese abrazo.
Y es tu beso, débil
pero tuyo, y beso
de labios vivos
llenos con tu voz
desbordando viento
en palabras libres
como tus manos
sueltas de la nada,
ahora en movimiento.
Llega tu recuerdo
y sus resplandores
alumbran esta sala
que era la opacidad.
Afuera es primavera
como si el sol supiera
que vos estás acá,
quizá te escuchó hablar
y te viene a buscar
para salir a andar.
jueves, agosto 15, 2013
Destino irrenunciable.
Esquirlas en el tiempo,
un instante sin sol
dentro de la tarde
somnolienta.
Enojos, desazones,
canciones, esperanzas,
un manojo desposeído
por los labios del vacío.
Estéril inventario
de latidos insensatos.
Frías antinomias,
cruel anonimato.
Con viejas recetas
no hay nuevas delicias,
con tierra agotada
no crecerán flores
en las urnas sucias,
llenas de cenizas.
Lo que ha germinado
sabe a primavera,
pero muere fácil:
todavía es frágil
al viento del olvido,
al frío del recuerdo.
un instante sin sol
dentro de la tarde
somnolienta.
Enojos, desazones,
canciones, esperanzas,
un manojo desposeído
por los labios del vacío.
Estéril inventario
de latidos insensatos.
Frías antinomias,
cruel anonimato.
Con viejas recetas
no hay nuevas delicias,
con tierra agotada
no crecerán flores
en las urnas sucias,
llenas de cenizas.
Lo que ha germinado
sabe a primavera,
pero muere fácil:
todavía es frágil
al viento del olvido,
al frío del recuerdo.
miércoles, agosto 14, 2013
Bobo maquillado.
Un pierrot despistado
que se inmola contra la luna,
y sostiene sus sonrisas
con puntales impuntuales
cargados de mambos turbios
y otras monstruosidades.
Para ahuyentar a esa sombra
nada mejor que las risas:
aunque no se sientan dentro,
aunque quemen en la sien,
aunque pesen las comisuras,
aunque estalle en mil pedazos
el incansable motor.
Si soy la voz en su memoria
quiero alcanzarle algo de luz,
si soy un espíritu amigo
quiero aliviar, no sumar
otras lágrimas a ese mar
ya saturado por la sal.
que se inmola contra la luna,
y sostiene sus sonrisas
con puntales impuntuales
cargados de mambos turbios
y otras monstruosidades.
Para ahuyentar a esa sombra
nada mejor que las risas:
aunque no se sientan dentro,
aunque quemen en la sien,
aunque pesen las comisuras,
aunque estalle en mil pedazos
el incansable motor.
Si soy la voz en su memoria
quiero alcanzarle algo de luz,
si soy un espíritu amigo
quiero aliviar, no sumar
otras lágrimas a ese mar
ya saturado por la sal.
Transcurso del caos.
Todo un descontrol,
una maraña inexplicable,
un laberinto sin hilo
(ni siquiera hay Asterión
que salve este sinsentido).
Caos en el corazón.
Espantos a deshoras,
suspiros imprecisos,
dolores sin dolor
(tristeza a todo color),
un cuento atormentado.
¿Presagio de surmenage?
Caos en la imaginación.
Las letras me devoran,
como bestias insaciables
se sirven de esta mente,
van ocupándolo todo
sin escrúpulos visibles
ni intenciones de frenar.
Caos en la razón.
Ya no puedo detener
las ansias por las palabras,
el grito interior del verso
que se come mi presente,
las imágenes que brotan
desde el centro de mi abismo
por los dedos hechos tinta
hasta el papel, donde vierto
los excesos del espíritu
que se rebalsa entre letras.
Caos en toda ocasión.
una maraña inexplicable,
un laberinto sin hilo
(ni siquiera hay Asterión
que salve este sinsentido).
Caos en el corazón.
Espantos a deshoras,
suspiros imprecisos,
dolores sin dolor
(tristeza a todo color),
un cuento atormentado.
¿Presagio de surmenage?
Las letras me devoran,
como bestias insaciables
se sirven de esta mente,
van ocupándolo todo
sin escrúpulos visibles
ni intenciones de frenar.
Caos en la razón.
Ya no puedo detener
las ansias por las palabras,
el grito interior del verso
que se come mi presente,
las imágenes que brotan
desde el centro de mi abismo
por los dedos hechos tinta
hasta el papel, donde vierto
los excesos del espíritu
que se rebalsa entre letras.
Caos en toda ocasión.
domingo, agosto 11, 2013
Venático(razón).
Se arrastra a la mañana,
se yergue al mediodía,
reflota por la tarde,
se derrumba en la noche,
(que se desrumba,
que cede rumba.)
Colapsa la sinapsis
sin rayos ni centellas.
La energía elige otra vía,
se trata de vida, y no de la mía.
La luna sonríe esbelta,
del cielo nace un lunar
que embellece la tristeza
de mi inverso reflejar
(un espejo impredecible,
como el capricho del mar).
jueves, agosto 08, 2013
Seguir.
Somos el puño apretado que necesitamos en tu alma.
Somos el aliento que no te puede faltar.
Somos la sangre que te inquieta para que no te oxides.
Somos el abrazo que nos damos queriendo que seas vos quien lo reciba.
Somos la paciencia que te pedimos que tengas para resistir.
Somos la fe que cree en lo que necesitamos que no te olvide.
Somos la vigilia que hace guardia en la puerta de tus sueños.
Somos los dedos de una mano siempre tendida hacia vos.
Somos la grieta que le hacemos día a día a tu soledad.
Somos todo lo que podemos ser para que vos también puedas seguir siendo con nosotros.
Somos el aliento que no te puede faltar.
Somos la sangre que te inquieta para que no te oxides.
Somos el abrazo que nos damos queriendo que seas vos quien lo reciba.
Somos la paciencia que te pedimos que tengas para resistir.
Somos la fe que cree en lo que necesitamos que no te olvide.
Somos la vigilia que hace guardia en la puerta de tus sueños.
Somos los dedos de una mano siempre tendida hacia vos.
Somos la grieta que le hacemos día a día a tu soledad.
Somos todo lo que podemos ser para que vos también puedas seguir siendo con nosotros.
sábado, agosto 03, 2013
Fe intensiva.
Sagrados ojos rojos, dorados, grises,
involucrados en una triste locura
sin nada de tu dulzura, abrumados,
ensombrecidos, asombrados, absortos.
Entradas que dan salida, nuevas vidas,
el llanto es desencanto y también es alegría.
Se abren paso ominosas sirenas:
mar aferrándose a la tierra
con sus garras arraigadas a sentir
el encanto de la vera, la próxima primavera.
