El es más que ídolo, mucho pero mucho más.
El es sujeto, muchacho, pibe, elemento.
El es lo que ningún otro podría ser,
pero no por figura, sino por trayecto.
El es el hambre de la panza llena,
el es el sueño del alma dormida.
El es lo que resta por conseguir
desde las hazañas inalcanzables,
el es la ausencia del estrellato
porque su cielo ya está adornado.
El es las ganas, sin demorar
los objetivos ya conseguidos.
El es el fútbol, así nomás:
él es poema, juego, artilugio,
él es las vueltas de los demás
porque en su logro está mi refugio.
El improvisa sin dirección,
porque conoce sus explosiones.
El desconcierta al defensor
porque se sabe indistinto al sueño.
El juega al fóbal, y así ya está,
¿qué más decir
de los que se escoltan?
El en su magia ya dice todo,
y que mañana lo juzguen otros:
sólo practica por su disfrute,
para que el riesgo no sea un monstruo.
Hoy precisamos de un sentidor,
de quien se ponga la camiseta.
Hoy precisamos de mucho amor
pa' revertir esta cruel silueta.
sábado, julio 04, 2009
viernes, julio 03, 2009
Tiempo.
El tiempo me persigue, me alcanza y clava sus agujas en mis ideas.
Los segundos son la sombra a punto de atraparme,
el desprecio que tienen los momentos por uno cuando finalizan abruptamente,
los apuros llamando a la ansiedad que se vuelve una comezón desesperante,
la espera siempre impuntual, o el punto final tan en punto.
Y la muerte en el aire, aproximándose sin cesar.
Los procesos que no se producen del lado de afuera,
llegan al mundo cuando nadie los espera.
Y a veces el destiempo asesina su progreso.
Por eso, lo mejor sería divorciarse del tiempo,
sacarse esta alianza de tics y tacs de encima
y liberar las ganas al cielo abierto.
Los segundos son la sombra a punto de atraparme,
el desprecio que tienen los momentos por uno cuando finalizan abruptamente,
los apuros llamando a la ansiedad que se vuelve una comezón desesperante,
la espera siempre impuntual, o el punto final tan en punto.
Y la muerte en el aire, aproximándose sin cesar.
Los procesos que no se producen del lado de afuera,
llegan al mundo cuando nadie los espera.
Y a veces el destiempo asesina su progreso.
Por eso, lo mejor sería divorciarse del tiempo,
sacarse esta alianza de tics y tacs de encima
y liberar las ganas al cielo abierto.
miércoles, julio 01, 2009
Cambiando.
Lo siento, lo sufro, lo ansío: el cambio.
Me busca, lo esquivo, lo busco, me esquiva.
Pero llega, de a poco, con esa vaga paciencia
de pasos dudosos, que se apoyan con inquietud
en los nuevos guijarros de este camino al horizonte.
Duele un poco.
Algo se desprende desde mi espalda,
se desgarra y me agarra la nostalgia
de saber que hay un pasado por pisar
para poder andar hacia adelante.
Dudo hasta lo indudable,
todo análisis me lleva al descarte,
pero sigo, extrañamente,
como si mis pies, pesados de plomo,
se empeñaran tercos en avanzar
(lentamente, pero avanzar).
Como una tortuga, un oso, una oruga,
llevo mi mundo al próximo lugar
no sé si espero llegar, no sé si espero,
mas a veces desespero por no saber el lugar,
el objetivo a alcanzar.
Y, aunque incierto, voy contento
pues me acompaña el amor,
que ya es un sueño alcanzado.
Me busca, lo esquivo, lo busco, me esquiva.
Pero llega, de a poco, con esa vaga paciencia
de pasos dudosos, que se apoyan con inquietud
en los nuevos guijarros de este camino al horizonte.
Duele un poco.
Algo se desprende desde mi espalda,
se desgarra y me agarra la nostalgia
de saber que hay un pasado por pisar
para poder andar hacia adelante.
