El es más que ídolo, mucho pero mucho más.
El es sujeto, muchacho, pibe, elemento.
El es lo que ningún otro podría ser,
pero no por figura, sino por trayecto.
El es el hambre de la panza llena,
el es el sueño del alma dormida.
El es lo que resta por conseguir
desde las hazañas inalcanzables,
el es la ausencia del estrellato
porque su cielo ya está adornado.
El es las ganas, sin demorar
los objetivos ya conseguidos.
El es el fútbol, así nomás:
él es poema, juego, artilugio,
él es las vueltas de los demás
porque en su logro está mi refugio.
El improvisa sin dirección,
porque conoce sus explosiones.
El desconcierta al defensor
porque se sabe indistinto al sueño.
El juega al fóbal, y así ya está,
¿qué más decir
de los que se escoltan?
El en su magia ya dice todo,
y que mañana lo juzguen otros:
sólo practica por su disfrute,
para que el riesgo no sea un monstruo.
Hoy precisamos de un sentidor,
de quien se ponga la camiseta.
Hoy precisamos de mucho amor
pa' revertir esta cruel silueta.