Tantas miradas transpirando
fragilidad, sal y desconsuelo...
Sangre consagrada, palabras
llenas, con el alma sobre las palmas
ofreciéndose sin límites ni razón,
empuñando corazón y convicción.
Dolores. Esperanzas, rayos y soles,
aún en la noche, aún las verdades.
Siento canciones desde el silencio,
enredadas con tu imagen en mi pecho,
llamándote a no dejar de llamear,
a no ceder el fulgor de tus luces.
jueves, agosto 01, 2013
martes, julio 30, 2013
Se vuela.
Hoy se desliza.
No roza ni por asomo el suelo,
no deja caer sus livianos pies
en el pesar cotidiano.
Va de la mano de un ángel
oscuro y sonriente,
llegando a otros lugares,
tan parecidos, tan desiguales
como las lunas que se reinventan.
De tarde persigue
una mariposa anacrónica,
con colores traídos
desde quién sabe qué eternidad.
Por las noches desboca
su alma en ritos orates,
llenos de instintos distintos.
Se pasa la vida y la muerte
entreteniendo su tragedia intransigente.
Lo veo, hasta le creo
la risa que me irradia.
No roza ni por asomo el suelo,
no deja caer sus livianos pies
en el pesar cotidiano.
Va de la mano de un ángel
oscuro y sonriente,
llegando a otros lugares,
tan parecidos, tan desiguales
como las lunas que se reinventan.
De tarde persigue
una mariposa anacrónica,
con colores traídos
desde quién sabe qué eternidad.
Por las noches desboca
su alma en ritos orates,
llenos de instintos distintos.
Se pasa la vida y la muerte
entreteniendo su tragedia intransigente.
Lo veo, hasta le creo
la risa que me irradia.
lunes, julio 29, 2013
Salida rayada.
Drenando el dolor
noche a noche,
verso a verso,
trago a trago.
Buscando convertir
el barro en fantasía,
la nada en poesía,
el crudo invierno en flor.
Emparcho pesadillas
con viejas plastilinas,
revuelvo con el cuerpo
devuelvo sin quebrar.
Agoto las estrellas,
florezco con la luna
hasta que llega el sueño
con su febril derrota
trayendo las tinieblas
que añoran marchitar.
Despierto como un tango
revuelto entre demonios,
recaigo en los renglones
a ver cómo escapar.
noche a noche,
verso a verso,
trago a trago.
Buscando convertir
el barro en fantasía,
la nada en poesía,
el crudo invierno en flor.
Emparcho pesadillas
con viejas plastilinas,
revuelvo con el cuerpo
devuelvo sin quebrar.
Agoto las estrellas,
florezco con la luna
hasta que llega el sueño
con su febril derrota
trayendo las tinieblas
que añoran marchitar.
Despierto como un tango
revuelto entre demonios,
recaigo en los renglones
a ver cómo escapar.
domingo, julio 28, 2013
sábado, julio 27, 2013
Anoche he sido.
Noches a corazón abierto,
el fuego desangrándose
entre los ritos que urdimos
con impaciencia feroz,
sin segundas intenciones
ni frías especulaciones.
Sorbos de verborragia,
vino entre verso y verso.
Tengo su brillo en la piel,
y su ritmo en el corazón.
Se apodera de mis letras
que la buscan sin decir.
Se hace de día: es extraño
no echarte tanto de menos,
y que al final era todo igual,
a menos que algo sirva
para que todo lo demás cambie,
y encontrar, al fin, en la noche
un milagro perdurable.
el fuego desangrándose
entre los ritos que urdimos
con impaciencia feroz,
sin segundas intenciones
ni frías especulaciones.
Sorbos de verborragia,
vino entre verso y verso.
Tengo su brillo en la piel,
y su ritmo en el corazón.
Se apodera de mis letras
que la buscan sin decir.
Se hace de día: es extraño
no echarte tanto de menos,
y que al final era todo igual,
a menos que algo sirva
para que todo lo demás cambie,
y encontrar, al fin, en la noche
un milagro perdurable.
martes, julio 23, 2013
Todo nunca es todo.
Todo se deshace igual de fácil
ante el tacto abstracto del perfume
azulado que destila esta musa resinosa.
Todo miente igual que siempre,
simulando ser más drástico
de lo que en realidad es.
Todo desnuda una nada
detrás de coloridos biombos,
con bellísimas figuras
inexplicablemente planas.
Todo es cartón, lienzo o pizarra
para deponer la idea suprema
de lo certero, concrecto, exacto.
Todo oscila entre la vida y la muerte,
el peronismo y sus detractores,
la fantasía y los refutadores.
Todo va pasando,
quedando atrás,
perdiendo las hojas,
borroneándose.
Pero no hay todo ¡no!
Se niega la sangre a pudrirse así,
en la quieta resignación
del riel hacia el vacío.
Resiste el árbol
lo más crudo del invierno,
acurrucándose hacia adentro
para esperar la primavera,
ya que no puede despegar
a perseguirla como las aves .
Grita su obsesión el grillo
invencible que ansía al sol,
creyendo que el siguiente
ya no se esconderá.
Vuelan las mariposas,
aladas de carnaval:
-¡No nos importa el tiempo!-
cantan, fugaces bellezas.
Panoramatinal.
Dulce caramelo verde
que despierta en la mañana
a perezosos sentidos
de letargo y pesadilla,
rodando, reptando
entre sábanas solas.
La calle es un estrépito
enemigo de toda calma:
maquinarias asesinan
al onírico empedrado,
lo recorren, destripado,
insensibles al lamento.
El cielo está débil,
frágil (como flores
al viento en descampado)
lejano, indiferente,
absorto en su taxidermia
para con ciertas especies.
Hay melodías lejanas
que no suenan en el aire
pero por dentro se sienten;
retumba suave en el piso
el rítmico peregrinaje
de pálpitos y latidos.
que despierta en la mañana
a perezosos sentidos
de letargo y pesadilla,
rodando, reptando
entre sábanas solas.
La calle es un estrépito
enemigo de toda calma:
maquinarias asesinan
al onírico empedrado,
lo recorren, destripado,
insensibles al lamento.
El cielo está débil,
frágil (como flores
al viento en descampado)
lejano, indiferente,
absorto en su taxidermia
para con ciertas especies.
Hay melodías lejanas
que no suenan en el aire
pero por dentro se sienten;
retumba suave en el piso
el rítmico peregrinaje
de pálpitos y latidos.
domingo, julio 21, 2013
Melodías, medianoches.
Todas las estrellas se me entregan
cuando camino tu eterna oscuridad
porque soy sólo viento,
sólo pálida luz lunar.