Dudo hasta lo indudable,
todo análisis me lleva al descarte,
pero sigo, extrañamente,
como si mis pies, pesados de plomo,
se empeñaran tercos en avanzar
(lentamente, pero avanzar).
Como una tortuga, un oso, una oruga,
llevo mi mundo al próximo lugar
no sé si espero llegar, no sé si espero,
mas a veces desespero por no saber el lugar,
el objetivo a alcanzar.
Y, aunque incierto, voy contento
pues me acompaña el amor,
que ya es un sueño alcanzado.
Para crecer hay que creer.
Tener esperanza...
Un agujerito que ilumina la más cerrada oscuridad se convierte repentinamente en Sol.
Si se juntan las manos y se encaminan las ideas, podemos soñar todos juntos.
Si crece la ilusión, nosotros crecemos con ella, porque fantasear es el primer paso para realizar-se.
No sirve la desconfianza dogmática: al futuro hay que abrirle la puerta pa' que pueda pasar.
Sino, estancados en esta boludez de indecidirnos por los que quizás son menospeores, terminamos en un periplo que aplaca las buenas intenciones.
La idea es que ganemos todos: los partidos nos parten con sus discursos celosos, quieren absorbernos para que siempre seamos eco de sus voluntades, y a veces un distinto puede estar más acertado, en cambio no hay peor equivocado que el obstinado en su error por suyo y nada más.
Somos, entonces seamos y no soyemos.
Un agujerito que ilumina la más cerrada oscuridad se convierte repentinamente en Sol.
Si se juntan las manos y se encaminan las ideas, podemos soñar todos juntos.
Si crece la ilusión, nosotros crecemos con ella, porque fantasear es el primer paso para realizar-se.
No sirve la desconfianza dogmática: al futuro hay que abrirle la puerta pa' que pueda pasar.
Sino, estancados en esta boludez de indecidirnos por los que quizás son menospeores, terminamos en un periplo que aplaca las buenas intenciones.
La idea es que ganemos todos: los partidos nos parten con sus discursos celosos, quieren absorbernos para que siempre seamos eco de sus voluntades, y a veces un distinto puede estar más acertado, en cambio no hay peor equivocado que el obstinado en su error por suyo y nada más.
Somos, entonces seamos y no soyemos.
martes, junio 23, 2009
Otra vez.
Producir una sonrisa. Provocarla.
Apretar el nervio justo que genera ese alzamiento de comisuras y le saca brillo a los oclayos.
Volar en esa etérea alegría...
Las cosquillas rescatan una inocencia exacta.
Y el cielo se acerca a nosotros cuando extiende sus manitos:
a él por estar bien alto, a mí por su sensación.
Y, como por ósmosis, recupero niñez y vida.
Ser el asiento propulsor de una imaginación
me devuelve al sueño original.
Entonces su sonrisa es mi sonrisa,
y ya no sé dónde terminamos nosotros ni dónde empieza el cielo.
Apretar el nervio justo que genera ese alzamiento de comisuras y le saca brillo a los oclayos.
Volar en esa etérea alegría...
Las cosquillas rescatan una inocencia exacta.
Y el cielo se acerca a nosotros cuando extiende sus manitos:
a él por estar bien alto, a mí por su sensación.
Y, como por ósmosis, recupero niñez y vida.
Ser el asiento propulsor de una imaginación
me devuelve al sueño original.
Entonces su sonrisa es mi sonrisa,
y ya no sé dónde terminamos nosotros ni dónde empieza el cielo.
Full-bo.
Qué lindo es ver al fóbal así, ahí... después de tanto football, tanto fútbol. Después de ver tanto amarrete victorioso, tanto pragmático aburrido dando vueltas sin sentido...