El llanto del cielo que riega raíces
para que este roble no marchite
su savia en la tristeza seca de la muerte.
Me vuelvo música, y todo
lo que afuera se apaga
dentro mío se incendia
con los momentos,
sin pensar pero creyendo
más allá de las heridas,
porque sin ilusión ni corazón
no nos queda nada por ser.
Si fluye la esencia,
si el alma si anima
entonces no existe idea
que pueda negarse a ser.
cuando camino tu eterna oscuridad
porque soy sólo viento,
sólo pálida luz lunar.
El llanto del cielo que riega raíces
para que este roble no marchite
su savia en la tristeza seca de la muerte.
Me vuelvo música, y todo
lo que afuera se apaga
dentro mío se incendia
con los momentos,
sin pensar pero creyendo
más allá de las heridas,
porque sin ilusión ni corazón
no nos queda nada por ser.
Si fluye la esencia,
si el alma si anima
entonces no existe idea
que pueda negarse a ser.
lunes, julio 15, 2013
Vino para los ojos.
El nudo en la voz raspada
del corazón que se estruja
como en cada despedida
de esta extraña letanía
apretada entre los puños,
oprimida contra el pecho.
Otro adiós, otro más:
tu sombra yéndose lejos
por ese horizonte-túnel,
hacia el campo del recuerdo.
Ayeres que hoy atormentan
los techos con sus goteras,
memoria que duele y sabe
lo que falta y cuánto resta.
El tiempo escoce impío
sus grietas hoy invisibles,
sólo el rojo de esos ojos
se presenta como indicio
del ardor que le suscita
esta eterna retirada.
del corazón que se estruja
como en cada despedida
de esta extraña letanía
apretada entre los puños,
oprimida contra el pecho.
Otro adiós, otro más:
tu sombra yéndose lejos
por ese horizonte-túnel,
hacia el campo del recuerdo.
Ayeres que hoy atormentan
los techos con sus goteras,
memoria que duele y sabe
lo que falta y cuánto resta.
El tiempo escoce impío
sus grietas hoy invisibles,
sólo el rojo de esos ojos
se presenta como indicio
del ardor que le suscita
esta eterna retirada.
miércoles, julio 10, 2013
Goteo inagotable.
Tac. Tic. Toc.
Caen como lágrimas
de un cíclope esponjoso;
se acuestan todas juntas,
se vuelven un espejo.
Tic. Tic. Tac.
Su ritmo indescifrable
lo mismo me hipnotiza.
Silencio.
¿Es que se habrá dormido?
Tac. Tac. Tac.
No, tan solo descansaba
de su bajada suicida,
del húmedo terrorismo
y su labor de aspersor,
del pluvial paracaidismo.
Tic. Tac. Tic. Tac.
Ahora garúan segundos
en este lado del vidrio
lleno de gotas espías
víctimas de la gravedad.
Tactactactactactac.
Ráfagas de refuerzos
líquidos, diamantinos,
estrellándose en el techo,
invadiendo los jardines,
asediando mi ventana,
estallando sin complejos,
vertiéndose, infiltrándose
en todos estos sentidos.
Tac. Toc. Toc. Tic. Toc.
Ya no sé si llueve afuera
o si estoy lloviendo dentro.
Caen como lágrimas
de un cíclope esponjoso;
se acuestan todas juntas,
se vuelven un espejo.
Tic. Tic. Tac.
Su ritmo indescifrable
lo mismo me hipnotiza.
Silencio.
¿Es que se habrá dormido?
Tac. Tac. Tac.
No, tan solo descansaba
de su bajada suicida,
del húmedo terrorismo
y su labor de aspersor,
del pluvial paracaidismo.
Tic. Tac. Tic. Tac.
Ahora garúan segundos
en este lado del vidrio
lleno de gotas espías
víctimas de la gravedad.
Tactactactactactac.
Ráfagas de refuerzos
líquidos, diamantinos,
estrellándose en el techo,
invadiendo los jardines,
asediando mi ventana,
estallando sin complejos,
vertiéndose, infiltrándose
en todos estos sentidos.
Tac. Toc. Toc. Tic. Toc.
Ya no sé si llueve afuera
o si estoy lloviendo dentro.
lunes, julio 08, 2013
Mediodía semiocre.
En lo gélido del lunes
el abrigo es la poesía
como último recurso
de amparo ante el invierno.
Sol de Julio, tan lejano
que no consigue entibiar
ni termómetros ni almas
con sus débiles intentos.
Se ausenta la armonía
y afloran tus penumbras:
la huída son los besos
que das sin recibir.
Flores con piel de papel
brotan entre tus manos.
La mañana se evapora,
pero no su oscuridad
que apenas si destiñe
a un mediodía grisáceo.
Huelga de divinidades
parece insinuar la tarde.
viernes, julio 05, 2013
Fantasía a cuerda.
Plomizas las horas
pesadas, grises.
Invierno serio:
todas las letras
en su palabra
que se estaciona
sobre mi calle,
frente a la puerta.
A ruidos rotos
suena la tarde
mientras deshace
leves torturas
con sus embrujos
y travesuras.
Lluvia suspendida,
frío entrometido,
flota entre las gotas
mi ánima luctuosa
arañando intentos
por rozar un rayo.
Lívida y espesa
se ve la realidad.
miércoles, julio 03, 2013
Peor el sueño que la vigilia.
Residuos del inconsciente
en un vaivén oscilante.
Las imágenes absurdas
se roban el horizonte.
Ojos que ya no se hallan
en sus miradas de antes.
Un mal sueño que envilece
las ansias por renacer.
Los espejos enemigos
reflejando tanta ausencia.
Las mañanas asesinas,
de apagadas letanías.
Este invierno irrefutable
que no tiene lado amable.
Un estrépito allá afuera
desdibuja los silencios.
Marchita lenta la tarde
esperando el alunizaje.
en un vaivén oscilante.
Las imágenes absurdas
se roban el horizonte.
Ojos que ya no se hallan
en sus miradas de antes.
Un mal sueño que envilece
las ansias por renacer.
Los espejos enemigos
reflejando tanta ausencia.
Las mañanas asesinas,
de apagadas letanías.
Este invierno irrefutable
que no tiene lado amable.
Un estrépito allá afuera
desdibuja los silencios.
Marchita lenta la tarde
esperando el alunizaje.
martes, julio 02, 2013
Contienda onírica.
Pesadillas recurrentes
ha dejado el desarraigo:
dormir trae consecuencias
que la noche no comprende.
Todo vuelo tiene un precio,
todo duelo tiene un premio.
Elevarse es un esfuerzo.
Soñar, terminar volviendo,
ansiando otro despertar,
nuevos juegos por jugar.
Que no llegue el abandono
a empatar esta derrota.
Dar con la velocidad,
escaparse de escapar.
Abrir el fondo del mar,
cerrar el último bar.
Cielo de nunca alcanzar,
suelo de nunca acabar.
ha dejado el desarraigo:
dormir trae consecuencias
que la noche no comprende.
Todo vuelo tiene un precio,
todo duelo tiene un premio.
Elevarse es un esfuerzo.
Soñar, terminar volviendo,
ansiando otro despertar,
nuevos juegos por jugar.
Que no llegue el abandono
a empatar esta derrota.
Dar con la velocidad,
escaparse de escapar.
Abrir el fondo del mar,
cerrar el último bar.
Cielo de nunca alcanzar,
suelo de nunca acabar.
viernes, junio 28, 2013
Alunado.
Si no encuentro tu rincón
la noche se me marchita
como una flor en alcohol
sin primavera, sin sol.
Mis ojos son tu reflejo
cuando el ocaso agoniza:
entre nuevos sueños viejos
que patean la cornisa
van muriendo en el espejo
la quietud y la sonrisa.
Cara a cara nos quedamos
sombra de mis madrugadas
deshojando el tiempo muerto
para sortear esta nada,
esperando al sol despierto
al ritmo de otra jugada.
Quizás nunca nos alcance
este incendio que soñamos
pero bailando en tu trance
de otras muertes escapamos.
viernes, junio 21, 2013
Inviernes.
Buscando los rincones
aún sin contaminar
por esa sombra
que trajo el olvido,
esquivando la nieve homicida
con venenosos antídotos,
asomando desde mi ficción
al tiempo gélido ajeno.
¿Y dónde está el corazón?
Donde debe, en una mesa
repleta de esa suciedad
que deja la saciedad,
manchada de tinta amistad,
con restos de pan y palabras,
risas serpenteando en el aire.
Y aunque el abismo se esfuerce
por robarse este presente,
hay presentes que se esfuerzan,
inconscientes, para ponerle
una nube al final del recorrido,
para que el espíritu no se vuelva
espectro, para que la luna vuelva
a ser mi luna, para que las noches
se devuelvan a su mística inicial
de fantasmas compañeros
en lugar de aquesta agonía
de compañía fantasmagórica.
Ya está en la puerta el invierno,
ya se acerca a abrirle el viernes:
del saludo nace una ironía,
y los tres ríen de sus miserias.
miércoles, junio 19, 2013
Recae la decaída.
Palabras de nada:
viento vacío y seco,
cenizas con aroma
a falsa eternidad.
Una mano laxa
al pie del precipicio,
testigo de la caída
sin fondo ni principio.
Inevitable lastre:
lápida del tiempo
arrastrando arena
de playas sin mar,
buscando lo remoto
en plena gravedad.
Más brisas huecas,
más risas secas.
Y la materia
más gris que nunca,
atormentando
noches sin días,
días sin soles,
ni flores, ni colores.
Tantas las preguntas,
tontas las respuestas,
tintas las creencias
de esta fe depuesta
que perdió en su apuesta
por la infinitud.
Mientras tanto: la caída,
sin pájaros
ni alas
ni vuelo.
viento vacío y seco,
cenizas con aroma
a falsa eternidad.
Una mano laxa
al pie del precipicio,
testigo de la caída
sin fondo ni principio.
Inevitable lastre:
lápida del tiempo
arrastrando arena
de playas sin mar,
buscando lo remoto
en plena gravedad.
Más brisas huecas,
más risas secas.
Y la materia
más gris que nunca,
atormentando
noches sin días,
días sin soles,
ni flores, ni colores.
Tantas las preguntas,
tontas las respuestas,
tintas las creencias
de esta fe depuesta
que perdió en su apuesta
por la infinitud.
Mientras tanto: la caída,
sin pájaros
ni alas
ni vuelo.
viernes, junio 14, 2013
Un lugar donde parar.
Ir hacia la sangre
aunque esto sea el desierto
y buscar un pulso allí
dentro de la inmensidad
sabiendo lo improbable,
sintiéndolo posible.
Destriparse las sombras
con voracidad ritual,
alimentar los sentidos,
desempolvar la piel
y volverla nube
que llueve hacia arriba
con su vapor abstracto
sobrevolándonos
las mentes.
Estallar.
Una estrella, un destello.
Bello paisaje negro,
violáceo, octarino.
El aullido en la penumbra,
los olores inexactos,
la furia que se hace lágrima
que se hace alegría
que se hace locura
que se hace baile
que saca a bailar
que baila al sacar
espíritus de lugar.
aunque esto sea el desierto
y buscar un pulso allí
dentro de la inmensidad
sabiendo lo improbable,
sintiéndolo posible.
Destriparse las sombras
con voracidad ritual,
alimentar los sentidos,
desempolvar la piel
y volverla nube
que llueve hacia arriba
con su vapor abstracto
sobrevolándonos
las mentes.
Estallar.
Una estrella, un destello.
Bello paisaje negro,
violáceo, octarino.
El aullido en la penumbra,
los olores inexactos,
la furia que se hace lágrima
que se hace alegría
que se hace locura
que se hace baile
que saca a bailar
que baila al sacar
espíritus de lugar.
miércoles, junio 12, 2013
Amnesia otoñal.
Es como todo lo que se escapa:
una lágrima, un estornudo,
el temblor que da el terror,
la huída de lo incontenible,
el follaje que va yéndose
cuando se asoman los fríos,
todo su amor diluyéndose
entre vanos eufemismos,
el tiempo abandonando
a la ilusión que zozobra.
Entonces la ausencia
como todo panorama,
llevando a su madriguera
la claridad de los pensares,
entreverando ideales
con instinto y opacidades,
dejando muerta hojarasca
al pie de sus ex-plendores.
Tanta nada amontonada
tapa al sol en retirada:
a unos pasos del ocaso
todo suena y huele a escaso.
viernes, junio 07, 2013
Sol de Invierno.
Me juego el tipo mirándote a los ojos,
salgo corriendo: vo'a meterme en remojo.
Me has alterado poniéndote a mi lado.
yo que vivía tan feliz en un tejado.
Por el día, ando siempre despistado;
por las noches, en sus brazos se me olvida.
Por el día, voy ciego de lado a lado;
por la noche, casi todas de movida.
Por el día, hoy me siento acorralado;
por las noches en sus brazos se me olvida.
Por el día, perdona haberte asustado;
por las noches, todas, todas de movida.
Y su calor es como el Sol
en una cama fría,
en una noche de un invierno.