Y sentir que la esencia de la belleza sigue intacta... ¡ah! Un instante feliz, una contemplación orgásmica: domadores del capricho haciendo con ese cuero malabartes memorables en conjunto, y dejando anonadado a un escéptico, y emocionando a uno de esos señores que parecen haber conocido ya todas las sorpresas, todos los sentimientos, todas las felicidades.
Y cautivar a los ajenos por el mérito propio, más allá de los colores.
Un aplauso de pie. O un aplauso de manos a todos sus pies, que acarican nuestros ojos como si fueran de cuero.
Y sentir que la esencia de la belleza sigue intacta... ¡ah! Un instante feliz, una contemplación orgásmica: domadores del capricho haciendo con ese cuero malabartes memorables en conjunto, y dejando anonadado a un escéptico, y emocionando a uno de esos señores que parecen haber conocido ya todas las sorpresas, todos los sentimientos, todas las felicidades.
Y cautivar a los ajenos por el mérito propio, más allá de los colores.
Un aplauso de pie. O un aplauso de manos a todos sus pies, que acarican nuestros ojos como si fueran de cuero.
Do Re Vo Lu Ción.
Revolución armada, desarmada, laica... pero el cambio.
Revolucionar, evolucionar, dejar atrás la piel y volver como no fuimos nunca, sin dejar de ser lo conocido.
Y encontrar en otro lugar cielos distintos a los que hemos bebido.
La civilización que cambia lo hace por las ideas y no por imposición.
Y el que es incivilizado, no responde a la razón, y debe obedecer a su animal
sin tratar de naturalizar lo que le es ajeno a lo rural.
Estamos para buscar, porque nada de lo que hemos encontrado fue capaz de calmar el ansia humana.
La destrucción inminente de esta demencia maliciosa es señal de otro cantar.
Revolucionar, evolucionar, dejar atrás la piel y volver como no fuimos nunca, sin dejar de ser lo conocido.
Y encontrar en otro lugar cielos distintos a los que hemos bebido.
La civilización que cambia lo hace por las ideas y no por imposición.
Y el que es incivilizado, no responde a la razón, y debe obedecer a su animal
sin tratar de naturalizar lo que le es ajeno a lo rural.
Estamos para buscar, porque nada de lo que hemos encontrado fue capaz de calmar el ansia humana.
La destrucción inminente de esta demencia maliciosa es señal de otro cantar.
viernes, junio 19, 2009
Arbol de mañana.
Qué bueno es creer. Qué místico es volver a creer... ¿volver?
Porque creer es necesario para crear, y crear es determinante para mejorar.
Ni hablar de cuánto precisamos mejorar...
Está todo tan gris en este panorama de mentidores y demagogos
que un chispazo verde es arcoiris instantáneo e inspirador,
es ilusión de promesas realizables, son cuentos de hadas
(pero de hadas terrenales, con sus malhumores,
con sus pies sobre la tierra, pero con sus almas siempre flotando).
Y las energías son fundamentales para despegar de los posibles infiernos.
Debemos plantar, regar y abrazar las ideas de un mejor mañana.
Pero debemos hacerlo hoy.
Porque creer es necesario para crear, y crear es determinante para mejorar.
Ni hablar de cuánto precisamos mejorar...
Está todo tan gris en este panorama de mentidores y demagogos
que un chispazo verde es arcoiris instantáneo e inspirador,
es ilusión de promesas realizables, son cuentos de hadas
(pero de hadas terrenales, con sus malhumores,
con sus pies sobre la tierra, pero con sus almas siempre flotando).
Y las energías son fundamentales para despegar de los posibles infiernos.
Debemos plantar, regar y abrazar las ideas de un mejor mañana.
Pero debemos hacerlo hoy.
lunes, junio 08, 2009
Insuficiente.
Mareas de amor que bajan más de lo que suben,
un viento insípido que no despeina nada.
La sensación agujereada del algodón derretido
en una lengua absurda que desconoce el sabor.