Y su calor es como el Sol,
me levanto a mediodía
hace ya noches que no duermo.
Ella era la reina de las aves
y yo era un miserable ratón.
Ella iba volando por el cielo
y yo le dije "¡Vamos, al pilón!".
Ella era la reina de las aves
y yo le puse cara de ratón,
me desabrochó algo que no sabes
y me comió el corazón ¡chup! ¡chup!
Ni ella era la reina de las aves
ni yo le puse cara de ratón,
ni ella iba volando por el cielo,
ni me comió el corazón ¡Chup! ¡chup!
Y su calor es como el Sol
en una cama fría,
en una noche de un invierno.
Y su calor es como el Sol,
me levanto a mediodía
hace ya noches que no duermo.
Y su calor es como el Sol:
poco a poco
voy poniéndome moreno.
Y su calor es como el Sol:
¡no te acerques tanto
que me quemas los pelos!
Sudando para tí,
para tí tirití tirití...
martes, junio 04, 2013
Sinspiración.
Un mar de estrellas
que escriben en el manto
la carencia de una musa
que está ausente hace ya tanto,
raptada por el olvido.
Néctares y ambrosías
hoy no salan bien el alma:
dan escozor, desasosiego
e insomnio abrumador.
La luna es un farol
que ilumina en otra esquina
y escala aquel balcón
tan lejos de esta escalera.
Las ninfas con sus ínfulas,
el achaque por las noches
que se ahogan en un charco
junto a la magia del juego,
los momentos amontonados
en una silla anestésica,
el dormir y que los sueños
amanezcan pesadillas,
y tantos otros motivos
van consiguiendo ahuyentar
a la huidiza inspiranza.
que escriben en el manto
la carencia de una musa
que está ausente hace ya tanto,
raptada por el olvido.
Néctares y ambrosías
hoy no salan bien el alma:
dan escozor, desasosiego
e insomnio abrumador.
La luna es un farol
que ilumina en otra esquina
y escala aquel balcón
tan lejos de esta escalera.
Las ninfas con sus ínfulas,
el achaque por las noches
que se ahogan en un charco
junto a la magia del juego,
los momentos amontonados
en una silla anestésica,
el dormir y que los sueños
amanezcan pesadillas,
y tantos otros motivos
van consiguiendo ahuyentar
a la huidiza inspiranza.
viernes, mayo 31, 2013
Acechando verdades.
Navegando en la noche
con el velamen a pleno,
sintiendo el dulce viento
que moviliza al mundo
en su gira constante,
aplastando a la inercia
con canciones salvajes
y destellos ambizurdos.
Lavamos con cenizas
las náuseas del pasado
para dejarle paso
al nuevo estereotipo,
tan lleno de miserias
como su predecesor.
Crédulas frivolidades
serán servidas a diario
pero no las voy a tragar
no satisfaré su nada,
no comeré a desgano
la sobras de sus sombras.
No sorberé la zozobra
de la intención de su obra.
con el velamen a pleno,
sintiendo el dulce viento
que moviliza al mundo
en su gira constante,
aplastando a la inercia
con canciones salvajes
y destellos ambizurdos.
Lavamos con cenizas
las náuseas del pasado
para dejarle paso
al nuevo estereotipo,
tan lleno de miserias
como su predecesor.
Crédulas frivolidades
serán servidas a diario
pero no las voy a tragar
no satisfaré su nada,
no comeré a desgano
la sobras de sus sombras.
No sorberé la zozobra
de la intención de su obra.
miércoles, mayo 29, 2013
martes, mayo 28, 2013
Profanadores.
Sos cuenco de la lluvia:
en tus hendiduras cabe
perfecta la tormenta
deshaciéndose, luctuosa
como los atardeceres
que nos otorga el otoño.
Ríos de tu sangre ensucian
restos de amarillento cotillón
enredados con ideas viejas,
yéndose por la corriente
hacia, esperemos, la nada
o el castigo que da el tiempo.
¡Cuánto daño a tu misterio!
Replegado, adolorido,
fustigado por los popes
que pretenden maquillarte
y al unísono (en silencio)
te vacían las entrañas.
en tus hendiduras cabe
perfecta la tormenta
deshaciéndose, luctuosa
como los atardeceres
que nos otorga el otoño.
Ríos de tu sangre ensucian
restos de amarillento cotillón
enredados con ideas viejas,
yéndose por la corriente
hacia, esperemos, la nada
o el castigo que da el tiempo.
¡Cuánto daño a tu misterio!
Replegado, adolorido,
fustigado por los popes
que pretenden maquillarte
y al unísono (en silencio)
te vacían las entrañas.
jueves, mayo 16, 2013
Ventisca.
Viento que lleva
esquirlas mojadas
y trae un invierno
en sus espaldas.
Viene de adentro
-pero desde lejos-
con penas frías,
con soledades.
Viento con filo
que corta el tiempo,
tu racha sibilante
tiñe este silencio.
De punzante paso
entusiasta y sin dueño,
mostrando el misterio
a quien quiera verlo.
Moviendo la vida
es como vive el viento.
esquirlas mojadas
y trae un invierno
en sus espaldas.
Viene de adentro
-pero desde lejos-
con penas frías,
con soledades.
Viento con filo
que corta el tiempo,
tu racha sibilante
tiñe este silencio.
De punzante paso
entusiasta y sin dueño,
mostrando el misterio
a quien quiera verlo.
Moviendo la vida
es como vive el viento.
martes, mayo 14, 2013
Entusiastas de la nada.
Veo una vereda frente a la mía: está vacía, pero llena de gente. Es un paisaje gris, un placar lleno de muertes e ingenuidades oscuras. Las personas tienen rostros difusos, y no se distingue bien dónde terminan sus contornos y dónde comienzan sus sombras.
Habita esa ribera acordonada también un murmullo constante -casi un zumbido- conformado por quejidos y sollozos: pareciera nunca haber motivo para oír el estruendo de una risa (de hecho los chillidos son más efusivos cuando en esta acera estalla la algarabía), sólo se puede percibir el rechinar de una sonrisa oxidada en los momentos en que la riada crece hasta nuestra calle, amenazando con el naufragio. Eso sí: no es plausible ver las bocas-génesis de esas voces que abastecen el murmullo.
Un rasgo particular de los sombrosos es que nunca ponen sus dos ojos sobre nosotros: siempre hay uno que mira al norte, perdido en un horizonte lejano y ajeno (aunque hecho propio por vaya-uno-a-saber-qué-berretín), con el brillo del embeleso; en tanto el que mira hacia esta vereda está siempre inyectado en sangre, como airado o envidioso. Tampoco son cultores de analizarse por dentro: prefieren tener la mirada puesta en lo foráneo.
Son, sí, muy religiosos, al punto de adorar fervientemente cruces, rejas y cadenas, clamando con urgencia por ellas en su ausencia. Esos símbolos sagrados traen una carga inherente de moralina polvorienta y conductas represivas llenas de telarañas. Espíritus destructores, detractores de los progresos que no se centran en sus umbríos egos.
En cuanto a la Libertad, creen que está delimitada por los nombres propios, las elecciónes entre multinacionales o el acceso a unos pintorescos papeles. Pasan más tiempo quejándose por esas falencias que pensando en soluciones o disfrutando sus posibilidades (generalmente más amplias que las de estas veredas).
Pero todo esto no tendría nada de malo si ellos mantuvieran su penumbra del lado que les corresponde, y respetaran nuestro intento constante por ir detrás del sol; el problema es que últimamente creen que esta luz amenaza su lúgubre reino, y esa excusa les es suficiente para pretender invadirnos e imponer su oscurantismo en este lado de la calle.
Habita esa ribera acordonada también un murmullo constante -casi un zumbido- conformado por quejidos y sollozos: pareciera nunca haber motivo para oír el estruendo de una risa (de hecho los chillidos son más efusivos cuando en esta acera estalla la algarabía), sólo se puede percibir el rechinar de una sonrisa oxidada en los momentos en que la riada crece hasta nuestra calle, amenazando con el naufragio. Eso sí: no es plausible ver las bocas-génesis de esas voces que abastecen el murmullo.
Un rasgo particular de los sombrosos es que nunca ponen sus dos ojos sobre nosotros: siempre hay uno que mira al norte, perdido en un horizonte lejano y ajeno (aunque hecho propio por vaya-uno-a-saber-qué-berretín), con el brillo del embeleso; en tanto el que mira hacia esta vereda está siempre inyectado en sangre, como airado o envidioso. Tampoco son cultores de analizarse por dentro: prefieren tener la mirada puesta en lo foráneo.
Son, sí, muy religiosos, al punto de adorar fervientemente cruces, rejas y cadenas, clamando con urgencia por ellas en su ausencia. Esos símbolos sagrados traen una carga inherente de moralina polvorienta y conductas represivas llenas de telarañas. Espíritus destructores, detractores de los progresos que no se centran en sus umbríos egos.
En cuanto a la Libertad, creen que está delimitada por los nombres propios, las elecciónes entre multinacionales o el acceso a unos pintorescos papeles. Pasan más tiempo quejándose por esas falencias que pensando en soluciones o disfrutando sus posibilidades (generalmente más amplias que las de estas veredas).
Pero todo esto no tendría nada de malo si ellos mantuvieran su penumbra del lado que les corresponde, y respetaran nuestro intento constante por ir detrás del sol; el problema es que últimamente creen que esta luz amenaza su lúgubre reino, y esa excusa les es suficiente para pretender invadirnos e imponer su oscurantismo en este lado de la calle.
jueves, mayo 09, 2013
Retrato.
Afuera todo es quietud,
un manto oscuro y parco
sin frío para temblar
ni calor para bailar.
Imágenes sin ojos
que estallan en silencio,
las estrellas tan firmes
como los adoquines
con la mirada perdida
en otras lontananzas.
Algún fantasma errante
se mueve con sigilo,
preso de la prosa
derritiéndose en su mente,
soñando con canciones
hechas a su medida,
volando a pesar del peso
que le impone su pensar.
Los cordones vacíos,
los árboles sibilantes,
un río que no se ríe
ni de su propia inexistencia.
Voces inalcanzables
estrellándose en la distancia,
apurándose hacia el vacío
de sus noches impecables.
un manto oscuro y parco
sin frío para temblar
ni calor para bailar.
Imágenes sin ojos
que estallan en silencio,
las estrellas tan firmes
como los adoquines
con la mirada perdida
en otras lontananzas.
Algún fantasma errante
se mueve con sigilo,
preso de la prosa
derritiéndose en su mente,
soñando con canciones
hechas a su medida,
volando a pesar del peso
que le impone su pensar.
Los cordones vacíos,
los árboles sibilantes,
un río que no se ríe
ni de su propia inexistencia.
Voces inalcanzables
estrellándose en la distancia,
apurándose hacia el vacío
de sus noches impecables.
jueves, mayo 02, 2013
Marchita quietud.
Ya te veo venir
muy dispuesto a llenar de plomo
todo este volátil magín
con tus días sin matices,
cargados de soles débiles
que llegan con lo justo
-trémulos, jadeantes-
al tenue mediodía.
Vislumbro tu intención
aletargante y obstinada,
espléndida en los ocasos,
marchita por la mañana.
Tu vórtice de quietud
arrastrando mis promesas,
llevándolas al exilio
(que es un poco la muerte).
Estallo desde la silla,
pendo de tu propulsión
para resurgir del cieno
que empantana las horas.
Acorralado por la inercia
el moverse es un milagro.
muy dispuesto a llenar de plomo
todo este volátil magín
con tus días sin matices,
cargados de soles débiles
que llegan con lo justo
-trémulos, jadeantes-
al tenue mediodía.
Vislumbro tu intención
aletargante y obstinada,
espléndida en los ocasos,
marchita por la mañana.
Tu vórtice de quietud
arrastrando mis promesas,
llevándolas al exilio
(que es un poco la muerte).
Estallo desde la silla,
pendo de tu propulsión
para resurgir del cieno
que empantana las horas.
Acorralado por la inercia
el moverse es un milagro.
martes, abril 30, 2013
Nocturnidad.
De tanto hurgar en las estrellas
algún brillo habrás de hallar,
y serás entonces un buen lunático
de idóneo corazón noctámbulo.
Vas a estar algo ocupado
buscando las sensaciones
deshojándote estaciones
cayéndote de parado.
Amarás los atardeceres intensos
(esos místicos túneles diarios),
para poner la mente en juego
y a lo real sacarle el jugo
que esconde entre las luces
como cáscaras de lo sensible,
que es el latido sin la piel
o un vuelo exento de su ave.
Te volverás fuego; y odiarás
apagarte, y ser muerte cenicienta
esperando una ráfaga amiga
que te exorcice de la quietud.
Y la eternidad tendrá el sabor
incomprensible de lo hermoso
cuando se hace inalcanzable.
lunes, abril 29, 2013
Mayo promisorio.
De repente, en un momento
me siento sentado al filo del recuerdo
observando absorto el teatral abismo
que me devuelve un brillo amable,
lleno de algo sensible y conmovedor.
Vuelvo a poner en marcha los pies,
entibiando poco a poco este motor
revolviendo aquel añejo, intenso amor
que palpita latente en mis oídos descreídos.