Una obstinhada se sienta en el borde de una roca
deshoja la margarita con apatía, sin darse cuenta
de que en todos los pétalos recita "nada".
Y caen al olvido de un terruño seco
los colores muertos, las caricias gratas
porque no hay sonrisas sin deseos cumplidos.
La insuficiencia se lleva mal con la efervescencia,
si no aprenden convivencia las esencias
lo único que nos va a quedar es la ausencia.
un viento insípido que no despeina nada.
La sensación agujereada del algodón derretido
en una lengua absurda que desconoce el sabor.
Una obstinhada se sienta en el borde de una roca
deshoja la margarita con apatía, sin darse cuenta
de que en todos los pétalos recita "nada".
Y caen al olvido de un terruño seco
los colores muertos, las caricias gratas
porque no hay sonrisas sin deseos cumplidos.
La insuficiencia se lleva mal con la efervescencia,
si no aprenden convivencia las esencias
lo único que nos va a quedar es la ausencia.
jueves, junio 04, 2009
Un despertar.
Nazco.
Entre un bálsamo de mantas surjo a la vida, que es otro día (y otro día que puede ser mucho mejor que los demás... o mucho peor, que es cuando se siente como un día igual a los demás), y me encuentro en China. Pero se despeja rápido la situación facial y vuelvo a Buenos Aires, a este Nuncajamás que no me deja los tobillos.
Y voy por un par de tibios verdes para calentar el invierno invasor, que se te mete por todos los recovecos del cuerpo y del alma si no lo mantenés a raya con unas flores, mucho amor, canciones dulces e infusiones a gusto.
Entonces surge la emoción por un reggae colorido y mañanero, a pesar del mediodía que llega sin avisar.
Entiendo que me faltan ganas, pesa mucho algún grillete invisible pero claramente presente, y no logro descubrirlo.
Vuelvo a la música.
Dame luz para continuar... le pide, como rogándole al Sol por su abrazo, necesidad innegable de todo esto que se llama vida. Es que sin calor ni color, todo se apaga.
la llovizna ya paró
con su rocío
todo todo perfumó
y es que este aroma me recuerda tanto a tí
una flor es lo que eres para mí
Versos que regalan destellos, melodías que dejan una estela verdosa y dulzona por donde suenan.
Como vos, dando brillo y endulzando esta vida por donde ojalá nunca termines de pasar, entibiando los inviernos con tu reconfortable verde y las caricias del rocío que perfuma cualquier calma. El amor.
Entre un bálsamo de mantas surjo a la vida, que es otro día (y otro día que puede ser mucho mejor que los demás... o mucho peor, que es cuando se siente como un día igual a los demás), y me encuentro en China. Pero se despeja rápido la situación facial y vuelvo a Buenos Aires, a este Nuncajamás que no me deja los tobillos.
Y voy por un par de tibios verdes para calentar el invierno invasor, que se te mete por todos los recovecos del cuerpo y del alma si no lo mantenés a raya con unas flores, mucho amor, canciones dulces e infusiones a gusto.
Entonces surge la emoción por un reggae colorido y mañanero, a pesar del mediodía que llega sin avisar.
Entiendo que me faltan ganas, pesa mucho algún grillete invisible pero claramente presente, y no logro descubrirlo.
Vuelvo a la música.
Dame luz para continuar... le pide, como rogándole al Sol por su abrazo, necesidad innegable de todo esto que se llama vida. Es que sin calor ni color, todo se apaga.
la llovizna ya paró
con su rocío
todo todo perfumó
y es que este aroma me recuerda tanto a tí
una flor es lo que eres para mí
Versos que regalan destellos, melodías que dejan una estela verdosa y dulzona por donde suenan.
Como vos, dando brillo y endulzando esta vida por donde ojalá nunca termines de pasar, entibiando los inviernos con tu reconfortable verde y las caricias del rocío que perfuma cualquier calma. El amor.
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