Toco con la memoria antiguos ritos
hechos de pasto, vino y cánticos;
sobrevuelo el paisaje lisérgico
que me invita a olvidar la distancia,
a observar animado el ocaso
de las horas que se van deshojando.
Un lugar para ser, para verter
el espíritu entero en una voluta,
para ofrecerse vehemente al viento
con toda la voz hecha un grito.
me siento sentado al filo del recuerdo
observando absorto el teatral abismo
que me devuelve un brillo amable,
lleno de algo sensible y conmovedor.
Vuelvo a poner en marcha los pies,
entibiando poco a poco este motor
revolviendo aquel añejo, intenso amor
que palpita latente en mis oídos descreídos.
Toco con la memoria antiguos ritos
hechos de pasto, vino y cánticos;
sobrevuelo el paisaje lisérgico
que me invita a olvidar la distancia,
a observar animado el ocaso
de las horas que se van deshojando.
Un lugar para ser, para verter
el espíritu entero en una voluta,
para ofrecerse vehemente al viento
con toda la voz hecha un grito.
viernes, abril 26, 2013
Ave María Eva.
Ella, toda estrellas, toda noche
reluciente, espléndida, entera.
Ella, hecha luz de las últimas miserias,
consuelo de un subsuelo desposeído
con su fuerza de millones en la voz
y los briosos ojos que la entregan,
apasionada, a ese rugido entusiasta
-el que ayer fuera un débil sollozo.
Ella, encarnando tantos sentimientos
de renacimiento, de sol y reivindicación
para los futuros otrora penumbras
a las que acceder como única opción.
Ella, humana luna, diamante en pena
brillando su orgullo por todos,
sangrando el silencio en soledad
por no empañar nuestra inocencia.
Ella, pasando hacia la eternidad
y las manos del terror aferrándose
a su piel, al despojo de su alma
para retenerla, para castigarla,
como si aquellas tinieblas
siquiera rozarla pudieran:
acabaron por sus sombras perseguidos
los acérrimos amantes del olvido.
reluciente, espléndida, entera.
Ella, hecha luz de las últimas miserias,
consuelo de un subsuelo desposeído
con su fuerza de millones en la voz
y los briosos ojos que la entregan,
apasionada, a ese rugido entusiasta
-el que ayer fuera un débil sollozo.
Ella, encarnando tantos sentimientos
de renacimiento, de sol y reivindicación
para los futuros otrora penumbras
a las que acceder como única opción.
Ella, humana luna, diamante en pena
brillando su orgullo por todos,
sangrando el silencio en soledad
por no empañar nuestra inocencia.
Ella, pasando hacia la eternidad
y las manos del terror aferrándose
a su piel, al despojo de su alma
para retenerla, para castigarla,
como si aquellas tinieblas
siquiera rozarla pudieran:
acabaron por sus sombras perseguidos
los acérrimos amantes del olvido.
miércoles, abril 24, 2013
Encharcado.
¿Qué me ata a esta quietud?
Cementado, sin raíces,
varado en mis cicatrices,
entre espantos y barriales
que empantanan las ideas.
Es mi alma una roca endeble:
inmóvil, hueca y quebradiza,
lívida como la espuma
del mar que ya no la roza.
Pura mella mis estrellas
como hostiles meteoros
chocándose en la corteza
contenedora del caos.
Ni siquiera veo preguntas
al revolver mis miserias,
sólo hay un sinfín de agujeros
estibados, superpuestos.
El viento atiza al desgano,
que con su llama me hiela.
Cementado, sin raíces,
varado en mis cicatrices,
entre espantos y barriales
que empantanan las ideas.
Es mi alma una roca endeble:
inmóvil, hueca y quebradiza,
lívida como la espuma
del mar que ya no la roza.
Pura mella mis estrellas
como hostiles meteoros
chocándose en la corteza
contenedora del caos.
Ni siquiera veo preguntas
al revolver mis miserias,
sólo hay un sinfín de agujeros
estibados, superpuestos.
El viento atiza al desgano,
que con su llama me hiela.
jueves, abril 18, 2013
Desentrañando la lluvia interior.
¿Te atormenta tu mente?
Bienvenido al infierno
de los que no consiguen
amigarse con las razones
ni compartir buenos ratos
de alegres pensamientos.
Acá siempre está tronando:
auspiciosos temporales
constantemente llegando,
casi sin escampar
ni darle a un rayo lugar
para él prestarle color.
Es cruel la distorsión
que produce esta consciencia
con su nublar continuo
de visiones y horizontes.
¡Hay que abrir el ventanal
aunque a la razón le pese!
Dejarse alcanzar el eje
por ideas más piantadas
que nos sacudan la médula
para reventarla hasta reinventarla.
Bienvenido al infierno
de los que no consiguen
amigarse con las razones
ni compartir buenos ratos
de alegres pensamientos.
Acá siempre está tronando:
auspiciosos temporales
constantemente llegando,
casi sin escampar
ni darle a un rayo lugar
para él prestarle color.
Es cruel la distorsión
que produce esta consciencia
con su nublar continuo
de visiones y horizontes.
¡Hay que abrir el ventanal
aunque a la razón le pese!
Dejarse alcanzar el eje
por ideas más piantadas
que nos sacudan la médula
para reventarla hasta reinventarla.
miércoles, abril 17, 2013
Propuesta funesta.
Cada estímulo renueva
las vacuas necesidades
que promueve el engranaje
-ese en que estamos sentados.
Qué difícil hacerse de viento
en un lugar con tanto lastre,
cargado hasta en el éter
de innecesarias plomadas.
Gestos cenicientos
en paradas indiferentes
esperando un colectivo
que los extirpe del tiempo.
Los diálogos son umbríos,
desconfiados, asesinos:
plenos de un agrio veneno
ultravisible e intróptico.
Un grito sucede a otros
en violentas letanías
que van impidiendo la paz,
interponiéndose.
La muerte royendo alrededor,
con sus dientes incesantes
mordisqueando el horizonte,
el limbo, los despertares.
Quien escapa de la esencia
hace opaca su existencia.
jueves, abril 11, 2013
Curriculum contra natura.
Se me frunce el corazón
de pensar en los barrotes-horarios:
finas agujas inquebrantables
enjaulando todo el entusiasmo,
apilando las quietas libertades
en anaqueles polvorientos,
confundiéndose con números
ajenos, frívolos, huecos.
Las letras se me marchitan
entre los dedos autómatas,
las ideas ya no fluyen:
se diluyen en el bullicio.
El tiempo y su sacrificio
en pos de lo deseable
se llevan a las trompadas
con almas desanimadas
(desdibujadas, descoloridas,
en borrones devenidas).
Un ordinario laberinto
deshojando voluntades,
como margaritas muertas
viendo caer sus pétalos.
de pensar en los barrotes-horarios:
finas agujas inquebrantables
enjaulando todo el entusiasmo,
apilando las quietas libertades
en anaqueles polvorientos,
confundiéndose con números
ajenos, frívolos, huecos.
Las letras se me marchitan
entre los dedos autómatas,
las ideas ya no fluyen:
se diluyen en el bullicio.
El tiempo y su sacrificio
en pos de lo deseable
se llevan a las trompadas
con almas desanimadas
(desdibujadas, descoloridas,
en borrones devenidas).
Un ordinario laberinto
deshojando voluntades,
como margaritas muertas
viendo caer sus pétalos.
martes, abril 09, 2013
Rito amatorio del otoño.
Nuestros intersticios
son de sombra y laxitud,
asesinos e inexpresivos,
románticos, agónicos.
La nada mutua mata
entusiasmos como moscas;
descendemos al desánimo
sin decirnos ni el silencio.
Pero también son mortales
los resquicios abismales
que abandonan -sin chistar-
ante un roce o una risa,
y resurge un dulce viento
que perfuma los resuellos.
Y te espero en este otoño
que le resiste al invierno
que se atrinchera conmigo
entre nuestras férreas flores
hasta que lleguen sus pasos
y despierten a los míos.
son de sombra y laxitud,
asesinos e inexpresivos,
románticos, agónicos.
La nada mutua mata
entusiasmos como moscas;
descendemos al desánimo
sin decirnos ni el silencio.
Pero también son mortales
los resquicios abismales
que abandonan -sin chistar-
ante un roce o una risa,
y resurge un dulce viento
que perfuma los resuellos.
Y te espero en este otoño
que le resiste al invierno
que se atrinchera conmigo
entre nuestras férreas flores
hasta que lleguen sus pasos
y despierten a los míos.
viernes, abril 05, 2013
Par de ases.
A veces uno no está hecho
del tiempo de los demás.
Hay espacios ausentes
y urgentes soledades,
distintas necesidades,
entusiasmos, novedades.
No todos los momentos
son para convidarse.
Hay musas ermitañas
que no toleran las rectas,
ni el porvenir encuadrado,
ni el afilado triángulo.
Los días son desparejos,
al igual que nuestro ánimos.
No es lo mismo acompañarse
que tener vidas siamesas:
hay distancias en conjunto
y amantes atemporales.
del tiempo de los demás.
Hay espacios ausentes
y urgentes soledades,
distintas necesidades,
entusiasmos, novedades.
No todos los momentos
son para convidarse.
Hay musas ermitañas
que no toleran las rectas,
ni el porvenir encuadrado,
ni el afilado triángulo.
Los días son desparejos,
al igual que nuestro ánimos.
No es lo mismo acompañarse
que tener vidas siamesas:
hay distancias en conjunto
y amantes atemporales.
jueves, abril 04, 2013
Reaparecidos.
Hay una herida que se va cerrando
con cada sombra incendiada
en el patio de estos tiempos.
Quedarán las cicatrices,
el dolor en el recuerdo,
las lágrimas cristalizadas.
Pero no habrá ya más miedo,
y se irán algunas pesadillas
a dormir sus eternidades.
La libertad no agoniza
si la sacamos al viento
para orearle los pasados.
El dolor sabe apagarse
si con unión lo ahogamos
empapándolo de amor.
No habrá más desesperanza
si sembramos nuestros días
aprendiendo lo sufrido.
con cada sombra incendiada
en el patio de estos tiempos.
Quedarán las cicatrices,
el dolor en el recuerdo,
las lágrimas cristalizadas.
Pero no habrá ya más miedo,
y se irán algunas pesadillas
a dormir sus eternidades.
La libertad no agoniza
si la sacamos al viento
para orearle los pasados.
El dolor sabe apagarse
si con unión lo ahogamos
empapándolo de amor.
No habrá más desesperanza
si sembramos nuestros días
aprendiendo lo sufrido.
miércoles, marzo 27, 2013
Bello, fiero fuego.
Los años se olvidan
de ir borrándote, al contrario
te encienden más
con otro ardor, otra ausencia
que es tu memoria abstracta
ensayada en cada himno.
No hay lugares que no hayas
hecho tuyos al pasar.
Los recuerdos se amontonan
si de evocarte se trata:
un manantial de anécdotas
es tu espíritu encontrándonos
en ceremonias paganas
que usamos para incendiarnos.
Militamos tu memoria:
esa que anima las remeras,
esa que marca nuestra piel,
esa que anida en el pensar,
esa que hermosea los trapos,
esa que agita en el viento,
esa que arranca gargantas,
esa que hierve la sangre.
lunes, marzo 25, 2013
Bipolaridad meteorológica.
Afuera se hace oscuro,
y adentro ya no se ve:
va despuntando el otoño,
marchitando lamparitas,
apagándonos las velas,
decolorando mi vista.
Se cae el cielo en la calle;
se vuelve un río, dos, cien.
Todo fluye y se desploma
al son de la tempestad.
Una cascada rabiosa
atomizándose entera
por los miles de rincones
antes secos, ahora sopas.
La furia empieza a amainar,
el torrente se hace arroyo,
y el bramido atronador
se ha calmado hasta la hipnosis
ya no arrolla con su queja,
sólo arrulla y ronronea.
y adentro ya no se ve:
va despuntando el otoño,
marchitando lamparitas,
apagándonos las velas,
decolorando mi vista.
Se cae el cielo en la calle;
se vuelve un río, dos, cien.
Todo fluye y se desploma
al son de la tempestad.
Una cascada rabiosa
atomizándose entera
por los miles de rincones
antes secos, ahora sopas.
La furia empieza a amainar,
el torrente se hace arroyo,
y el bramido atronador
se ha calmado hasta la hipnosis
ya no arrolla con su queja,
sólo arrulla y ronronea.
sábado, marzo 23, 2013
No detenga su motor.
No detenga su motor
e investigue su interior.
Si el mundo da vueltas
(y nosotros también)
¿para qué separarse
de su ser?
Separarse de su ser,
irse muy lejos, tal vez.
Por eso le ruego
que se haga un favor
que nunca detenga
su motor.
No detenga su motor.
Pappo.
e investigue su interior.
Si el mundo da vueltas
(y nosotros también)
¿para qué separarse
de su ser?
Separarse de su ser,
irse muy lejos, tal vez.
Por eso le ruego
que se haga un favor
que nunca detenga
su motor.
No detenga su motor.
Pappo.
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